El Papa Francisco aceptó las renuncias de otros dos obispos chilenos, con lo que hasta ahora ya van cinco prelados que abandonan su puesto, luego de que el 18 de mayo pasado los 31 jerarcas católicos de aquel país ofrecieron su dimisión al Sumo Pontífice por el escándalo de abusos sexuales en el caso del sacerdote Fernando Karadima.

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La oficina de prensa de la Santa Sede precisó que el Papa aceptó este jueves las renuncias de Alejandro Goić Karmelić, obispo de la diócesis de Rancagua, y Horacio del Carmen Valenzuela Abarca, obispo de la diócesis de Talca.

Hace dos semanas, el 11 de junio, el Sumo Pontífice había aceptado las dimisiones de Juan Barros, obispo de Osorno; Cristián Caro, obispo de Puerto Montt, y Gonzalo Duarte, obispo de Valparaíso.

De todas las dimisiones, la que más llamó la atención fue la de Juan Barros, quien ha sido señalado por las víctimas chilenas de encubrir los abusos del sacerdote Fernando Karadima, quien pertenecía a su diócesis.

Sobre los obispos Alejandro Goic se sabe que enfrentó denuncias por presuntos abusos sexuales cometidos por sacerdotes de su diócesis, aunque cuando presentó su renuncia al Papa Francisco argumentó haber cumplido el máximo de edad permitido para seguir cumpliendo su purpurado.

Aunque Horacio Valenzuela no es tan relevante en el caso de Fernando Karadima, algunas versiones periodísticas destacaron que parte de su formación religiosa la obtuvo cuando Karadima era párroco de El Bosque.

La Santa Sede precisó que para suplir a Goic y Valenzuela el Papa nombró como administradores apostólicos a dos obispos auxiliares de Santiago de Chile. Se trata de Luis Fernando Ramos Pérez, quien estará al frente de la diócesis de Rancagua, y Galo Fernández Villaseca, que se hará cargo de la diócesis de Talca.

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