La mañana de este miércoles 26 de mayo, el papa Francisco saludó a la señora Lidia Maksymowicz  sobreviviente del holocausto y besó el tatuaje que le pusieron en el brazo al haber sido deportada en el campo de concentración de Auschwitz Birkenau.

El conmovedor encuentro se llevó a cabo en el patio de San Dámaso al finalizar la Audiencia General del miércoles.

Doña Lidia nació en Bielorrusia, y cuando era niña fue deportada a este campo de concentración en donde vivió por tres años. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial fue adoptada por una familia polaca.

En diversas ocasiones, la sobreviviente del holocausto ha compartido su testimonio que relata como un tiempo en prisión en el que pasó hambre y tuvo terror de los médicos.

La señora Maksymowicz es la protagonista de el documental titulado “70072, la niña que no sabía odiar (“70072, la bambina che non sapeva odiare”).

Doña Lidia entregó tres regalos al Papa que simbolizan la memoria, la esperanza y la oración. Asimismo, comentó a la web Vatican News: “Con el Santo Padre nos entendimos con una mirada, no hicieron falta palabras”.

Cuando la señora Maksymowicz,  dejó su brazo al descubierto mostrando su tatuaje de ex prisionera de Auschwitz, el papa Francisco la miró durante unos instantes. Luego se inclinó y le dio un beso en ese mismo número que después de 76 años le recuerda a diario el horror que vivió.

“Con el Santo Padre nos entendimos con los ojos, no tuvimos que decirnos nada, no hacían falta las palabras”, explica la mujer, una de las últimas supervivientes en Europa, que ahora vive en Cracovia, y que actualmente se encuentra en Italia como invitada de la asociación “La Memoria Viva de Castellamonte” (Turín) para contar a su testimonio.

¡Conmovedor!