“Las presuntas noticias de una enfermedad paralizante o degenerativa son falsas. En dos meses Benedicto XVI cumple 91 años y, como él mismo ha dicho recientemente, siente el peso de los años, como es normal para alguien de su edad”, informó Greg Burke, portavoz de El Vaticano, este 15 de febrero.

En entrevista con la revista alemana Neue Post (cuyo contenido se dio a conocer el martes 14 de febrero), Georg Ratzinger, hermano del Papa hemérito, asegura que Benedicto XVI sufre una “enfermedad paralizante” que afecta su movilidad, obligándole a estar cada vez más tiempo postrado en una silla de ruedas.

“Rezo cada día para que mi hermano y yo tengamos una buena muerte”, dice Georg, de 94 años, quien habla casi todos los días por teléfono con el Papa emérito. Antes del desmentido de Burke, la agencia de prensa especializada en El Vaticano I.Media matizó las declaraciones de Georg y aseguró, citando fuentes cercanas a Benedicto XVI, que las revelaciones publicadas por la revista alemana “no tienen fundamento”.

Se reconoce que el Papa emérito “se mueve con dificultad, pero no sufre ninguna enfermedad neurológica” y “todavía pasea a diario por los jardines del Vaticano”, con algunas dificultades en el aparato locomotor.

Hace una semana, el mismo papa Benedicto XVI aseguró en una carta remitida al periódico italiano Corriere della Seraque sus fuerzas físicas sufrían “un lento declive” que “interiormente” le está provocando una “peregrinación” hacia lo que denominó “la Casa” (del Padre), como lo publicamos en Contextos de la Palabra.

De ahí el bulo

Las especulaciones sobre la salud de Joseph Ratzinger han sido constantes desde su renuncia al Pontificado, el 11 de febrero de 2013. Antes de la publicación de la carta en Corriere della Sera, el periodista Massimo Franco había hecho llegar al Pontífice emérito “a través de un canal reservado” la preocupación de los lectores por su salud.

“Querido doctor Franco me ha conmovido que tantos lectores de su periódico deseen saber cómo transcurro este último periodo de mi vida”, escribió Benedicto XVI.

En la breve misiva, el Pontífice emérito agradeció el interés de los lectores y reconoce las dificultades del periodo que está atravesando en el final de sus días. “Es una gran gracia para mí estar rodeado en este último tramo del camino, a veces un poco fatigoso, por un amor y una bondad tales que nunca me habría podido imaginar.

En este sentido -añade Benedicto XVI- considero también las preocupaciones de sus lectores como compañía para el trayecto.

Benedicto XVI está retirado desde 2013 y reside en el monasterio Matter Ecclesia, en El Vaticano, acompañado por cuatro religiosas y su secretario personal, monseñor Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia.

A pesar de su delicada salud, cada día el pontífice alemán se levanta temprano y a las 7:45 horas oficia la misa en la capilla del monasterio. Después lee, estudia, reza y pasea por los jardines del Vaticano ayudado por un andador, según ha dicho su secretario personal.

En las grutas vaticanas, bajo la Basílica de San Pedro, hay una tumba vacía de mármol blanco sin inscripciones. “No hay ningún misterio”, dijo hace meses el entonces vocero papa Federico Lombardi; es la tumba del próximo Papa difunto..

Pero hay que decir que hay Papa emérito para rato.

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