Cosas que cuesta entender: caso Bartlett

Es el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) Manuel Bartlett. Lo exoneran de enriquecimiento ilícito oculto y conflicto de intereses. Según información en su declaración patrimonial omitió decir que tiene 25 inmuebles y 12 empresas que están a nombre de su pareja Julia Abdala e hijos. Alega que no están casados por ninguna ley, pero llevan viviendo juntos más de 20 años. Después de estos antecedentes, la Secretaría de la Función Pública (SFP) parece que tiene diferentes “varas” para medir. La de los amigos y la de los otros. Si buscamos la justicia y el derecho, lo primero que hay que hacer es comenzar por casa. Aquí claramente, no se puede negar lo que está a la vista. Eso decepciona a todo mundo y no hace creíble los propósitos de la 4T.

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Miente, calumnia porque algo saldrá

Estamos en unos tiempos complejos y la vez oscuros. Nos han hecho creer que hemos cambiado de régimen y vemos por todos lados que hay corrupción, amiguismos, aplicación de la ley según interés… En fin, la lista de “males” nos llenaría todo el espacio. Pero, lo malo de todo esto es que con facilidad se habla de un personaje u otro sin tener mayor información sobre él o ella, y lo destrozamos. Es decir, que queda peor que una jerga de trapear “rota y gastada”. No se vale. Nos están haciendo ver que todo es por la transparencia y la verdad. Uno se preguntaría, ¿cuál transparencia? ¿Cuál verdad? La de ellos, los que mandan, o la del pueblo llano y sencillo. Primero tiran la piedra y da en el “blanco” hiriendo, si no de muerte, al menos, descalabrando. Se dice de una persona que estuvo trabajando con el “apestado” García Luna, o bien es corrupta o algo tiene que esconder. Se dicen nombres y se calumnia. Lo peor del caso es que no se pueden defender fácilmente. Nos dicen que la justicia es gratuita, sí es verdad, pero para defenderte, necesitas un abogado y de acuerdo al “pedigrí” del susodicho, así será los honorarios que pagarás. Señores y Señoras, el circo está servido, pasen y que cada quien se divierta a su modo. Como dice el dicho: “que Dios nos agarre confesados”, porque al paso que vamos no quedará “títere con cabeza”.

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Una sociedad enferma

Leemos en las noticias que una mujer de EU atropella a propósito a niña por “creer que era mexicana”. Es una locura. Esta tal Nicole confesó haberse subido a la banqueta con su camioneta y atropellar a Natalia que caminaba a su escuela. Parece que la niña sufrió una conmoción cerebral y graves contusiones en el ataque  y se espera que se recupere plenamente. De estas noticias, se podrían contar por miles. Y no únicamente en el país “gabacho”, también en el nuestro y muchos más. ¿Qué tendríamos que decir de la violencia intrafamiliar? ¿De los feminicidios?  ¿De quemar con ácido a una persona porque no me cayó bien o cualquier otra cosa? La letanía no acabaría nunca. La realidad está ahí. Pero, ¿dónde está la solución? Creemos que la solución no está en Gobierno o en la Fuerzas Armadas. No. La solución la tenemos tú y yo, cada uno de nosotros. Hemos dejado de cultivar la tolerancia, el respeto, la bondad, la generosidad. Nadie se preocupa por el otro. No me importa. Cada quien que resuelva sus problemas. Estas y otras muchas respuestas parecen anidar en nuestro corazón. Dejemos de mirarnos el “ombligo”, para tener una visión más clara de nuestra realidad, lo que somos y vivimos.

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Los dos Papas

Hoy Netflix subió a su plataforma la película: “Los dos Papas”. De ella hablamos en otra ocasión y ya la recomendábamos. No por hacerle propaganda a Netflix, que no la necesita. Sino por el gran acierto en los diálogos entre estos dos hombres que, de una manera u otra han cambiado la historia de la Iglesia. Uno porque renunció contra todo pronóstico. El que llegó a ser Papa, Bergoglio, porque de una forma u otra ha cambiado la imagen del papado. Un papado cerrado, hierático, hermético a un papado abierto, sencillo, ameno, coloquial y no por eso, menos significativo como algunos lo quieren recalcar. En definitiva, se la recomendamos en estos días de paz y tranquilidad en los hogares. Vale la pena y lo que es más, no es aburrida. También tiene sus golpes y acción que no te deja bostezar

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