El Cenote Sagrado del 22 de enero: La “cabeza” de Trump y su valor; Los mercados y los incendios; El coronavirus y el miedo; El Papa Francisco y el carrerismo clerical
El Cenote Sagrado del 22 de enero: La “cabeza” de Trump y su valor; Los mercados y los incendios; El coronavirus y el miedo; El Papa Francisco y el carrerismo clerical

La “cabeza” de Trump y su valor

Siempre hay noticias que, o bien nos hacen reír y otras, lamentablemente llorar. Pero esta que comentamos es de risa. Resulta que un diputado iraní ofrece 3 millones de dólares por la cabeza de Donald Trump. Siempre habrá algunos que dirán que dudarían que valga tanto. Estos, son los malosos, que siempre los hay por doquier. Lo más triste que este iraní pide la muerte de un ser humano y eso si inquieta a cualquiera que tenga un poco de sentido común. Entendemos que los iraníes estén muy enojados por la muerte de su general Qassam Soleimani, pero de ahí a pedir la muerte de alguien ofreciendo una cantidad de dinero exorbitante y que no dice de dónde lo va a sacar, nos parece un poco exagerado. Siempre hay alguien que, o bien por llamar la atención o porque así lo considera en su conciencia, lanza ideas en los medios para ver como encajan. No solo pasa en Irán, sucede en todas partes. No importa lo que diga o haga, lo importante es sobresalir y que hablen de uno sin importar la manera de hacerlo. Sr. Diputado iraní, parece que usted ha resultado muy “gallito”, pero no olvide que las venganzas, lo único que traen es más venganza y ustedes en el Oriente Medio lo saben muy bien. Buscar la paz, será la mejor herencia que les podremos dejar a las futuras generaciones.

Los mercados y los incendios

No terminamos de salir y uno y ahí viene el otro y el otro … y parece que esto no tiene fin. Ya parece una epidemia, esperemos que no se convierta en pandemia. Sin embargo suena raro que en pocas semanas tengamos cinco incendios en mercados muy significativos de la CDMX. Nos acaban de decir las autoridades que en San Cosme, La Merced y Xochimilco, estos incendios se debieron a cortocircuitos y que no  los asocian con extorsiones. Es cierto que los mercados, la mayoría de ellos, están en un estado lamentable en lo que respecta a sus instalaciones, tanto eléctricas como de salud. Pero siempre nos queda un “resquemor” de que algo está pasando porque las mismas autoridades admiten que en estas zonas hay grupos, bandas delictivas que cobran derecho de piso. Si esto se admite y si hay locatarios que se niegan a pagar, no nos extraña que de ahí vengan las venganzas y los desquites que son muy normales entre estos grupos. Les creemos la versión a la autoridad, pero pedimos que también nos hablan con la verdad. No olvidemos y como bien dijo el Maestro de los maestros, “la verdad nos hace libres”.

El coronavirus y el miedo

No salimos de una y nos llega otra. Como es de todos conocido, nos llegan noticias que este “coronavirus” o como se le llama comúnmente, “neumonía atípica” se expande como el fuego en un cañaveral. Las autoridades chinas, que fue donde surgió, Wuham, nos dan unos dantos que no nos parecen muy creíbles. Menos de una decena de muertos y así van dando noticias de acá y para allá. Mientras todos con el “ay Dios en la boca” y pidiendo que no nos llegue. ¿Se imaginan que brinque a México, siendo que ya está en EU? Con el relajo que traen nuestras autoridades de salud con el cambio del seguro popular al Insabi, que las medicinas no llegan porque no hay dinero y, con quién sabe qué otros argumentos nos saldrán, tendremos que encomendarnos a toda la corte celestial para que no nos alcance el tan temido virus. De qué magnitud será el tema que hasta las bolsas de dinero, no las de plástico porque ya no nos las dan, han resentido sus ganancias. Este mundo está loco y parece que nadie sabe ponerle freno a esta locura. Lo que pedimos a las autoridades que tomen en serio esta situación y estén prevenidas por cualquier emergencia. Checar a los que llegan al aeropuerto, está bien, pero no basta.

El Papa Francisco y el carrerismo clerical

Francisco siempre tiene palabras sabias con que iluminarnos, buscando lo mejor para la Iglesia, aunque alguno no le vea así. En su homilía en la casa de Santa Marta, donde tiene su residencia habitual, nos ha sorprendido con estas palabras que no dan lugar a dudas. Nos viene a decir que muchos clérigos solo buscan ascender a puestos de importancia en la Iglesia sin importarles su misión y su llamado a ser servidores de sus comunidades. Dice Francisco: “ser cristiano, el ser sacerdote y el ser obispo, es solo un don. Y así se entiende nuestra actitud de humildad, lo que debemos tener: sin mérito alguno”. Y sigue diciendo algo muy duro: “Porque hay, sí, los que quieren ir delante en la carrera eclesiástica, que se comportan de modo simoníaco, buscan influencias para convertirse en aquí, allá, allá… los trepadores. No, pero esto no es cristiano. El ser cristiano, el ser bautizados, el ser ordenado sacerdote y obispo es pura gratuidad. Los dones del Señor no se compran”. ¡Wau! ¿A quién se estaría refiriendo? Más de uno de los que están allá y de los de acá, de seguro, se sentirían aludidos. Es una pena, pero en este asunto, mucho ha de cambiar el clero para ser creíble. Porque al paso que vamos, cada vez, la gente se dará cuenta de tantas incongruencias que se viven desde la fe. Santo Padre, gracias por alertarnos de estas situaciones que a veces no nos percatamos, pero que ahí están. Seamos honestos y hablemos con la verdad para desenmascarar tanta hipocresía en el clero.

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