La mañana del lunes 3 de septiembre, el Papa Francisco celebró la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta, retomando las celebraciones litúrgicas, tras el descanso de verano.

“El Señor nos de la gracia de discernir cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar”, dijo el Papa.

TE PUEDE INTERESAR: La jerarquía católica chilena da su respaldo al Papa Francisco

El Santo Padre comentó en la homilía parte del Evangelio de Lucas en el que Jesús, regresando a Nazaret es recibido con recelo: “La Palabra del Señor cristalizada en esta narración permite reflexionar sobre el modo de actuar en la vida cotidiana, cuando hay malentendidos” y entender “cómo el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo”, apuntó el Papa.

Llegado a la sinagoga, Jesús es acogido por una gran curiosidad: todos quieren ver con sus propios ojos las grandes obras de las que fue capaz en otras tierras. Pero el Hijo del Padre Celestial usa solo “la Palabra de Dios”, un hábito que adopta incluso cuando “quiere vencer al Diablo”.

Y es precisamente esta actitud de humildad la que deja espacio para la primera “palabra-puente”, una palabra que siembra “duda”, que conduce a un cambio de atmósfera, “de la paz a la guerra, del asombro a la indignación”.

Con su “silencio” Jesús vence a los “perros salvajes”, vence “al diablo” que “había sembrado la mentira en el corazón”.

“No eran personas, eran una manada de perros salvajes que lo expulsaron de la ciudad. No razonaban, gritaban… Jesús callaba. Lo llevaron al borde del monte para tirarlo abajo. Este pasaje del Evangelio termina así: “Pero Él, pasando entre ellos, comenzó a caminar”. La dignidad de Jesús: con su silencio vence ese mundo salvaje y se va. Porque todavía no había llegado la hora….

Lo mismo sucederá el Viernes Santo: la gente que el Domingo de Ramos había celebrado la fiesta para Jesús y le dijo “Bendito seas, Hijo de David”, dijo “crucifícalo”: habían cambiado. El diablo había sembrado la mentira en el corazón y Jesús estaba en silencio”.

Francisco concluyó con esta oración: “Que el Señor nos dé la gracia de discernir cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar. Y esto en toda la vida: en el trabajo, en el hogar, en la sociedad… en toda la vida. Así seremos más imitadores de Jesús”.

O sea, lo que quiso decir el papa Bergoglio en palabras coloquiales “dejad que los perros ladren”.

Muestras de apoyo

El Papa Francisco ha recibido muchos mensajes de solidaridad y lealtad hacia su pontificado debido a los ataques de sus opositores. Ayer fue la conferencia del Episcopado chileno, a través del Comité Permanente, quien le mostró su cercanía y fidelidad al Santo Padre.

En tanto, el arzobispo Primado de México, Cardenal Carlos Aguiar Retes dedicó un mensaje en la ceremonia de imposición del palio arzobispal que le impuso el nuncio apostólico Franco Coppola.

Dijo: “Agradezco la presencia en esta celebración de todos ustedes miembros de la Iglesia, laicos, presbíteros, y especialmente de los Obispos, en particular de los Obispos de la Provincia Eclesiástica de México; y los invito a vivir con coherencia y fidelidad la obediencia a la Palabra de Dios, y así, nos ayudemos para dar testimonio de unidad y comunión eclesial; favoreciendo que el Pueblo de Dios, que peregrina en nuestras Diócesis, viva en este tiempo, el misterio tan hermoso del Primado de Pedro, en la persona del Papa Francisco.

“Expreso mi comunión, fidelidad y solidaridad al Papa Francisco, a quien agradezco su serenidad y paz ante las acusaciones que injustamente se le han atribuido; y los invito a todos los presentes, y a quienes llegue este mensaje, a unirnos especialmente en oración a Dios, Nuestro Padre, para que fortalezca al Papa Francisco con la asistencia del Espíritu Santo, y lo llene de confianza en las palabras que Jesucristo dirigió a Pedro, y en ellas a sus sucesores: tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia y los poderes del mal no la vencerán.

“Encomendamos al Papa Francisco a nuestra querida Madre y Reina de México, María de Guadalup,e que lo acompañe y proteja, y nos ayude a mantener, como Pueblo de Dios, la comunión y unidad eclesial. Que así sea”.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here