La mañana de este lunes 20 de julio el papa Francisco se reunió y charló con niños y jóvenes que participan en un curso de verano que se está llevando a cabo en los jardines del Vaticano para hijos de trabajadores de la Santa Sede.

El pontífice visitó durante una hora al grupo de niños mientras desayunaban en el Aula Pablo VI del Vaticano, antes de dedicar un tiempo a jugar con ellos, dice un comunicado oficial.

Con el nombre de “Estate Ragazzi in Vaticano” (Verano chicos en el Vaticano), el Papa abrió los jardines para un programa que desde inicios del mes julio permite que los hijos de padres que trabajan en el vaticano realicen diversos deportes al aire libre buscando “no obstaculizar la vida interna” de la actividad vaticana, según informó la Santa Sede.

En el curso participan hasta 100 personas, divididos en tres diferentes grupos de edades: de 5 a 7 años; de 8 a 10 y de 11 a 14.

Francisco conversó con los niños a quienes animó a hacer nuevos amigos: “las personas que solamente saben divertirse solas son egoístas, para divertirse es necesario estar juntos, con los amigos”, les dijo.

Antes de volver a la Casa Santa Marta, el Papa saludó personalmente a los animadores y les agradeció por su trabajo.

El curso tiene por tema “Felicidad y Bienaventuranzas”; el programa está compuesto por tiempo fraterno, juegos, deportes y momentos de oración.

El director de la comunidad salesiana del Vaticano y capellán de la Gendarmería y los Museos Vaticanos, Franco Fontana, señaló a la web Vatican News que con estos curso buscan que sea “una ocasión para redescubrir la belleza de la vida comunitaria, que es la experiencia del ser Iglesia, donde cada uno puede sentirse bienvenido y aprender a su vez a acoger a los otros”.

Dice la agencia católica Zenit que Sergio Garozzo- uno de los animadores-, dice que vio al Papa “muy feliz”; y comentó que el saludo al Papa se realizó al ritmo de música y baile, todos cantaron la canción Estate Ragazzi.

Los chichos hicieron varias preguntas al líder religioso..

Ludovica, una niña de 10 años, fue la primera en hacer una pregunta. “Me ha parecido feliz, le pregunté qué era lo que más le gustaba de ser Papa. Me dijo que le gustaba estar con niños y por eso vino a nosotros”. Ludovica confiesa también se lo pasa muy bien en el Centro de Verano: “jugamos muchos juegos, nos divertimos, hacemos nuevos amigos”.

Zoe, de la misma edad, dijo que  “no esperaba ver al Papa. Llegué tarde esta mañana y el animador de la entrada me dijo que estaba allí. Me quedé paralizado porque era una sorpresa, nunca lo había visto antes, me gustó mucho. Estaba muy feliz y lo saludé”.

“Una niña tenía curiosidad por saber qué hacía el Papa durante el día y él respondió que es un sacerdote y hace lo que todos los sacerdotes hacen. Otra chica recordó a su abuelo y le preguntó si el cielo era como le habían dicho. Si era hermoso, si era un lugar feliz y pacífico, el Papa la tranquilizó bendiciendo un collar que le recordaba a su abuelo”.
Lo que más impresionó al capellán de la Gendarmería, el padre Fontana fue la actitud de los niños, que vieron en el Papa “la familiaridad, la sencillez y la paternidad con la que quería vivir este momento”.

¡Enhorabuena!

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