En la columna El Cenote Sagrado del 2 de abril de 2020: Las proyecciones, son eso, proyecciones; Petróleo, divisas y calificadoras; Nos pintamos solos como mexicanos; El clero, las iglesias y la fe. Foto: Twitter (@UniondeMorelos)
En la columna El Cenote Sagrado del 2 de abril de 2020: Las proyecciones, son eso, proyecciones; Petróleo, divisas y calificadoras; Nos pintamos solos como mexicanos; El clero, las iglesias y la fe. Foto: Twitter (@UniondeMorelos)

Las proyecciones, son eso, proyecciones

No podemos menos de hablar del coronavirus. A todas horas, en todas las conversaciones. Toda clase de chistes y anécdotas; en fin, por suerte o por desgracia, las “benditas redes” nos entretienen al mismo tiempo que nos alarman. Nada más hay que ver algunos videos que corren por las redes donde se nos muestra escenas “dantescas” en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. También leemos buenos artículos que nos ilustran y al mismo tiempo nos dejan intranquilos. Unos hacen proyecciones en base a números y comparando con otros países, donde nos dicen que aquí no nos va a pegar tan fuerte como en Italia o España. Ya no sabes a qué a tenernos. Sin embargo, en todas esas proyecciones que nos hacen, todos coinciden en algo: “nada está dicho” y todo dependerá de muchos factores para que la pandemia o bien, vaya disminuyendo o expandiéndose. Al fin quedamos en lo mismo. Que las proyecciones, como dice el enunciado, solo quedan en eso, en proyecciones. Lo que sí nos está afectando es el pánico y el miedo. Causa más estrés estos dos aspectos que la misma dimensión del coronavirus. Es verdad que debemos resguardarnos y tomar todas las precauciones para evitar ser contagiados y contagiar, pero tampoco  debemos vivir obsesionados de que nos va a atacar el maléfico virus. Tomemos la vida con calma y cuidémonos. Son tiempos diferentes donde también les podemos sacar mucho provecho a este tiempo de resguardo.

TE PUEDE INTERESAR: El Papa ha muerto… Juan Pablo II, In Memoriam

Petróleo, divisas y calificadoras

Bien dice la Biblia que  cuando un miembro del cuerpo se enferma, todo el cuerpo lo siente. Clara verdad. En enero teníamos que el barril de petróleo tenía un precio en el mercado de 58.88 dólares, en días pasados llegó a valer 10.50 dólares por barril. Casi 50 dólares de diferencia. Una economía como la nuestra que depende del petróleo, imaginemos a dónde vamos a llegar con estos precios de mercado. Unido a esto, tenemos una devaluación del peso donde ha llegado a cotizar por dólar a más de 25 pesos. El barril de petróleo  que exportamos, muy barato; los insumos que necesitamos para el diario vivir, y que importamos, caros por el tipo de cambio. ¿Qué empresa podrá resistir estos embates? Aquí se puede aplicar el refrán castellano, un tanto vulgar, pero muy significativo: “después de ser la novia tuerta, le pringa el moco”.  Lo que es lo mismo que otro refrán: “a perro flaco, todo se le vuelven pulgas”. Para colmo y con números en la mano, las Calificadoras, o sea, los dueños del dinero internacional, nos bajan la calificación en lo que se refiere a la inversión. Mal por todos los lados. La gente se pregunta, ¿qué hacer? En las manos del ciudadano común y corriente, poco puede hacer, pero para eso están los gobiernos en estos momentos de crisis. Todos los gobiernos del mundo ante una crisis fuerte, sacan lo mejor de sí mismos y lo ponen al servicio de la población. Hasta ahora no hemos visto nada notorio de parte de nuestro Gobierno que aliente la producción, estimule la economía y dicte políticas que vayan en bien de la sociedad. Es más, nos dicen que no van a ayudar a las empresas, bien sean pequeñas o grandes. Cuando cunda el desempleo por doquier, ¿qué pasará? El domingo nuestro Presidente dará un informe sobre la situación y las medidas económicas que pretende  implantar. Esperemos con confianza que eso ayude a salir del atolladero en el que estamos metidos.

TE PUEDE INTERESAR: El gobierno mexicano llama a Iglesias a apoyar la contingencia sanitaria

Nos pintamos solos como mexicanos

En todas partes donde la pandemia del coronavirus ha hecho mella, y donde las restricciones de movimiento han sido impuestas a base de multas y arrestos, nosotros, en México se nos informa, se nos pide, se nos conmina… a quedarnos en casa, pero, no creemos lo que pueda venir. Nada más hay que llegar a un “tianguis”. Como si no pasara nada. La gente comprando, los puestos de comida llenos, todo el mundo circulando de arriba para abajo en un bullir de gente como nunca antes visto. Claro está que el clima ayuda, el cierre de algunas empresas donde ha mandado su personal a casa y el que no haya escuelas, hacen que muchas personas lo tomen como si fuera un día de asueto o vacaciones de Semana Santa. La irresponsabilidad es grande entre nuestra gente. Es cierto que nada ayuda la actitud de nuestro Presidente que en lugar de quedarse en Palacio Nacional, parece que sigue en campaña electoral. Se mueve de arriaba para abajo y esa imagen, con la popularidad que tiene, le hace pensar a la gente que él sabe que todo está controlado y que el “demoniaco” virus nada nos va a hacer. Esperamos que así sea. Sin embargo, sería el momento de hacer una reflexión seria y protegernos los unos a los otros para evitar consecuencias peores.

TE PUEDE INTERESAR: Llaman obispos a empresarios a mantener empleos

El clero, las iglesias y la fe

No cabe la menor duda que esta pandemia y, nuevamente con el tema, pero todo gira en torno a ella. Nos hemos olvidado de los homicidios que hoy nos daban la cifra escalofriante del mes de marzo y van más de 2500. ¡Que horror! Del coronavirus, según datos oficiales, van 39. Aunque muchos dudamos del número. Pero no es el tema. Los curas también mueren como hemos visto en Italia y España. Las Iglesias se han cerrado y las limosnas de la gente dejaron de entrar en las alcancías. No la tienen fácil en estos momentos. Algunos piensan que la Iglesia es rica y que puede aguantar esta y otras crisis que pudieran venir. Sabemos de buena fuente que no es cierto. Algunos sacerdotes no tienen cómo solventar los gastos diarios de su casa incluidos los de la gente que ayuda en la Iglesia. Sin embargo, vemos en la gente una fe tan grande que ahora sí, como dice el mismo evangelio, mueve montañas. Las muestras de fe de “mil y una formas” ayudan a la gente a no caer en tanta depresión. El mismo clero ha dado un salto de lo tradicional del culto en la Iglesias a lo virtual. Misas y celebraciones de culto transmitidas por tv o en los canales de la redes sociales. Mucha creatividad y nuevas formas de llevar el mensaje del evangelio de la gente. Siempre las crisis despiertan lo mejor de nosotros. Ojalá sepamos aprovecharlo.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here