Foto: Agencias
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El Papa Francisco sufrió el miércoles 26 de febrero un leve resfrío y tuvo que cancelar un día después el encuentro que tendría con todos los sacerdotes de la diócesis de Roma, al comienzo de la Cuaresma, convocado en la basílica de San Juan de Letrán, Roma.

El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, informó a medios que el Papa estaba indispuesto por un “enfriamiento”, agravado quizá por el fuerte viento de un día antes en la plaza de San Pedro o el aire de la tarde. Se trata de “una leve indisposición, por lo que el Papa prefirió quedarse en los ambientes cercanos a Santa Marta”, señaló el vocero.

Agregó que “los demás encuentros proceden regularmente”, frase que intentó despejar cualquier sospecha de gravedad o relación con el brote de coronavirus.

El portal Vatican News informó que“el Papa presidió por la mañana la Misa en la Santa Casa de Marta y poco después recibió en audiencia a los miembros del Movimiento Católico Global del Clima, un organismo que colabora con la Iglesia para una mayor tutela de la casa común, inspirado en los valores de la Laudato sí”.

El miércoles de ceniza se vieron a muchos peregrinos con mascarillas en la Plaza de San Pedro, pero Francisco mantuvo la costumbre de estrechar la mano a quienes estaban en las primeras filas e intercambiar el solideo.

“Quiero mostrar mi cercanía a los enfermos de coronavirus y también al personal sanitario que los atiende, a las autoridades civiles, y a quienes trabajan para cuidar a los pacientes y detener el contagio”, dijo durante la catequesis.

La agenda de miércoles fue intensa.

Por la mañana presidió la audiencia general al aire libre —por el tema del coronavirus— y por la tarde fue a la colina del Aventino, en donde presidió el rezo de la primera estación cuaresmal en la iglesia de San Anselmo.

Más tarde participó en la procesión penitencial hasta la Basílica de Santa Sabina en donde celebró la Misa con el rito de la bendición e imposición de las cenizas.

¿Y qué sigue?

Todo normal en la agenda de Francisco, que tiene 83 años y goza de buena salud, pero debe cuidarse y tomar precauciones.

La mañana del 26 de enero el Papa envió un mensaje al finalizar el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, solidarizándose con las víctimas del coronavirus.

“Deseo permanecer cercano y rezar por las personas enfermas por el virus que se ha difundido por China. El Señor acoja a los difuntos en su paz, consuele a las familias y sostenga el gran esfuerzo de la comunidad china, que ya trabaja para combatir la epidemia”, dijo.

Recientemente la Santa Sede toma medidas contra el coronavirus, que ya provocó en Italia 12 muertos y más de 474 contagios, y mantiene a medio país paralizado.

El fantasma acecha.

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