A su llegada, fue recibido por el Arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta y por la directora Nacional del Instituto de Estudios Interdisciplinarios, Emma Alba Tejeda.

Ahí el papa se encontró  con 180 jóvenes privados de la libertad.

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El Pontífice tuvo la oportunidad de saludar a 30 jóvenes que fueron quienes elaboraron los confesionarios ubicados en el Parque del Perdón para que los peregrinos de la JMJ puedan recibir el sacramento de la Reconciliación.

Y pudo confesar a algunos de los jóvenes internos; confesó en total a cinco jóvenes, cuatro hombres y una mujer; otros dos sacerdotes confesaron a siete más.

De hecho es la primera vez que un pontífice durante la JMJ confiesa a jóvenes detenidos dentro de un centro de reinserción social.

Hace unos días, Alessandro Gisotti, vocero papal  explicó también que “es la primera vez que en una JMJ se lleva a cabo una liturgia penitencial dentro de una cárcel” y explicó que “el Papa quiso tener una atención especial con estos jóvenes que no pueden salir para participar” en la JMJ.

El Centro de Cumplimiento de Menores Las Garzas fue inaugurado en el año 2012 y tiene una capacidad de 192 internos.

Está ubicado a 42 kilómetros del centro de Ciudad de Panamá; ahí viven 143 jóvenes que han infringido la ley y cuyas edades comprenden entre los 14 y los 25 años; tráfico de drogas, robos, delitos contra la Seguridad Pública y homicidios; son las principales causas que los han llevado hasta ese centro de reinserción social donde no sólo vienen a cumplir la pena legal sino también a intentar cambiar de vida con la esperanza de poder reinsertarse algún día en la sociedad.

Francisco eligió ese  lugar para encontrarse con estos jóvenes privados de libertad, para llevarles palabras de amor, de esperanza y de reconciliación.

El lema de la institución es “Cambia un arma por un pincel”, en alusión a la capacidad de poder cambiar la vida de violencia y crimen por la de creatividad, paz y armonía.

En su homilía el Papa Francisco les explicó el pasaje del Evangelio en el que los fariseos y escribas se escandalizaban del comportamiento de Jesús y decían “Este recibe a los pecadores y come con ellos”.

Y aunque los escribas pretendían “descalificarlo y desvalorizarlo” lo que consiguieron fue señalar “una de sus actitudes más comunes y distintiva”, aseguró el Papa Francisco.

Precisó que “Jesús no tiene miedo de acercarse a aquellos que, por un sinfín de razones, cargaban sobre sus espaldas con el odio social como eran los publicanos”, y precisó que Jesús “lo hace porque sabe que en el cielo hay más fiesta por un solo pecador convertido que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión”.

En ese sentido, el Papa aseguró que mientras los fariseos se limitaban “tan solo a murmurar o indignarse coartando y cerrando así todo tipo de cambio, conversión e inserción”, la actitud de Jesús es acercase, “se compromete, pone en juego su reputación e invita siempre a mirar un horizonte capaz de hacer nueva la vida y la historia”.

También aseguró que “todos tenemos un horizonte” y animó a quien piensa no tenerlo a “abrir la ventana del corazón” para encontrarlo…

Francisco m invita con fuerza: “Amigos: Cada uno de nosotros es mucho más que sus rótulos. Así Jesús nos lo enseña e invita a creer. Su mirada nos desafía a pedir y buscar ayuda para transitar los caminos de la superación. Hay veces que la murmuración parece ganar, pero no la crean, no la escuchen. Busquen y escuchen las voces que impulsan a mirar hacia delante y no las que los tiran abajo”.

El Papa subraya también que “una sociedad se enferma cuando no es capaz de hacer fiesta por la transformación de sus hijos, una comunidad se enferma cuando vive de la murmuración aplastante, condenatoria e insensible”. Una sociedad es fecunda “cuando logra generar dinámicas capaces de incluir e integrar, de hacerse cargo y luchar para crear oportunidades y alternativas que den nuevas posibilidades a sus hijos, cuando se ocupa en crear futuro con comunidad, educación y trabajo. Y si bien puede experimentar la impotencia de no saber el cómo, no se rinde y lo vuelve a intenta.

La homilía completa aquí….:

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