Foto:James Bradley
Foto:James Bradley

El cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, Inglaterra, defendió la actuación del hospital Alder Hey de Liverpool y de la justicia británica en el caso del bebé Alfie Evans.

En una visita a Polonia el pasado fin de semana, Nichols dijo en una entrevista a la agencia católica polaca KAI, publicada en español por una web católica y por el periódico inglés The Guardian que “aquellos que apoyaron a la familia de Alfie Evans no sirvieron a los mejores intereses para el niño… la sabiduría nos permite tomar decisiones basadas en información completa y muchas personas tomaron una posición sobre el caso en las últimas semanas sin esa información… Lamentablemente, también hubo algunos que usaron la situación para fines políticos”.

Archbishop hits out at ‘political aims’ of some Alfie Evans campaigners.

El arzobispo no explicó en qué consisten esos fines políticos. ¿Eso incluye al Papa? Es importante recordar que “el Alder Hey Hospital cuidó de Alfie no durante dos semanas o dos meses, sino durante dieciocho meses”, dijo Vincent Nichols.

Agregó que “durante este tiempo, consultaron a los mejores especialistas de todo el mundo. Por lo tanto, la posición del personal médico fue muy clara en cuanto a que no había más ayuda médica que se le pudiera dar al niño”.

El cardenal Nichols declaró que el personal del hospital Alder Hey estaba “dolido” por las acusaciones recibidas, y señaló que muchos de los médicos y enfermeras que se ocuparon de Alfie son católicos.

Precisó que “la Iglesia (de Westminster) deja muy en claro que no hay obligación moral de continuar con tratamientos extraordinarios cuando tienen pocos efectos, y el Catecismo de la Iglesia Católica también enseña que los cuidados paliativos, que no son una negación de la atención médica, pueden ser un acto de misericordia”.

Sin embargo, no explicó el cómo retirar la ventilación a Alfie puede ser considerado un acto de misericordia ni en qué momento el magisterio católico apoyó la idea de que un tratamiento paliativo puede ser retirado contra la voluntad de la familia del paciente.

El cardenal elogió a los padres del niño por hacer todo lo posible por su hijo, y subrayó su última declaración pública antes de la muerte del pequeño, en la que expresaron su deseo de sanar su relación con el hospital.

“Creo que lo más difícil es actuar en favor del mejor interés de un niño, que no siempre es lo mismo que lo que los padres querrían”, dijo el cardenal, defendiendo el proceso judicial británico.

“El tribunal no estaba juzgando qué era lo mejor para los padres, sino qué era lo mejor para el niño. No estaba en el mejor interés del niño prolongar un tratamiento extraordinario y fútil, ya que la opinión de todo el personal médico no serviría”.

Estas declaraciones del arzobispo inglés no concuerdan con las emitidas por el Papa Francisco, quien intercedió para que el bebé fuera trasladado a Roma (al Hospital Bambino Gesù) y dijo que Dios es el único dueño de la vida.

Además, hospitales de Italia y Alemania, por ejemplo, se ofrecieron a atender al menor, médicos que consideraban que podía seguir viviendo durante un tiempo indeterminado.

El arzobispo inglés debería decir quiénes se beneficiaron con la enfermedad de Alfie. Para más información se puede leer la sentencia completa del magistrado Hayden.

Debate por una nueva ley en la materia
Tras el fallecimiento de Alfie se ha generado un debate en torno a la necesidad de modificar la ley que da a los hospitales poder para decidir el destino de los menores enfermos.

Este caso se asemeja al de Charlie Gard, un niño inglés con una enfermedad terminal que murió en julio de 2017 luego que se le retirara el soporte vital, también contra la voluntad de sus padres.

Los padres de Charlie, Chris Gard y Connie Yates, lanzaron una campaña para cambiar la ley. La propuesta no se ha publicado en detalle, pero ha sido llamada la Ley de Charlie.

Los padres del pequeño dijeron que se dieron cuenta de que “casos como estos seguirían sucediéndose hasta que se cambiara la ley”, por ello acudieron a “consultores pediátricos, especialistas en ética médica, abogados sénior, políticos del Reino Unido y otros padres que han sufrido situaciones similares” para elaborar un mejor protocolo.

Actualmente, si un organismo público considera que las opciones del padre podrían causar un daño significativo a su hijo, puede desafiarlas e ir a los tribunales para anular el estado legal de la responsabilidad parental.

El 26 de abril, el miembro del Parlamento Europeo para el noroeste de Inglaterra, Steven Woolfe, lanzó su propia campaña denominada Ley de Alfie.

En un artículo publicado en La Nuova Bussola, y traducido al español por Helena Faccia para la web InfoVaticana, se dice que el “Alfie no fue alimentado durante 36 horas y la infección pulmonar no fue tratada; a pesar de todo, estaba estable, lo que llevó a Thomas (Evans), convencido que tenían ya un pie fuera del hospital, a negociar el silencio de la prensa a cambio de más soporte vital. Poco antes de su muerte, al niño le suministraron algunos fármacos”, de los cuales poco se sabe. Dos horas después, Alfie había muerto.

Véase: Así fue asesinado Alfie Evans, INFOVATICANA 2 mayo, 2018.

Algunos datos sobre el cardenal Vincent Nichols
Nació en Crosby, Liverpool, el 8 de noviembre de 1945. Realizó sus estudios sacerdotales en el Venerable Colegio Inglés de Roma desde 1963 hasta 1970; ahí obtuvo la licenciatura en filosofía y en teología en la Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote en la capital italiana el 21 de diciembre de 1969, siendo incardinado en la diócesis de Liverpool.

Realizó un doctorado en Teología en la Universidad de Manchester, entre 1970 y 1971. Ese año fue nombrado sacerdote asistente en la parroquia St. Mary’s, en Wigan, y capellán de la Sixth Form College y del St. Peter’s High School.

En 1974 estudió en la Universidad de Loyola de Chicago, donde obtuvo un master en Educación. En enero de 1980 fue nombrado director del Upholland Northern Institute, fue responsable de la formación pastoral y religiosa del clero. También fue miembro del Consejo del Arzobispado, con responsabilidad en la formación y desarrollo pastoral de la diócesis.

En enero de 1984 fue nombrado secretario general de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. El 5 de noviembre de 1991 fue designado obispo titular de Othona y obispo auxiliar de la arquidiócesis de Westminster, hasta el 15 de febrero de 2000, cuando pasó a ser arzobispo de Birmingham.

El 3 de abril de 2009 Benedicto XVI lo designó arzobispo de Westminster y primado del Reino Unido y Gales, en sucesión de Cormac Murphy-O’Connor. En ese año fue electo como nuevo presidente de la Conferencia de Obispos de Inglaterra y Gales.

En 2013, el Papa Francisco lo designó miembro de la Congregación para los Obispos. Fue creado y proclamado cardenal en el título del Santísimo Redentor y San Alfonso en vía Merulana por el propio Francisco, durante el consistorio del 22 de febrero de 2014.