La mañana del viernes 13 de diciembre, tres meses después de lo previsto, el Papa Francisco recibió en audiencia en el Palacio Apostólico del Vaticano a Alberto Medardo Barranco Chavarría, décimo embajador de México ante la Santa Sede, con motivo de la presentación de las cartas credenciales.

Recordemos que Barranco fue ratificado por la comisión permanente del Congreso el 7 de agosto pasado, y esperaba ser recibido por el Papa desde principios de octubre.

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La oficina de prensa de la Santa Sede informó sobre este encuentro a través de un boletín, nada se dijo de lo que hablaron durante los 30 minutos que le dedicó el Papa al embajador.

Esa mañana el embajador emitió el siguiente tuit:

En una entrevista con Irene Savio, corresponsal de la revista Proceso, el embajador dijo que el Papa apoya “en lo personal” la política del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La reunión con el Papa giró en torno a algunos proyectos políticos del presidente López Obrador, como el programa de becas para jóvenes, dijo.

“Le interesó mucho al santo padre uno de los proyectos estelares del gobierno mexicano que es abrir la escena a los jóvenes que a veces se van a la delincuencia por no tener opciones ni de trabajo ni de estudio. Por eso se les están ofreciendo becas por parte del gobierno y las empresas los están incorporando”, añadió.

Agregó: “Otro tema común fue la migración. Le pareció correcto al santo padre la estrategia de no enfrentar por la fuerza el hecho de que los centroamericanos pasen la frontera, sino tratar de encauzarlos. Sobre todo el gobierno está tratando de que se creen oportunidades de trabajo en Centroamérica para evitar que la gente con necesidades tenga que cruzar una línea que a veces es peligrosísima y a veces termina en la muerte y en la mutilación”.

Otro de los temas significativos durante el encuentro fue el de la corrupción, reveló.

El Papa confirmó que por ahora no piensa venir a México. Empero, el embajador mexicano le reiteró la invitación, y quizá se concrete una visita del presidente López Obrador al Vaticano.

Barranco hizo notar que se habló de la posibilidad de que “en algún momento” pueda haber “una visita de alguna persona importante de México” al Vaticano, algo a lo que Francisco habría dado su disponibilidad. “No mencionamos exactamente al Presidente”, aclaró.

Asimismo, subrayó que no le trajo al Papa “grandes regalos. En esta época de austeridad no traje grandes obsequios, le di una medalla de la Virgen de la Guadalupe y le entregué una canasta de dulces mexicanos que se llaman alegrías”, afirmó.

Y, en esta línea, sugirió que Francisco acogió positivamente el hecho de que él no proceda del mundo de la política o de la diplomacia. “Le dije que yo no soy diplomático, no soy político, no aspiro a que regresando a México tenga un cargo político. Cuando yo regrese seguiré incorporado al periodismo”, precisó.

Barranco con esta cita obtuvo el plácet o visto bueno oficial del Vaticano ante su nombramiento.

La excomunión de Hidalgo y Morelos

También reveló a los medios que el presidente López Obrador le envío una carta al Papa para preguntarle si Morelos e Hidalgo fueron excomulgados en el siglo XIX.

“El santo padre me dijo que antes de dar su respuesta al Presidente él había mandado a hacer una investigación histórica”, aseveró.

“En realidad, técnicamente no hubo excomunión, es lo que finalmente da esa investigación, porque si bien (tuvo) el aval de (Manuel) Abad y Queipo, (…) resulta que técnicamente no era obispo, pues en ese momento había tenido el visto bueno del Rey pero no del Vaticano. En consecuencia no tenía valor esa excomunión. (…) Entonces yo le mandé la información al Presidente de la República. Creo que con eso queda zanjado este asunto”.

¡Caray! Ese asunto añejo y resuelto.

Hace 11 años, el arzobispado Primado de México pidió una “corrección de actas”, es decir, una “corrección a libros de texto” para difundir que los llamados padres de la patria, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón no murieron excomulgados, como se ha afirmado, ya que al acudir a un confesor católico antes de su ejecución se “reconciliaron con la Iglesia”.

Después de elaborar un estudio de los archivos históricos del proceso que juzgó a ambos héroes de la Independencia, a petición de la Cámara de Diputados, Gustavo Watson Marrón, director del Archivo Histórico del Arzobispado y de la Basílica de Guadalupe, aseguró que “no hay razón para levantar la excomunión” contra los sacerdotes, puesto que previo a su ejecución y muerte ambos se sometieron a confesión para “prepararse a morir cristianamente”, y con eso quedó sin efecto la excomunión decretada por el obispo de Michoacán.

Hidalgo fue excomulgado el 24 de septiembre de 1810 por el obispo electo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, por “haber atentado contra la persona y libertad del sacristán de Dolores, del cura de Chamacuero y de varios religiosos del convento del Carmen de Celaya, aprisionándolos y manteniéndolos arrestados”. En tanto que en el caso de José María Morelos la excomunión la dictó el mismo abad sólo que el 22 de julio de 1814.

En 2004 el entonces diputado de Oaxaca Jesús Martínez Álvarez quería presentar un punto de acuerdo en el pleno de la Cámara para pedir a la Santa Sede que se retirarán las excomuniones.

Charlamos ambos con un amigo sacerdote y docto en la materia y la respuesta fue directa. Nos dijo que los padres de la Patria fueron sepultados conforme a los cánones de la Iglesias Católica, por lo que las excomuniones fueron retiradas y ambos pudieron confesarse antes de morir, uno en Chihuahua, y el otro en la Iglesia del Pocito en la Villa de Guadalupe, antes de llegar a San Cristóbal Ecatepec, donde fue fusilado.

Por tanto no, no hubo excomunión.

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