Foto: Nono vlf, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76827659
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En la tarde-noche del viernes 5 de junio la justicia vaticana arrestó y encarceló en el cuartel del Cuerpo de Gendarmería, al financiero italiano Gianluigi Torzi quién está acusado de “extorsión, apropiación indebida, estafa agravada y autoblanqueo de dinero, delitos para los que la Ley vaticana prevé hasta doce años de reclusión”.

El agente inmobiliario había sido convocado a una cita a la Oficina del Promotor de Justicia del Tribunal Vaticano y, después de un largo interrogatorio de ocho horas —asistido en todo momento por sus abogados de confianza— se le mostró orden de arresto en su contra.

“La medida firmada por el Promotor de Justicia Gian Piero Milano y su Adjunto Alessandro Diddi ha sido emitida en relación con los conocidos acontecimientos relacionados con la compraventa de la propiedad londinense en Sloane Avenue, que han involucrado a una red de empresas en las que estaban presentes algunos funcionarios de la Secretaría de Estado”, señala un comunicado.

Recordemos que dicho escándalo llevó a la suspensión de cinco funcionarios del Vaticano, incluido el jefe de la Autoridad de Información Financiera (AIF) Tommaso di Ruzza, y, de rebote el cese por dimisión forzada del jefe de la Gendarmería Vaticana: Domenico Giani.

Giani se vio obligado a renunciar luego de la filtración a la prensa de un comunicado interno firmado por él, con las fotos de las personas suspendidas. Entre estas, además de Di Ruzza, se encontraban otros tres laicos y un monseñor, Mauro Carlino, jefe de la oficina de información y documentación de la Secretaría de Estado, que fue durante años secretario personal del cardenal Angelo Becciu.

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El caso salió a la luz pública el año pasado cuando la Secretaría de Estado intentó arrancar un crédito puente del Instituto de Obras de la Religión (IOR) para remediar uno de sus errores en Londres, sin pensar que sería el mismo IOR quien denunciaría la maniobra a la justicia vaticana, quien de inmediato ordenó un cateo en un departamento “intocable” hasta ese momento, 1 de octubre de 2019.

La inversión de 277 millones de euros en el antiguo edificio construido para los almacenes Harrods en el número 60 de Sloane Avenue en un barrio muy elegante de Londres, comenzó en 2013 a través de Raffaele Mincione, quien lucró con la operación en la que intervinieron varias de sus sociedades.

En sucesivos pasos, Mincione vendió su parte al Vaticano, representado por Gianluigi Torzi, quien pasó a la secretaría de Estado 30 mil de las 31 mil acciones del proyecto, pero quedándose justamente mil acciones de voto preferente.

Según medios italianos la supuesta extorsión de Torzi consiste en haber exigido al Vaticano 20 millones de euros por la entrega de ese paquete, imprescindible para que el Vaticano pudiese tomar el control de la transformación del inmueble de Harrods en apartamentos de lujo.

La acusación presentada por la fiscalía Vaticana es muy grave, y el proceso penal se prevé complicado.

La defensa es fuerte, pero también el presidente del Tribunal es un magistrado siciliano duro, quien que se pegarle fuerte tanta a la Cosa Nostra y la Ndrangheta cuando fiscal jefe de Roma hasta su jubilación en mayo de 2019.

El acusado Gianluigi Torzi es un hombre de negocios italiano residente en Londres, quien fue contratado por la Secretaría de Estado para operar como intermediario financiero. Se sabe que Torzi ya había sido procesado por fraude comercial por la justicia británica, que congeló sus cuentas, pero su arresto la semana pasada nadie se lo esperaba y cayó como una bomba en la Santa Sede.

Primeras reacciones

“Creemos que esta medida es el resultado de un gran malentendido causado por declaraciones interesadas que pueden haber desviado una correcta interpretación del caso por parte de los investigadores”, comentó la defensa, quien confía en que será liberado.

“Estamos seguros de que la posición de Gianluigi Torzi se aclarará pronto con el reconocimiento de su lejanía de los cargos impugnados”, dijeron los abogados Ambra Giovene y Marco Franco.

¿Qué dice el Cardenal Angelo Becciu?

Se lava las manos…

Dijo a una agencia de noticias que no conocía al acusado Gianluigi Torzi, ya que argumenta que “no era sustituto cuando sucedieron los hechos que se atribuyen (a Torzi)”.

Además, rechazó la idea de que el arresto de Torzi causaría un “terremoto” de más alcance en la curia, calificándolo de “una fantasía periodística”.

CNA, agencia en inglés del Grupo ACI-prensa, recuerda que el 4 de noviembre de 2019 informaron que en 2015 el Cardenal Becciu parece haber intentado ocultar en los balances del Vaticano casi 200 millones en préstamos relacionados con la transacción, al cancelarlos en contra del valor de la propiedad en Londres, una maniobra contable prohibida por políticas financieras aprobadas por el Papa Francisco en 2014.

“Ese aparente intento de ocultar los préstamos fue detectado por la Prefectura para la Economía, en ese entonces dirigida por el Cardenal George Pell. Altos funcionarios de la Prefectura de Economía le dijeron a CNA en 2019 que el Cardenal Becciu le había dicho al Cardenal Pell que estaba “interfiriendo en los negocios soberanos” al investigar los tratos de la Secretaría con el banco suizo BSI.

BSI fue cerrado por las autoridades bancarias suizas en 2017, luego de una investigación que encontró violaciones sistemáticas de las protecciones contra el lavado de dinero.”

Y como sabemos hubo una maniobra para quitar al Cardenal Pell quien tuvo acusaciones severas que lo obligaron a dimitir en el cargo, al final fue exonerado.

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Hay muchas cosas que serán ventiladas en este proceso penal, daremos seguimiento….

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