Su primera colaboración la realizaron cuando todavía eran estudiantes de doctorado en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), centro educativo participante en el Experimento E831 de Fermi National Accelerator, que se llevaba a cabo en Illinois, Estados Unidos. En ese proyecto donde tomaron parte alrededor de 100 investigadores, Vázquez y Carrillo trabajaron más de un año, tiempo en el que contribuyeron con la toma de datos de manera intensiva.

Ya como profesores de la IBERO, tomaron parte en la Colaboración CDF (Collider Detector at Fermilab) en Fermilab, al igual que otros 600 o 700 investigadores. Durante esa estancia sabática desarrollaron y pusieron en marcha la eficiencia y los factores de escala del Detector Externo de Muones de Barrill (BMU), que fue instalado por un grupo de la Universidad de Wisconsin. Como su contribución permitió utilizar los muones de mayor ángulo en los subsecuentes análisis, fueron aceptados de manera formal en la colaboración, donde participaron en varios análisis de física electrodébil y medidas del bosón Z.

En su tercer colaboración, de la que la IBERO es miembro oficial desde hace más de una década, formaron parte de un grupo de tres mil 500 personas, entre investigadores, ingenieros y estudiantes de 43 países y 192 universidades e institutos de investigación. Los doctores Elsa y Salvador trabajaron en parte de la construcción del Tracker. Y en los últimos dos años su participación se ha centrado en el grupo de Muones y subgrupo de RPC (Detectores de Cámaras Resistivas) con estancias anuales de al menos cuatro meses. A esta colaboración han llevado a cinco estudiantes de licenciatura.

“Nuestra participación en altas energías ha sido un trabajo continuo y responsable que nos ha permitido ingresar a colaboraciones de primer nivel en el mundo y en este proceso hemos podido hacer ingresar a la Universidad Iberoamericana como miembro oficial de una de las colaboraciones más grandes del mundo de investigación en ciencia básica”, dijo Carrillo Moreno.

Añadió: “Tenemos pensado en un futuro próximo construir detectores para dicha colaboración y para otros usos en otras áreas de la investigación que pueden tener repercusiones a nivel social, como puede ser el monitoreo de la actividad de volcanes, entre otros puntos”.

“Todo esto se ha logrado gracias a la consolidación del apoyo a la investigación que se ha venido desarrollando dentro de la Universidad Iberoamericana, y gracias al apoyo institucional que nos permite realizar estancias durante el año regular y de llevar estudiantes a participar en estas grandes colaboraciones”, destacó.

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