El Papa Francisco envía telegrama de pésame.

El Papa Francisco envió un telegrama de pésame por la muerte el cardenal Keith Michael Patrick O’Brien, arzobispo emérito de Saint Andrews y Edimburgo, Escocia, Gran Bretaña, ocurrida el 19 de marzo pasado.

El telegrama, fechado el 20 de marzo, está dirigido el reverendísimo Leo W. Cushley, arzobispo de Saint Andrews y Edimburgo:

“Me ha entristecido la noticia de la muerte de Su Eminencia el cardenal Keith Patrick O’Brien, y le ofrezco mi más sentido pésame a usted, a su familia y a todos los que lloran su muerte. Encomiendo su alma al amor misericordioso de Dios nuestro Padre, y con la seguridad de mis oraciones por la arquidiócesis de Saint Andrews y Edimburgo. Imparto cordialmente mi bendición apostólica como prenda de paz y consuelo en nuestro Señor Jesucristo.

FRANCISCO PP.”

Historia negra

A principios de 2013, el cardenal O’Brien, entonces de 74 años, quien era el jefe del catolicismo en Escocia y el más alto representante de la Iglesia en el Reino Unido, se vio forzado a renunciar por órdenes del papa Benedicto XVI.

Fue acusado de cometer “actos sexuales inapropiados” a principios de los años 80 contra tres sacerdotes y un ex cura británicos.

Dejó su puesto en febrero de 2013, tres semanas antes de realizarse el cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI, es decir, al Papa Francisco.

La renuncia de O’Brien provocó un enorme revuelo en la Iglesia católica, pese a sus reiteradas declaraciones en las que negó los hechos. Más tarde, en cambio, se disculpó por un comportamiento sexual que, dijo, “cayó más abajo de los estándares aceptables”. Su remoción del cargo le supuso la pérdida de “todos los derechos y prerrogativas del cardenalato”.

Los tres religiosos y el ex sacerdote lo acusaron de haberles hecho proposiciones sexuales indeseadas cuando eran jóvenes curas o seminaristas, según reveló en su momento la publicación dominical londinense The Observer.

El caso fue relevante por varios motivos, tanto por la rapidez con la que El Vaticano decidió atajar el asunto, como por ser considerado un ejemplo de la hipocresía eclesiástica, dado que el ahora fallecido escondía sus impulsos homosexuales detrás de drásticas condenas a la homosexualidad.

O’Brien llegó a definir a las parejas del mismo sexo como “una grotesca subversión de lo que se considera universalmente como un derecho humano”.

Falleció a los 80 años en Newcastle, tras varios días hospitalizado, como consecuencia de una caída en la que se golpeó la cabeza.

El actual arzobispo de Edimburgo, Leo W Cushley, también ofreció sus oraciones por el fallecido, su familia y todos los afectados por el escándalo sexual.

“En vida, el cardenal O’Brien puede haber dividido a la opinión pública, pero en la muerte creo que podemos unirnos para rezar por su alma y por el consuelo de sus familiares, así como por el apoyo a los que se sintieron ofendidos o decepcionados por él. Que descanse en paz”, dijo el prelado.

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