Cardenal Darío Castrillón
Foto: Juan Cardozo (Wikicommons)

El papa Francisco envió este viernes un telegrama de condolencias al decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, por el fallecimiento del cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, quien murió ayer, jueves 17 de mayo, a las 1:15 horas, como consecuencia de una enfermedad hepática.

El Papa recuerda del cardenal “su generoso servicio a la Iglesia, especialmente la preciosa colaboración con la Santa Sede y, en modo particular, como prefecto de la Congregación para el Clero y presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei”.

El Obispo de Roma eleva sus “fervorosas oraciones de sufragio para que el Señor, con la intercesión  de la Virgen María, lo reciba en el gozo y en la paz eterna” y envía su bendición apostólica “a quienes comparten el dolor por el fallecimiento del tan benemérito servidor del Evangelio”.

Con la muerte de Castrillón, el Colegio Cardenalicio queda constituido por 213 cardenales, de los cuales 115 son electores y 98, no electores.

Las exequias en la Basílica de San Pedro

Las exequias serán celebradas mañana sábado 19 de mayo, a las 14:30 horas, en el Altar de la Cátedra en la Basílica Vaticana; la liturgia será celebrada por Angelo Sodano, junto con los cardenales, arzobispos y obispos.

Al término de la celebración eucarística, Francisco presidirá el rito dell’Ultima Commendatio y de la Valedictio, como siempre lo hace.

Quién fue Castrillón Hoyos

Originario de Medellín, Colombia (1929-2018), estudio en el seminario menor de la diócesis de Santa Fe de Antioquia. Posteriormente pasó al de Santa Rosa de Osos, donde prosiguió su formación.

Después se fue  a Europa para completar sus estudios y se doctoró en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Gregoriana, y en Sociología por la Universidad de Lovaina, en Bélgica.

El 26 de octubre de 1952 fue ordenado sacerdote en la Iglesia de los doce Apóstoles de Roma, luego regresó a Colombia, donde ejerció su ministerio sacerdotal como vicario parroquial y luego párroco.

A la edad de 41 años, el 2 de junio de 1971, el Papa Pablo VI lo nombró obispo coadjutor de Pereira con derecho a sucesión, diócesis de la que fue pastor durante 21 años.

Fue nuncio apostólico, en 1983 asumió la secretaría general de la Celam (Conferencia Episcopal Latinoamericana) y en 1987 asumió la presidencia de este mismo organismo, hasta 1991.

En 1992 fue nombrado Arzobispo de Bucaramanga, diócesis de la que fue pastor hasta 1996, cuando Juan Pablo II lo nombró miembro de la curia, prefecto de la Congregación para el Clero en Roma.

En 21 de febrero de 1998 fue designado por San Juan Pablo II cardenal diácono y recibió la birreta roja y la diaconía Nome Maria al Foro Traiano ese mismo 21 de febrero de 1998.

También fue nombrado prefecto el 23 de febrero de 1998. Asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 29 de abril al 14 de mayo de 1998.

Posteriormente, en 2000, lo designó también presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei. En 2005 participó en el cónclave que eligió a Benedicto XVI.

Renunció al cargo en 2009, al cumplir 80 años; era papa Benedicto XVI, pero a partir de entonces continuó trabajando como consultor de distintos dicasterios y prefecturas de la Santa Sede y en diferentes ámbitos pastorales.

Antes de morir expresó el deseo de ser llevado y sepultado en la Catedral Metropolitana de Medellín, su ciudad natal y así descansar entre la gente de su país.

¿Complot contra el papa, Benedicto XVI?

En 2012, el periódico italiano Il Fatto Quotidiano dio a conocer un documento secreto en alemán, según el cual el papa Benedicto XVI sería asesinado; el documento fue calificado como “delirante” e irreal por El Vaticano.

El periódico publicó aquel el documento streng vertraulich (muy confidencial), fechado el 30 de diciembre de 2011 y que habría sido entregado por el cardenal Darío Castrillón Hoyos a la Secretaría de Estado y al secretario particular de Benedicto XVI en enero de 2012.

Según Monseñor Castrillón se habría reunido luego, a mediados de enero, directamente con el Papa para evocar el caso.

Según el periódico, ese documento —redactado en alemán al parecer para que sea accesible únicamente al Papa y a unos pocos colaboradores— retoma una declaración alarmante que habría hecho el arzobispo de Palermo, Paolo Romeo, en ocasión de un viaje a China en noviembre.

Il Fatto Quotidiano presentó el presunto documento filtrado del Vaticano, en el que se informa que, en un encuentro con empresarios italianos en Pekín, el arzobispo de Palermo, Italia, Paolo Romeo, manifestó su preocupación por que al Santo Padre no le quedarían más de 12 meses de vida.

Según el medio escrito italiano, las declaraciones de Romeo fueron interpretadas como provenientes de “una persona probablemente informada de un serio complot delictivo, con tal seguridad y firmeza que sus interlocutores en China pensaron asustados que se estaba preparando un atentado contra el Papa”.

Monseñor Romeo habría dicho a sus interlocutores que escuchó hablar de un complot y que el Papa moriría en los “próximos 12 meses”.

En el documento no se precisa quiénes participarían en un eventual complot ni el lugar o el momento en que el Vicario de Cristo podría ser asesinado.

El vocero papal negó que el documento haya sido real. “Es evidente que este documento contiene declaraciones dementes que no tienen relación con ninguna realidad”, comentó el entonces portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, a la agencia AFP.

“No niego la existencia de este documento en alemán” entregado al Vaticano, “afirmo únicamente que no hay que tomar en serio lo que hay escrito ni creer que contiene algo de verdad”, agregó.

Según otras declaraciones atribuidas por el documento a Romeo, Benedicto XVI tendría una relación muy conflictiva con el cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone, y buscaría reemplazarlo. Su candidato favorito sería, se dijo entonces, el cardenal de Milán, Angelo Scola, a quien tendría mucha estima.

La difusión del documento era una disputa de poder palaciega de los miembros de la administración vaticana que buscaban provocar la partida del cardenal Bertone.

Años después, Benedicto XVI se retiró y el Colegio de Cardenales nombró a Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.

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