George Pell, cardenal ex prefecto de la Secretaría de Asuntos Económicos de la Santa Sede, fue declarado culpable de abuso sexual de niños por un tribunal australiano.

Los hechos habrían ocurrido en diciembre de 1996, cuando el purpurado era arzobispo de Melbourne, y en caso de ser condenado podría llegar a 10 años de cárcel.

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El veredicto unánime de los 12 miembros del jurado del Tribunal del Condado del Estado australiano de Victoria se emitió el pasado 11 de diciembre tras dos días de deliberaciones, pero lo hicieron público hasta este martes 26 de febrero, aun cuando existía una orden que prohibía la publicación de información sobre el juicio.

El fallo conmocionó a la Curia Vaticana y a la Iglesia australiana en general, ya que ocurre a tan sólo dos días de la clausura de la cumbre mundial contra los abusos sexuales.

¡La reacción de la Santa Sede fue inmediata!

Alessandro Gisotti, vocero papal, señaló que ante la información dada a conocer la Santa Sede mantiene las medidas canónicas dispuestas hacia el purpurado, que apeló la sentencia en espera de la decisión definitiva de la justicia australiana. Es decir, tiene prohibido “el ejercicio público del ministerio y, como es norma, el contacto de cualquier manera y forma con menores de edad”.

Se trata de la primera reacción correctiva de la Santa Sede al cardenal Pell, ya que el Papa le otorgó un periodo de “excedencia” en el cargo de prefecto y lo hizo para que pudiera defenderse.

Si resulta culpable en segunda instancia, además de la prisión podría ser expulsado del sacerdocio.

Los obispos australianos emitieron un comunicado, donde expresan que la sentencia condenatoria “causó un fuerte impacto en muchas personas en Australia y en el mundo, incluida la Conferencia Episcopal Australiana”.

El presidente de esa conferencia, monseñor Mark Coleridge, anunció que todos deben ser iguales ante la ley, (y) expresó respeto por el sistema legal australiano.

Dijo que están convencidos de que el mismo sistema legal que pronunció el veredicto tendrá en cuenta la apelación que los abogados del cardenal han presentado. “Nuestra esperanza en este momento es que a través de este proceso se haga justicia”, señaló.

Al mismo tiempo, los obispos rezan por todos los que han sufrido la violencia y por sus seres queridos, y se comprometen a hacer todo lo posible para que la Iglesia sea un lugar seguro para todos, especialmente para los jóvenes y los más vulnerables.

Alessandro Gisotti, dijo que “la Santa Sede se suma a lo declarado por el presidente de la Conferencia Episcopal Australiana en tener en cuenta la sentencia de condena en primer grado a cargo del cardenal George Pell”.
Gisotti señaló que en “nombre de este respeto, esperamos ahora el resultado del recurso de apelación, recordando que el cardenal Pell ha repetido su inocencia y tiene el derecho a defenderse hasta la última instancia”.
Es decir, el asunto no es cosa juzgada aún.

En diciembre de 2018 una vez emitida la sentencia por el tribunal, el cardenal Pell presentó una apelación y se espera que la decisión judicial definitiva se dé en los próximos días, por lo que el purpurado goza de la presunción de inocencia todavía.

El cardenal Pell fue llamado por el Papa Francisco en 2013 en el exclusivo Consejo de Cardenales, conocido como C9, que lo asesora en la reforma de la Curia; un año después fue nombrado prefecto del dicasterio que se encarga de las finanzas de la Iglesia Católica, para muchos era el número tres de la Curia, sólo atrás del secretario de Estado, Pietro Parolín.

Pero ese mismo año, 2014, fue llamado por primera vez a testificar ante la Comisión Real Australiana que investiga el abuso sexual, y entre diciembre de 2015 y febrero de 2016 fue acusado de proteger a otros sacerdotes de los abusos cometidos contra niños en los años setenta.

En aquella ocasión declaró vía videoconferencia desde el Vaticano negando estar al tanto de los acontecimientos en la diócesis de Ballarat.

Tiempo después, en octubre de 2016, el cardenal fue interrogado en Roma por abogados australianos, esta vez acusado de pedofilia en su antigua diócesis de Melbourne; y a finales de junio de 2017 fue acusado formalmente de violencia sexual contra un menor.

Y para no dejar duda, Pell dejó el cargo en la Curia para poder defenderse.
El Papa Francisco otorgó al purpurado un periodo de excedencia del cargo de prefecto de la Secretaría de Economía para que pudiera defenderse; incluso, el cardenal renunció a la inmunidad de la que podría gozar por ser ciudadano del Vaticano y dejó momentáneamente su cargo.

Debemos decir que durante la ausencia del prefecto, la Secretaría para la Economía continuará desarrollando los deberes institucionales que le son propios. Los secretarios permanecerán en sus cargos para tramitar los asuntos de carácter ordinario, donec aliter provideatur, es decir, hasta nueva orden.

Y la orden llegó la tarde del martes 26 de febrero, hasta entonces George Pell gozaba de un permiso de ausencia para poder defenderse de las acusaciones.

La tarde del martes Alessandro Gisotti, en su cuenta de Twitter, confirmó que Pell “ya no es el prefecto de la Secretaría para la Economía” del Vaticano.
“Puedo confirmar que el Cardenal George Pell ya no es el prefecto de la Secretaría para la Economía”, indicó.

No esperaron a la última instancia.

¿Por qué? No sabemos.

George Pell es el miembro de la jerarquía católica de mayor rango jamás condenado, y además es una gente muy cercana al Papa Jorge Mario Bergoglio, en el cónclave que fue nombrado papa Benedicto XVI fue considerado papable.

Algunos integrantes de la Curia- y quizá el mismo Papa Francisco-, siempre han creído que Pell podría ser declarado inocente en la última instancia. Recordemos que ello ocurrió en diciembre de 2018 con el arzobispo de Adelaida Philip Wilson, que había sido condenado a un año de prisión por encubrimiento de un cura pederasta y al final fue declarado inocente.

Entonces el juez Roy Ellis del tribunal de distrito de Newcastle, en el estado de Nueva Gales del Sur revocó la condena impuesta en mayo de 2018 por una instancia inferior.

El magistrado consideró que la fiscalía no pudo probar más allá de toda duda razonable la culpabilidad del prelado, al que calificó como un testigo honesto y consistente.

Finalmente, la fiscalía anunció que no apelaría el fallo emitido por el juez Ellis. “Tras una cuidadosa evaluación, se decidió que no hay perspectivas de éxito en una apelación (referida) a errores legales”, se lee en el comunicado de la Oficina de la Fiscalía del estado australiano de Nueva Gales del Sur, por ello, no apelará el fallo que absolvió el pasado 6 de diciembre al ex Arzobispo de Adelaida, Philip Edward Wilson, por encubrir los abusos contra un menor por parte de un sacerdote en los años 70.

Quizá a eso le apuesten el caso de Pell, el golpe es duro… pero así son las cosas hoy.

(Véase..Juez exonera a Philip Edward Wilson, ex arzobispo de Adelaide/ Fred Alvarez en Contextos

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