Eloy Bedia Legionario de Cristo. Foto: regnumchristi.org
Eloy Bedia Legionario de Cristo. Foto: regnumchristi.org

Este lunes 20 de enero inició en Roma la celebración del Capítulo General ordinario 2020 de la Congregación de Los Legionarios de Cristo, donde revisarán los últimos 6 años de gobierno y elegirán al nuevo gobierno general.

En total asisten con voz y voto 66 sacerdotes, de los cuales 18 participan por su oficio y 48 fueron elegidos por votación.

El Capítulo General, que dirige el reverendo Eduardo Robles Gil, tiene tres objetivos principales: “hacer balance de los últimos 6 años de gobierno, analizar los desafíos y retos de su misión evangelizadora como parte de la Iglesia y elegir al Gobierno General adecuado que lleve adelante las prioridades para el próximo sexenio”.

Asimismo, durante los días que dure el Capítulo —del 20 al 27 de enero— evaluará las medidas actuales de protección de menores, garantizará un contacto adecuado con las víctimas y podría ordenar que se continúe la investigación sobre la ocultación y otros casos de abuso de poder de los superiores de la orden.

COMUNICADO DE PRENSA DE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO DEL 20 DE ENERO DE 2020: Inicia el capítulo general 2020 de los Legionarios de Cristo

La Congregación, quizá para curarse en salud agradeció la decisión “ágil y clara” de la Santa Sede para que, el pasado 13 de enero, Fernando Martínez Suárez, perdiera el estado clerical, de nuevo pidieron perdón por los pecados cometidos…

“Los Legionarios de Cristo de México nos avergonzamos de los abusos cometidos por Fernando Martínez Suárez, por la negligencia de la Congregación en la gestión de las denuncias del pasado y por la falta de una acogida adecuada a las víctimas. Una vez más pedimos perdón a ellas y a sus familias. Nos duele su sufrimiento y deseamos aliviarlo”, expresó la congregación en un comunicado fechado de 20 de enero en la Ciudad de México.

Asimismo, “el director territorial ha decidido establecer una Comisión interdisciplinar, con algunos miembros externos a la Congregación, con el mandato de dar acogida, escucha y seguimiento a las víctimas y de proponer las medidas necesarias para reparar el daño que han sufrido”.

COMUNICADO DE PRENSA DE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO DEL 20 DE ENERO DE 2020: En relación con los desarrollos recientes del caso de Fernando Martínez Suárez

El retiro de Eloy Bedia

En ese contexto, el sacerdote legionario Eloy Bedia, acusado de encubrir los abusos sexuales del ex sacerdote Martínez Suárez, pidió ser dispensado de participar en el Capítulo General.

En una carta firmada el 18 de enero, Bedia señaló que “algunas de las víctimas de Fernando Martínez Suárez y sus mamás me han expresado por carta que mi participación en el capítulo general les causaría un gran dolor. Yo hablé con sus familias en Cancún (Quintana Roo) cuando refirieron los hechos de los abusos y representé a la Congregación a la que pertenece el sacerdote que abusó de sus hijas.

“Comprendo que sientan mi presencia en el capítulo general como una nueva herida”, dijo e indicó que “después de haberlo considerado en oración en estos días de los ejercicios espirituales, he preferido no participar en el Capítulo General”.

Debemos precisar que antes de que los Legionarios difundieran su informe sobre las denuncias de abusos sexuales cometidos por Fernando Martínez, el 22 de noviembre pasado, el Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Monterrey envió una carta a Eloy Bedia, involucrado en los casos, para reiterar las acusaciones contra él por encubrir los delitos y subrayar el desinterés que ha mostrado ante ello.

A pesar de la misiva, la Congregación decidió no aceptar la responsabilidad del sacerdote en su informe.

En la misiva fechada el 5 de noviembre de 2019, el promotor de justicia, Pedro Pablo González, expone que las víctimas solicitaron la intervención del arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Rogelio Cabrera López, por los abusos cometidos por Martínez en el Instituto Cumbres de Cancún, ocurridos en los años 90, y la manipulación de su conciencia sufrida por su intervención en favor del agresor.

Como se ha comentado, Fernando Martínez Suárez fue expulsado del estado clerical por el papa Francisco debido a que abusó de al menos seis niñas de entre seis y 11 años a inicios de la década de 1990, cuando el entonces miembro de los Legionarios de Cristo dirigía el Instituto Cumbres en Cancún.

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Las víctimas de Martínez Suárez, tres de las cuales han hecho pública su denuncia, señalan como uno de los encubridores de los abusos al padre Bedia, director territorial en México de la congregación entre 1992 y 2000.

María Belén Márquez, una de las víctimas de Martínez Suárez, dijo a agencia católica ACI Prensa que Bedia se reunió con las madres de las menores abusadas en 1993 y les aseguró que el entonces sacerdote recibiría atención psiquiátrica y se mantendría alejado de toda actividad pública, lejos del contacto con menores.

Sin embargo, la Legión lo cubrió; en lugar sufrir sanciones oficiales y públicas, Martínez Suárez fue trasladado en 1993 a Salamanca, España, donde asumió el rol de administrador del seminario de la congregación y confesor de los seminaristas, y quizá siguió cometiendo delitos.

La primera vez que decidió hablar a la prensa Belén Márquez lo hizo con Georgina Zerega reportera de El País. “Cuando tenía ocho años se mudó de Ciudad de México a Cancún porque su familia quería darle una vida mejor, lejos del revuelo de la capital, lejos de la inseguridad”, comenta mientras la angustia se apodera de su rostro.

Los dos años posteriores a su llegada fueron un martirio. Sus padres la inscribieron en la escuela que dirigía (Fernando) Martínez, a quien la congregación había puesto al frente de la institución pese a acumular al menos tres denuncias por pederastia. “¡Puta madre! Ellos sabían perfectamente que estaban poniendo un depredador sexual en mi colegio”, maldice la mujer de 36 años. “Era totalmente prevenible”.

“Además de abusar de nosotras, nos hacía ver los abusos a otras niñas. Dejaba la puerta entreabierta y nos hacía sentarnos a ver”-, dijo.

Pero quien hizo las denuncias públicas en mayo de 2019 fue la valiente conductora de radio Ana Lucía Salazar y hasta entonces se tomaron medidas concretas contra el padre Martínez Suárez, que culminaron en su reciente expulsión del estado clerical.

A 22 años de que trascendieran las primeras denuncias contra el padre Maciel, Ana Lucía contó en sus redes sociales —y sobre todo en el grupo de Facebook Legioleaks— lo que había sufrido en manos de Martínez. “Su denuncia fue un parteaguas para mí porque sacudió algo que yo tenía reprimido”, admite Biani López Antúnez Hassey, otra de las víctimas.

El revuelo que causó la acusación de Salazar forzó a la orden religiosa a abrir una investigación interna, cuya conclusión fue presentada el 22 de noviembre, con los resultados conocidos.

La investigación interna de los Legionarios admitió abusos sexuales solamente a seis víctimas y casi no indagó en el encubrimiento. Solo el padre Maciel fue señalado de haber ordenado los traslados y nombramientos de Martínez pese a su historial.

Bedia acusa a Maciel

En su carta del 18 de enero, Bedia aseguró que “no estaba al tanto del historial de Fernando Martínez Suárez”, y señaló que “como es sabido por todos, en la época, las decisiones sobre procesos y movimientos de personal correspondían al director general”, cargo que entonces ostentaba el mexicano Marcial Maciel Degollado, que abusó de al menos 60 menores de edad entre 1941 y 2008, el año de su muerte.

En tanto, las víctimas dicen que las cartas que les envió la directiva de la Congregación prometiendo compensaciones para reparar el daño causado son puras promesas.

Biani López Antúnez Hassey, en su cuenta de Facebook, escribe que los Legionarios “intentan darle carpetazo a nuestras denuncias contra el depredador sexual Fernando Martínez Suárez, sus cómplices y sus encubridores”.

Difunde una carta que le envía el secretario general, Andreas Schöggl, quien le dice que Fernando Martínez sigue perteneciendo a la Congregación por decisión del Papa Francisco.

En efecto, como lo comentamos aquí el comunicado oficial de Schöggl generó mucho ruido y enojo entre las víctimas; para muchos evidencia que persiste el encubrimiento y la complicidad con los abusadores entre las filas de la Congregación.

“Los Legionarios de Cristo asumirán la responsabilidad de que Fernando Martínez lleve una vida que corresponda a su condición de religioso que ha perdido el estado clerical y reafirman su determinación de recorrer el camino difícil y exigente de reparación y sanación”.

No es necesariamente así.

El cura ha recibido la pena más grande contra alguien ordenado en la Iglesia católica: pierde derechos como celebrar servicios religiosos, oír confesiones o administrar sacramentos, sin embargo, sigue conservado la condición sacerdotal, pues es algo que no se puede revertir ni retirar.

No es una decisión papal, así está en la legislación eclesiástica…

Conocemos el posicionamiento del Papa Francisco de cero tolerancia.

Lo otro que sería lo ideal es llevarlo a tribunales civiles y que pague por lo menos la reparación del daño.

Pero hasta donde sabemos los delitos ya prescribieron.

Biani pregunta ¿Dónde queda la responsabilidad de Eloy Bedia, Luis Garza Medina, Jorge Bernal y los demás encubridores?

Todavía hay más.

En el encubrimiento habría participado presumiblemente el fallecido cardenal Velasio de Paolis debido a que se negó a exigir responsabilidades a los superiores cómplices de la orden, según lo afirma el ex sacerdote legionario Christian Borgogno, cofundador del grupo Legioleaks.

Eso es muy grave de comprobarse.

No sabemos que el purpurado haya ocurrido en ese delito.

El 10 de marzo de 2009 Benedicto XVI ordenó una inspección a los Legionarios de Cristo, y colocó al cardenal Velasio De Paolis en la administración de la congregación y del movimiento Regnum Christi. Meses después el Papa lo nombró delegado Pontificio para “gobernar en mi nombre tal Instituto Religioso durante el tiempo que sea necesario para completar el camino de renovación y conducirlo a la celebración de un Capítulo General Extraordinario, que tendrá como fin principal llevar a término la revisión de las Constituciones”.

El prelado murió el 9 de septiembre de 2017 tras varios meses de luchar contra el cáncer.

Como delegado pontificio para la Legión fue el encargado de su reforma y de la dirección de la redacción de las nuevas Constituciones; así como de los estatutos del movimiento Regnum Christi, el apostolado laical de los legionarios.

(Véase “Muere Velasio De Paolis, estuvo a cargo de reforma de los Legionarios de Cristo”)

El Papa Francisco sigue de cerca los hechos y la información que se genera.

El asunto sigue….

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