Ex sacerdote católico. Nacido en Antofagasta el 6 de agosto de 1930. De 1985 a 2006 condujo la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, de El Bosque, en la comuna Providencia de Santiago.

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Estudió en el Instituto Alonso de Ercilla de los Hermanos Maristas y después de la muerte de su padre debió trabajar como cajero en el Banco Sudamericano.

A fines de los años 40 participó como seminarista en la Acción Católica de Jóvenes de la Iglesia del Bosque.

En 1958 fue ordenado sacerdote diocesano y en 1985 fue nombrado párroco titular en la parroquia El Bosque. Desde ese lugar comenzó a formar a religiosos que llegaban hasta la parroquia. Sus misas y retiros tuvieron buena convocatoria de feligreses.

Fue un formador de prelados, entre ellos al obispo emérito Juan Barros Madrid.

Era un hombre carismático y gracias a ello pudo congregaren en su entorno a varias generaciones de jóvenes provenientes de familias acomodadas de Chile.
Pero detrás de esa imagen se escondía un hombre perverso, violador de jóvenes. En 2010 se dio a conocer a la opinión pública la existencia de una serie de denuncias en su contra por abusos sexuales.

En abril de 2010 el periódico The New York Times dio a conocer las denuncias de las víctimas del padre Karadima —Juan Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz y James Hamilton— quienes fueron abusados sexualmente por el ex párroco de El Bosque en los años 90.

Precisaron que tras su denuncia no había intención de obtener indemnizaciones económicas, que sólo buscan establecer la verdad y que el sacerdote sea removido.

En julio de 2010 la Congregación para la Doctrina de la Fe inició una investigación y meses después concluyó con un decreto dado a conocer el 16 de enero de 2011, que reza:

  1. Sobre la base de las pruebas adquiridas, el reverendo Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos mencionados en precedencia, y en modo particular, del delito de abuso de menor en contra de más víctimas, del delito contra el sexto precepto del Decálogo cometido con violencia y de abuso de ministerio a norma del canon 1389 del CIC. (empero)
  2. En consideración de la edad y del estado de salud del reverendo Fernando Karadima Fariña, se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia, también en reparación de las víctimas de sus abusos.
  3. Se impone también, de acuerdo al canon 1336 1, 3o, la pena expiatoria de prohibición perpetua del ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de toda categoría de personas….”

El sacerdote no cumplió ninguna pena en la justicia civil chilena porque sus delitos habían prescrito.

Desde enero de 2011 el párroco reside en el Hogar San José de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en la comuna de Lo Barnechea. en Santiago de Chile. Los gastos de su estancia son pagados por el arzobispado.

Continuaba celebrando servicios religiosos en forma privada y su vida fue escuchar en la radio la lectura del Rosario y caminar por el vecindario.

No padece ninguna enfermedad severa ni tampoco demencia senil, alzheimer o parkinson, aunque trascendió en medios que toma medicamentos para la diabetes, hipertensión y depresión.

Una persona cercana a él comento a un medio que “padece depresión diagnosticada por su siquiatra”.

El 27 de septiembre de 2018 el Papa Francisco lo expulsó del sacerdocio.

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