El papa Francisco llamó por teléfono a Perugia, la capital de Umbría, para preguntar al obispo auxilar Marco Salvi, por el estado de salud del cardenal Gualtiero Bassetti, arzobispo de Perugia-Citta della Pieve y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

Como sabemos el cardenal se encuentra hospitalizado desde el 3 de noviembre en cuidados intensivos del hospital Santa Maria della Misericordia de Perugia; pero trascendió que en la noche del lunes su salud se había agravado.

Monseñor Salvi fue entrevistado por Vatican News, portal de información de noticias del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y cuenta los detalles de la llamada.

Un poco antes de las 7 de la tarde, de ayer (miércoles 11), recibimos una llamada inesperada de un número privado. La persona al otro lado del teléfono se presentó como el Papa Francisco. Primero me preguntó cómo estaba porque sabía que yo también había contraído el virus y luego me pidió más información respecto al boletín médico sobre el estado del cardenal Bassetti.

(Francisco) Escuchó no sólo el tipo de diagnóstico sino también los sentimientos que experimentamos ayer, después de hablar con el jefe de cuidados intensivos del hospital de Perugia. Le dije que el cardenal reaccionaba a ciertas terapias de manera bastante positiva, aunque los médicos no se han expresado mucho al respecto porque esperan consolidar esta mejora progresiva, que es leve, pequeña, pero que en todo caso había cambiado un poco el sentimiento sobre el curso de la enfermedad del cardenal.

En cierto momento el Papa me pidió que le llevara un mensaje al cardenal y me dijo tres veces: “¡Vamos, vamos, vamos!”. Me pidió que se lo transmitiera. Al mismo tiempo aseguró su oración y también agradeció al personal que está tratando al cardenal…

– Usted, siendo positivo asintomático, también lleva consigo el miedo, las ansiedades que pasan por los pensamientos de muchos italianos y de muchas personas en todo el mundo en esta pandemia. Pero tuvo la gracia de escuchar la voz del Papa, una cercanía especial

R. – Es sentir dentro de uno, una atención. Porque Dios, incluso en estos momentos, no nos deja solos y la figura del Papa es la atención de Dios hacia nosotros. Esa llamada telefónica fue la demostración de que hay un Dios que tiene compasión por cada uno de nosotros, y el Papa se ha convertido en un instrumento de ello.

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