El contexto sociocultural que vive la Ciudad de México ha impulsado a la Arquidiócesis a hacer ajustes en su método de trabajo con el objetivo de favorecer un mayor acercamiento entre el pastor y los presbíteros, así como involucrar más a la Iglesia en las necesidades sociales.

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En entrevista con el semanario Desde la fe, el cardenal Carlos Aguiar Retes destacó que existe una fractura cultural que dificulta la transmisión de la fe en las nuevas generaciones, además de generar una crisis en la familia y la desintegración social fuerte e intensa.

“El contexto sociocultural no tiene ya un consenso de valores de fondo que marquen la conducta social. Por tanto, es fundamental la comunión. Ya no es posible seguir como venía la Iglesia, por ejemplo, con una atención muy parcializada, parroquia por parroquia, porque, ante estos nuevos fenómenos que plantea el cambio de época, nos necesitamos. Y solamente con la fuerza de la comunión es que podremos transmitir la fe”, indicó.

Ante esta realidad, el cardenal informó que solicitó a la Santa Sede contar con cinco obispos auxiliares que lo acompañen en su ministerio episcopal y que lo apoyen en atender las diversas necesidades pastorales en la Ciudad de México.

Esta estrategia complementa la solicitud para la creación de tres nuevas diócesis desmembradas del territorio arquidiocesano: Iztapalapa, Azcapotzalco y Xochimilco, resolución que aún se encuentra pendiente en la Santa Sede.

Mayor cercanía con el presbiterio

En la entrevista, el cardenal Aguiar aseguró que una de las solicitudes más frecuentes que ha recibido es que el Arzobispo esté en las distintas asambleas, actividades y encuentros de los agentes de pastoral en todos los ambientes. Para hacer esto posible, los obispos auxiliares tendrán disposición plena de participar en las actividades de pastoral y en aquellas relacionadas con instancias no eclesiales.
“Desde luego que yo no voy a dejar de ir, pero así haremos posible que todas las solicitudes tengan una respuesta positiva”, señaló el también Arzobispo Primado de México.

“Una de las necesidades latentes que uno palpa en todos los ambientes eclesiales es la necesidad de estar cerca del pastor. Y eso lo tenemos que propiciar y, para ello, seremos un equipo de seis obispos, más los vicarios episcopales territoriales y los que desempeñan las vicarías ambientales”, puntualizó.

Una Iglesia unida

Para el cardenal Aguiar Retes la Iglesia necesita impulsar más acciones de beneficio social en las que todos estén involucrados.

“Eso es la fuerza de la comunión. Que no sea solamente un pequeño equipo que promueva dentro de toda la Arquidiócesis, sino entrar de lleno todos los párrocos, presbíteros, asistentes y agentes de pastoral de una unidad, con claridad de aquello que debemos de ser, todos juntos”.

Por eso afirmó que este nuevo método de trabajo es un paso importante para no quedarse en el señalamiento de los límites parroquiales y abrir la mayor parte de espacios para la participación laical en todos los ambientes.

Para esta labor, dijo, además de los nuevos obispos auxiliares considera indispensable el apoyo de los presbíteros, pues “sin ellos, es imposible llevar a cabo los planes”.

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