El Cardenal Aguiar y su visita al Centro de readaptación social para menores

Ayer el Cardenal Carlos Aguiar Retes visitó y celebró con los jóvenes una Posada navideña. Uno de los centros que se encuentran en la ciudad de México, en este caso, en Obrero Mundial, fue elegido para tal visita. Fue un día de fiesta y los jóvenes muy entusiastas con la visita de este personaje que para muchos era totalmente desconocido. Después de una visita por las instalaciones del centro y un encuentro con la directiva donde explicaron la historia del centro y las actividades que ahí llevan con los jóvenes para que una vez terminen su “encierro”, puedan reintegrarse fácilmente a la vida social y familiar. No siempre es fácil y el que lo quiere lo logra, el que no, volverá a caer en la redes de la delincuencia y para ellos será peor. La “buena” noticia que comentan las autoridades es que el número de internos ha venido a la baja en los últimos tiempos. Nos parece extraño, pero es real. Entre otras causas por las que se dan estas situaciones en los menores, está la “desintegración familiar”. Siempre se ha dicho, pero poco se hace para que se formulen políticas públicas a favor de la familia. Nos preocupamos más de sacar leyes que beneficien a pequeños grupos, que hacer más por las familias, sobre todo por aquellas que se encuentran desprotegidas y desintegradas o, en situaciones vulnerables. No queramos tapar el sol con un dedo, como se suele decir. La situación ahí está y de alguna manera todos somos responsables.

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Un salario mínimo, muy mínimo

Con “bombo y platillo” nos anuncian que subirán los salarios mínimos a partir de 2020. Una gran noticia. ¡Uhh! Dirían los muy optimistas, con eso vamos a salir de la miseria. Este salario mínimo se ubicará en 123.32 pesos por jornada de trabajo en el área así llamada “Resto del país” y en la zona libre de la Frontera Norte los salarios mínimos pasarán de 176.22 a 185.56 pesos por jornada diaria. Dicen las autoridades que esta subida se debe al factor de inflación de cinco por ciento. En fin, todo un “show” para anunciarnos que como siempre seguiremos en los “mínimos”. ¿Qué se puede comprar con este salario que nos anuncian como premio? Apenas unos 8 kilos de tortillas. Y olvídense de otros yerbas finas y menos de chiles para ponerle a las tortillas y así engañar un poco el hambre. No, así no se puede vivir. Algo anda mal y no es justo que muchos, muchos mexicanos ganen esta cantidad. Uno se podría preguntar y, ¿cómo le hacen? Pues tirar “palante” y, a veces como en la casa entran tres salarios mínimos, ahí la van llevando. Pero no es el camino al desarrollo y a una vida digna. ¡Construyamos un México más igualitario y menos clasista!

Proliferan las estafas

Estos días de Posadas, convivencia, cenas de fin de año y un sinfín de excusas para armar fiestas, también nos advierten que hay muchas estafas. Los pillos no dejan de ser creativos, aunque a veces, no tanto. Porque lo quieren hacer tan bien que ellos solos se delatan. Pero siempre hay algún ingenuo, o muchos, que caen en la trampa. Unos viajan y con el viaje utilizan a los “parientes”, claro está, de ficción, para sacarle algún dinero y así pasar unas buenas vacaciones. Se aprovechan de la ingenuidad y de la buena fe de la gente. Es una lástima que no se pueda confiar en los que te piden ayuda. Al fraude al que me refiero con los “parientes”, se le conoce como: “Pariente de visita”. Fingiendo que están retenidos o que han perdido su equipaje y otras muchas argucias, con ello le hablan a gente donde se hacen pasar por parientes y abusando de la buena voluntad de la gente, le sacan el dinero que a su vez han depositado en alguna cuenta de estos “pillos”. Por eso, nos alertan las autoridades de no caer en semejante trampa. Si queremos ayudar, que sea a alguien que de veras lo necesite y lo conozcamos de verdad.

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Una más del Papa Francisco

El Papa Francisco cada día nos sorprende y al mismo tiempo nos cuestiona. Ahora en su reflexión de la misa matutina de Santa Marta, su residencia habitual, nos dice que los cristianos tibios pueden tener dos actitudes: “lavarse las manos y acorralar a Dios”. Bueno, dirían y, eso a nosotros, ¿qué? La verdad sea dicha que seas creyente o no, de alguna manera son actitudes muy de los humanos en cualquier circunstancia. “Acorralar a Dios”, significa hacerle preguntas que nunca vas a tener respuesta y entonces le echarás la culpa de todo. Lavarse las manos, no se diga, continuamente lo hacemos, es decir, nos justificamos de todo y con todos. En otras palabras, no nos queremos hacer responsables de nuestra vida y menos de la de los demás. En un tiempo donde impera el individualismo y el relativismo, es decir, mi verdad es la que vale y todo lo demás, como diciendo, “me importa un bledo”, la vida ha comenzado a perder sentido y a deteriorarse a pasos agigantados. Echemos un vistazo a nuestro entorno, muertos por aquí, muertos por allá, suicidios de los jóvenes, violencia contra las mujeres… En fin, no nos podemos lavar las manos y menos echarle la culpa a Dios de nuestras “aberraciones”. Como Dios nos respeta, pero como Padre, el duele el dolor de sus hijos.

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