La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este viernes 28 de septiembre que el Papa Francisco expulsó de la Iglesia Católica a Fernando Karadima Fariña, sacerdote de la arquidiócesis de Santiago de Chile. Asimismo, en un comunicado precisó que el Santo Padre tomó esta decisión excepcional en conciencia y por el bien de la Iglesia.

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El Papa ejerció su “potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia” (Código de Derecho Canónico, canon 331), consciente de su servicio al Pueblo de Dios como sucesor de San Pedro”.

La Santa Sede puntualizó que el decreto fue firmado por el Papa el jueves 27 septiembre de 2018 y entró en vigor automáticamente desde ese mismo momento. Comporta también la dispensa de todas las obligaciones clericales. Además, la Oficina de Prensa informó que la decisión fue notificada a Karadima Fariña este viernes.

“En consideración de la edad y del estado de salud (…) se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia, también en reparación de las víctimas de sus abusos.

Se impone también, de acuerdo al canon 1336 1, 3o, la pena expiatoria de prohibición perpetua del ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de toda categoría de personas…”

Empero, como sabemos el sacerdote no cumplió ninguna pena en la justicia civil chilena porque sus delitos habían prescrito, nadie fue acusado de encubrimiento, hasta mucho después, gracias a la presión de las víctimas y a la intervención directa del Papa Francisco.

Reacciones

Greg Burke, vocero papal, comentó la decisión de pontífice “es un paso más en la línea férrea del Papa Francisco ante los abusos. Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz”.

“Hay dos claves para entender este decreto: la primera, que el Papa lo hace en conciencia. La segunda clave, la motivación: por el bien de la Iglesia. El Papa Francisco está actuando como Pastor, como padre, por el bien de todo el Pueblo de Dios. La dimisión del estado clerical de Fernando Karadima es un paso más en la línea férrea del Papa Francisco ante los abusos. Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz. Se trata de una medida excepcional, sin duda, pero los delitos graves de Karadima han hecho un daño excepcional en Chile”.

Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago de Chile, señaló: “Los católicos de Santiago y la gente de buena voluntad estamos llamados a acoger esta determinación del Santo Padre, quienes creemos que somos parte de la Iglesia con fe y fidelidad a la acción del Santo Padre”.

Hizo un llamado a “colaborar con la tarea propia de la iglesia, de reparar todo daño causado a las víctimas y también a todas las personas que han sufrido y sufren por este hecho, y también en vista de lo que es, un camino que sea cada vez más trasparente, de acompañamiento de estas situaciones, de formación para que no sucedan, para que justamente el “nunca más” sea también realidad en nuestra Iglesia de Santiago”.

Juan Carlos Cruz, una de las víctimas, comentó en Twitter:

También señaló:

Antecedentes

En abril de 2010 el periódico The New York Times dio a conocer las denuncias de las víctimas del padre Karadima —Juan Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz y James Hamilton— quienes fueron abusados sexualmente por el ex párroco de El Bosque.

Precisaron que tras su denuncia no hay una intención de obtener indemnizaciones económicas y que sólo buscan establecer la verdad y que el sacerdote sea removido.

Tres meses después en julio la Congregación para la Doctrina de la Fe inició una investigación y meses después concluyó con un decreto dado a conocer el 16 de enero de 2011, que reza:

  1. Sobre la base de las pruebas adquiridas, el reverendo Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos mencionados en precedencia, y en modo particular, del delito de abuso de menor en contra de más víctimas, del delito contra el sexto precepto del decálogo cometido con violencia y de abuso de ministerio a norma del canon 1389 del CIC. (empero).
  2. En consideración de la edad y del estado de salud del reverendo Fernando Karadima Fariña se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia, también en reparación de las víctimas de sus abusos.
  3. Se impone también, de acuerdo al canon 1336 1, 3o, la pena expiatoria de prohibición perpetua del ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de toda categoría de personas…”

Véase:

“El caso Karadima” en Contextos de la palabra….