Lucetta Scaraffia, directora de la revista mensual femenina de L’Osservatore Romano (OR), y todo su equipo de redacción -10 mujeres-  presentaron su renuncia en bloque al Papa Francisco. “Tiramos la toalla porque nos sentimos rodeadas por un clima de desconfianza y deslegitimación progresiva, por una mirada en la que no advertimos estima y crédito para seguir con nuestra colaboración”, explicó Scaraffia en la carta de renuncia que se hizo pública este martes 27 de marzo.

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Historiadora, profesora universitaria y feminista declarada, en los 7 años que dirigió la revista femenina Donne Chiesa Mondo, una publicación sin precedente, se caracterizó por levantar la voz y tocar temas incómodos, antes tabú.

Por ejemplo, el año pasado causó revuelo al denunciar en la revista la situación de centenares de monjas que trabajan como sirvientas de cardenales y obispos. Y apenas en febrero pasado por poner sobre el tapete los abusos sexuales sufridos por religiosas de parte de curas y altos prelados, que muchas veces hasta las obligaron a abortar tras quedar embarazadas o a criar hijos que no fueron reconocidos por sus padres sacerdotes.

“Se han presentado muchas quejas ante el Vaticano y no se ha hecho un seguimiento”, dijo entonces Lucetta Scaraffia.

La directora subrayó que el abuso contra las monjas era un problema global, pero particularmente frecuente en África, Asia y América Latina. Aunado a esto están las graves denuncias de tales abusos desde Chile a la República Democrática del Congo, Italia, India, Kenia, Perú y Ucrania.

(Véase… Abusos sexuales a mujeres religiosas/ Fred Alvarez, La Silla Rota, 07/02/2019)

En su despedida, Scaraffia denuncia el intento de “silenciar una iniciativa útil”, la vuelta al clericalismo y a la cultura de “mujeres obedientes”.

Las mujeres denuncian que su línea editorial “no ha encontrado el apoyo de la nueva dirección de L’Osservatore Romano” -es decir de Giovanni Maria Vian- y que “se ha vuelto a la selección de mujeres de arriba, a la elección de colaboradores que aseguran obediencia y a renunciar a cualquier posibilidad de abrir un verdadero diálogo, libre y valiente”.

La publicación mensual nació de una iniciativa de mujeres autónomas, que se habían unido a lo largo de los años y que había sido aprobada y apoyada por dos Papas: Benedicto XVI y Francisco.

Para el Vaticano fue una nueva experiencia por su autonomía, recompensada por la atención y el interés de la publicación mensual -en español de Vida Nueva, en francés de La Vie y en inglés Women Church World- publicada online-, explica la directora en su texto.

Scaraffia explicó en una entrevista al periódico El País parte de los motivos de su renuncia: “Si tenían dudas sobre nuestra línea editorial, tenían que haber propuesto debates abiertos en lugar de poner en el en diario (en la publicación diaria de L’Osservatore Romano) una línea completamente opuesta a la del suplemento. Nos hemos sentido desautorizadas, nos deslegitimaban”, señaló.

La exdirectora de la publicación prefiere no poner ejemplos. Pero hace 10 días se publicó en el periódico una reseña de Mujeres Iglesia Mundo, periodista cercana al nuevo equipo de comunicación del Vaticano, que echaba por tierra el documental sobre los abusos a monjas.

Las declaraciones del Papa Francisco en la última cumbre sobre los abusos, donde dijo que “cualquier feminismo termina siendo un machismo con falda”, tampoco ayudaron.

El suplemento, creado durante la fructífera dirección del anterior responsable del periódico del Vaticano, Giovanni Maria Vian, fue una publicación contracultural dentro de los muros de una institución masculina: Scaraffia impulsó la publicación de grandes temas, incluido el del largamente silenciado abuso a las monjas por parte de sacerdotes.

Este reportaje, que sacó a la luz una realidad incómoda para la Iglesia, cayó como una bomba en la Santa Sede. Justo cuando la Iglesia empezaba a afrontar el tema del abuso sexuales a menores, se encontró con un nuevo frente para el que no estaba preparada.

Reacción

El director de la publicación, Andrea Monda, contestó la dimisión del equipo y negó que el suplemento vaya a dejar de publicarse. “En estos pocos meses, desde que he sido nombrado director, he garantizado para Scaraffia y para el equipo editorial de mujeres, la misma autonomía y la misma libertad que han caracterizado la revista mensual desde que nació, absteniéndome de interferir de cualquier manera en la creación del suplemento mensual del periódico”.

Monda negó cualquier tipo de injerencia al tiempo que ha señalado que el suplemento femenino de L’Osservatore Romano “no se interrumpe” y va a continuar “sin ningún tipo de clericalismo”.

Monda fue designado director en diciembre pasado, en lugar de Giovanni Maria Vian.
En diálogo con Elisabetta Pique del periódico La Nación, la maestra Sacraffia, admitió estar dolida por su renuncia. Aseguró que para ella y su equipo desde la asunción de Monda las cosas se volvieron insostenibles.

Había mujeres libres, mientras que por otro lado había mujeres domesticadas, designadas por el director, algo horrible, dijo.

“Lo que él hizo fue poner a mujeres contra mujeres: en los últimos meses en el OR salían artículos de mujeres que tenían una línea totalmente distinta a la nuestra y nuestro suplemento, algo que nos deslegitimizaba”, lamentó Scaraffia.
Monda dijo que no interrumpirá la publicación de la revista.

“Seguirá con otras mujeres y será absolutamente otra cosa. Nosotras habíamos nacido en forma espontánea, se trató de un caso raro de libertad en el seno de la Santa Sede, donde todo suele ser designado desde arriba. No soportaban la libertad que nos dieron los Papas, primero Benedicto y luego Francisco, que siempre nos apoyaron”, señaló.

¿Y ante todo esto que dice el Papa Francisco?

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