El pasado 8 de octubre, tras la audiencia final, la Corte Suprema de Pakistán anunció que se ha “reservado” el veredicto sobre la apelación a la pena de muerte a la que ha sido condenada Asia Bibi, encarcelada desde hace ocho años debido a una acusación injusta de blasfemia contra el islam.

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Según los medios locales, el presidente del Tribunal Supremo de Pakistán, Mian Saqib Nisar, dijo que “hay contradicciones sobre cómo se tomó nota del incidente y el demandante ha dicho que la decisión de registrar un Primer Reporte de Información (FIR por sus siglas en inglés) contra Bibi se tomó entre un grupo de personas”.

“No se pidió permiso del oficial de coordinación del distrito (DCO) o del oficial de policía del distrito (DPO) para registrar la FIR”, señaló la agencia católica aciprensa.com.

El juez Asif Saeed Khosa afirmó que “de sus declaraciones hemos recopilado que el propio imán no fue testigo del incidente y que no hubo palabras blasfemas en su presencia”.

Tres jueces encabezados por el presidente de la Corte paquistaní, Mian Saqib Nisar, aplazaron el veredicto de la apelación y remarcaron que existen contradicciones en las declaraciones de los testigos acerca de lo ocurrido, así como sobre la reunión en la que supuestamente la cristiana admitió haber insultado a Mahoma.

Ante esta situación, radicales islamistas han reclamado en diferentes ciudades de Pakistán la ejecución de la cristiana Asia Bibi después de que La Corte estudiara el recurso contra su pena y aplazara la emisión de un veredicto.

Unos mil miembros del partido político radical paquistaní Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP) se manifestaron en la ciudad de Lahore, la segunda en población del país y capital de la provincia del Panyab, con eslóganes en los que pedían que Asia sea ahorcada. “Ahorcar a Asia Bibi, ahorcar a Asia Bibi”, exclamaban en una procesión desde un conocido templo al Parlamento provincial de la ciudad.

El portavoz del TLP, Zubair Ahmad, amenazó en un video a los tres jueces que  estudiaron la apelación. “Los seguidores del profeta harán que ellos (los jueces) afronten su castigo” si Asia es declarada inocente, advirtió Ahmad.

En tanto mucha gente reza porque Asia sea liberada pronto y pueda reunirse con su familia.

El Papa Francisco está pendiente de la resolución.

El pasado 24 de febrero Francisco se reunió en El Vaticano con la familia de Asia Bibi y les dijo que reza por ella.

El director de Ayuda a la Iglesia necesitada, en Italia, Alessandro Monteduro, dijo entonces a la web Vatican News que “fue un encuentro extraordinario. Duró 49 minutos y su centro fue la fe. No solo la espiritualidad del Santo padre, sino también la de estas chicas jóvenes y sufrientes, y del marido de Asia Bibi”.

Por beber en el pozo

Asia Bibi es una mujer cristiana paquistaní madre de cinco hijos. Su nombre real es Asia Noreen, nacida en 1964.

En junio de 2009, Asia trabajaba en el campo y fue comisionada a buscar agua potable para dar de beber a sus compañeras de trabajo.

Para el Islam los cristianos son impuros, el pozo quedó contaminado después de que Asia bebió de él. La mujer “pecadora” fue atacada por una turba y de inmediato llevada a juicio, acusada de ofender al Islam.

Fue condenada el 8 de noviembre de 2010 a la horca por una corte del distrito de Nankana, por el delito de blasfemia contra el profeta Mahoma.

No hubo defensa ni prueba alguna, solo los dichos de sus detractores. Incluso la acusación estuvo fuera de tiempo, pero entonces el juez Naveed Iqbal ratificó la sentencia; eso sí, le perdonaba la vida si se convertía al Islam.

Asia respondió que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana. También añadió a su abogado: “He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por él.”

Luego de la condena comenzó una batalla legal para salvarla…

Bibi perdió la apelación en el Alto Tribunal de Lahore, capital de Punyab, en 2014, y en 2015 La Corte Suprema de Paquistán paró la ejecución tras aceptar su apelación, cuya primera vista fijada para 2016 se pospuso tras la recusación de uno de los jueces.

Paquistán tiene una población de unos 180 millones de habitantes, sólo unos 4 millones son cristianos.

La ley que castiga la blasfemia fue aprobada en 1986 por el dictador Mohammad Zia-ul-Haq, sin aprobación parlamentaria. La norma agrupa varias otras contenidas en el código penal inspiradas directamente en la Shariah (ley religiosa musulmana) para sancionar cualquier ofensa de palabra u obra contra Alá, Mahoma o el Corán.

La ofensa puede ser denunciada por un musulmán sin necesidad de testigos o pruebas y el castigo supone el juicio inmediato y la posterior condena a prisión o muerte del acusado.

La ley es usada con frecuencia para perseguir a la minoría cristiana, que suele ser explotada laboralmente y discriminada en el acceso a la educación y los puestos públicos.

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