¡No se vale! Los ex presidentes son muy duros con el Papa Francisco.

¿Qué pasó?

Durante su mensaje de Navidad el pasado 25 de diciembre el Papa Francisco se refirió a Venezuela y Nicaragua, y deseó que ambos países puedan resolver sus problemas mediante el diálogo y vías pacíficas.

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¿Qué dijo el Papa?

En su mensaje “Urbi et Orbi” del 25 de diciembre, señaló:

Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población.

“Que delante del Niño Jesús, los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias, sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del país.

Reacción

Sin embargo, para algunos ex presidentes latinoamericanos el Sumo Pontífice omitió hablar de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los gobiernos de Nicaragua y Venezuela…

Por ese motivo, un grupo de 20 ex presidentes enviaron una dura carta para hacer un llamado de atención al pedido de “concordia” de Francisco.

En ella critican el mensaje en la última Navidad del pontífice en el que pidió, desde los balcones del Palacio Apostólico del Vaticano ante miles de fieles en Plaza San Pedro, que reinara la “concordia” en Venezuela y que Nicaragua llegue finalmente a la “reconciliación”.

El texto de la carta, que fue encabezada por el dos veces presidente de Costa Rica (1986-90 y 2006-2010) y ex Nobel de la Paz (1987) Oscar Arias, e impulsada por Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), fue publicada por el sitio online de El Nacional, el principal diario de Venezuela.

La carta dicen “nos preocupa el llamado de Su Santidad a la concordia, ya que, en el contexto actual puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios”.

Al respecto, los firmantes le advierten al Papa que su llamado “está siendo interpretada de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua” y que ello es así debido, ante todo, a que “no existe, actualmente, en dichos países, un diferendo político que reclame de entendimiento, tolerancia, entre fuerzas encontradas con narrativas distintas, dentro de una democracia normal o deficiente que hoy lamentablemente no existe en estos”.

A continuación, la carta completa:

Los que suscribimos, como ex Jefes de Estado y de Gobierno hemos sido firmantes de las declaraciones sobre Venezuela y Nicaragua emanadas de Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), y como tales nos dirigimos a Usted con motivo de su reciente mensaje de Navidad, en el que llama “a la concordia” a los pueblos de ambas naciones. Como se lo expresáramos a Su Santidad en anterior misiva, sabemos de su preocupación por el sufrimiento que hoy padecen, sin distingos, todos los venezolanos y ahora los nicaragüenses. Los primeros son víctimas de la opresión por una narco-dictadura militarizada, que no tiene reparos en conculcar de manera sistemática los derechos a la vida, a la libertad y a la integridad personal y, además, como consecuencia de sus políticas públicas deliberadas y una palmaria corrupción que escandaliza mundialmente, somete a éstos a condiciones de hambruna generalizada y falta de medicinas. Los segundos, a mediados año, fueron víctimas de una ola de represión que deja como saldo casi 300 muertos y unos 2 mil 500 heridos.

De modo que, nos preocupa el llamado de Su Santidad a la concordia, ya que, en el contexto actual puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios; en lo particular, en el caso venezolano, con el gobierno que ha causado 3 millones de refugiados, en una diáspora que proyecta la ONU, para 2019, a 5.4 millones de personas.

La expresión de Su Santidad, que la sabemos dicha de buena fe y guiada por su espíritu de pastor, está siendo interpretada de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua. Sobre todo, por cuanto no existe, actualmente, en dichos países, un diferendo político que reclame de entendimiento, tolerancia, entre fuerzas encontradas con narrativas distintas, dentro de una democracia normal o deficiente que hoy lamentablemente no existe en estos. Sus poblaciones enteras son sometidas al sufrimiento por sus gobiernos, bajo regímenes que sirven a la mentira, y los líderes sociales y políticos, los conductores de opinión y prensa, sufren cárcel, persecuciones y también la muerte, como le consta a los organismos americanos y europeos de derechos humanos.

Su Santidad:La Encíclica Ad Petri Cathedram reza que el llamado a la concordia ha de hacerse, fundamentalmente, “a los que gobiernan las naciones”. “Los que oprimen a otros y los despojan de su debida libertad no pueden ciertamente contribuir a esta unidad” de las inteligencias, de los espíritus, de las acciones, como lo recuerda su predecesor, San Juan XXIII, y que todos anhelamos reconquisten los queridos pueblos de Venezuela y de Nicaragua a partir de la verdad y de la justicia, para que gocen de una justa paz.

Deseamos a Su Santidad esté pasando una feliz Pascua de Navidad. Quedamos a la espera de encontrarle en una circunstancia propicia.

Cordialmente, Oscar Arias, Costa Rica; Nicolás Ardito Barletta, Panamá; Enrique Bolaños, Nicaragua; Alfredo Cristiani, El Salvador; Felipe Calderón, México; Rafael Ángel Calderón, Costa Rica; Laura Chinchilla, Costa Rica; Fernando De la Rúa, Argentina; Vicente Fox, México; Eduardo Frei, Chile; César Gaviria T., Colombia; Osvaldo Hurtado, Ecuador; Luis Alberto Lacalle, Uruguay; Jamil Mahuad, Ecuador; Mireya Moscoso, Panamá; Andrés Pastrana A., Colombia; Jorge Tuto Quiroga, Bolivia; Miguel Ángel Rodríguez, Costa Rica; Álvaro Uribe V., Colombia y Juan Carlos Wasmosy, Paraguay»

La crítica de los abajofirmantes nos parece exagerada, con todo respeto, piden que el Papa se ponga los guantes; recomiendo leer completo el discurso que el papa Francisco emitió este lunes 7 de enero ante al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.

¡Qué dijo el papa Francisco, ayer?

Como es tradicional al inicio del Año Nuevo, el Papa recibió a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, y les aseguró que la Iglesia trabaja para “favorecer la edificación de sociedades pacíficas y reconciliadas”.

En su largo discurso, el líder religioso se refirió a los desafíos y esperanzas que vive la humanidad, tuvo presente aquellos países con los que la Santa Sede estrecha lazos, así como aquellos que viven conflictos internos, guerras y difíciles  situaciones humanitarias.

Asimismo, recordó sus viajes realizados el año recién pasado. Enfatizó la importancia de la diplomacia multilateral, en la que prima la justicia y el derecho, que genera confianza entre los pueblos y ayuda a resolver conflictos.

Francisco dijo que “es oportuno que los políticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor. Eso exige, sin embargo, el respeto del derecho y de la justicia, tanto dentro de la comunidad nacional como internacional, porque soluciones relativas, emotivas y apresuradas pueden que consigan acrecentar un consenso efímero, pero no contribuirán nunca a la solución de los problemas más profundos, al contrario, los aumentarán. A la política se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado”, delineó.

“La Santa Sede -subrayó Bergoglio-, no busca interferir en la vida de los estados, sino que su pretensión no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problemáticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano”.

Sobre Nicaragua, reiteró:

“Esta solicitud es la que caracteriza la cita de hoy y que me sostiene en los encuentros con la multitud de peregrinos que llegan al Vaticano desde todas las partes de mundo, así como con los pueblos y las comunidades que he tenido la alegría de encontrar el año pasado durante los viajes apostólicos realizados a Chile, Perú, Suiza, Irlanda, Lituania, Letonia y Estonia.

Esta solicitud es la que impulsa a la Iglesia en cada lugar a trabajar por favorecer la edificación de sociedades pacíficas y reconciliadas. En este sentido, pienso particularmente en la amada Nicaragua, cuya situación sigo de cerca, con el deseo de que las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal para empeñarse por el bien de toda la nación…”

Y para Venezuela, auguró “que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la persistente crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”.

Discurso completo…

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