El arzobispo emérito de Washington, el cardenal Donald Wuerl, se dirigió a los sacerdotes de su arquidiócesis a través de una carta, hecha pública el 12 de enero, para asegurarles que manejó de manera apropiada una acusación de mala conducta en 2004 contra el ex cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington. (Véase la misiva en inglés.)

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Recordemos que McCarrick fue suspendido del cargo del ministerio sacerdotal después de haber sido acusado de violar a un adolescente hace 45 años, mientras era sacerdote en Nueva Jersey. McCarrick “ya no volverá a ejercer públicamente su ministerio sacerdotal”, dijo Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, el 20 de junio de 2018.

El purpurado dimitido también dijo que sus recientes negaciones sobre si conocía supuestas faltas de McCarrick se referían sólo al tema de abuso sexual de menores.

En la misiva, Wuerl dijo que en 2004 recibió una queja de “conducta inapropiada” de McCarrick por parte de un ex sacerdote que informaba principalmente sobre otros incidentes de abuso sexual, como uno relacionado con un cura de Pittsburgh; en aquel tiempo Wuerl era obispo en ese lugar.

“El informe completo también se entregó inmediatamente al nuncio apostólico, el representante papal en EU. Habiendo actuado de manera responsable con la acusación relacionada con el comportamiento del obispo McCarrick con un adulto y sin escuchar nada más sobre el tema, no volví al asunto”, escribió Wuerl, a quien el papa Francisco le aceptó la renuncia el pasado mes de octubre.

(Véase… El Papa Francisco acepta la renuncia del cardenal Donald W. Wuerl en octubre pasado.)

“El hombre pidió confidencialidad para proteger su propio nombre”, acotó en su carta.

El 20 de junio de 2018, la arquidiócesis de Nueva York anunció que había considerado creíble una acusación de abuso sexual de un menor contra McCarrick, quien se desempeñó como sacerdote en Nueva York en la década de 1970. Los informes de los medios posteriormente revelaron denuncias de que McCarrick había abusado sexualmente en serie de al menos dos muchachos adolescentes y que había participado en conducta sexual coercitiva con sacerdotes y seminaristas durante décadas.

Wuerl escribió entonces en una carta -del 21 de junio- dirigida a su diócesis, que estaba “conmocionado y entristecido” por las denuncias contra McCarrick.

En la misma carta, el purpurado afirmó que “no se hizo ningún reclamo, creíble o de otro tipo, contra el cardenal McCarrick durante su tiempo en Washington”.

En julio, Wuerl dijo a la emisora radial WTOP que nunca había escuchado rumores de conducta sexual inapropiada con respecto a McCarrick, y un mes después le dijo a CBS News que no estaba al tanto de los rumores de que McCarrick tenía relaciones con otros sacerdotes.

La carta del purpurado de este 12 de enero se refiere a que sus comentarios sólo se referían a rumores sobre el abuso sexual de menores.

“Cuando se presentó la acusación de abuso sexual de un menor contra el arzobispo McCarrick declaré públicamente que nunca tuve conocimiento de ninguna de esas acusaciones o rumores. Esta afirmación fue en el contexto de los cargos de abuso sexual de menores, que en ese momento era el foco de discusión y la atención de los medios”.

“Si bien uno puede interpretar mi declaración en un contexto diferente, la discusión y la adjudicación del comportamiento del arzobispo McCarrick se refieren a su abuso de menores”, escribió.

Este último recibió la queja en 2004 de Robert Ciolek, un exsacerdote de la diócesis de Metuchen, donde McCarrick fue obispo desde 1981 hasta 1986.
En una declaración reciente -10 de enero de 2019-, la Diócesis de Pittsburgh dijo que Ciolek apareció en noviembre de 2004 ante su junta de revisión diocesana para discutir la acusación de abuso que realizó contra un sacerdote.

Durante esa reunión, el “señor Ciolek también habló de su abuso por el entonces cardenal Theodore McCarrick. Esta fue la primera vez que la Diócesis de Pittsburgh se enteró de esta acusación”, dice la declaración.

“Unos días después, el entonces obispo Donald Wuerl hizo un informe de la denuncia al Nuncio Apostólico en EU”.

La carta del cardenal Wuerl no ofreció detalles sobre las acusaciones específicas que Ciolek hizo contra McCarrick, pero el portavoz de la Arquidiócesis de Washington, Ed McFadden, dijo la semana pasada a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI prensa– que se refirieron al comportamiento de McCarrick en su casa en la playa de Nueva Jersey, donde se alega que el arzobispo compartió tenía relaciones sexuales los seminaristas e intercambiaban masajes de espalda.

McFadden dijo que Ciolek “nunca reclamó un contacto sexual directo con McCarrick” en su queja al cardenal Wuerl.

La carta del cardenal de este 12 de enero reconoce ante los sacerdotes de Washington que la controversia que rodea a McCarrick “ha sido perjudicial en su ministerio y es difícil para ustedes personalmente”. Dijo que estaba compartiendo su perspectiva con los sacerdotes mientras “confiaba en su comprensión”.

“Mis comentarios no pretenden ser una defensa propia, sino una forma de compartir algunos pensamientos personalmente con ustedes”, concluyó.
¿Quién es Donald W. Wuerl?

Originario de Pittsburgh, Pensilvania, estudió en la Universidad Católica de América en Washington y en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Pittsburgh en 1966 y recibió un doctorado en 1974.

En la década de 1990, Wuerl organizó el programa de televisión La enseñanza de Cristo. También escribió un exitoso catecismo para adultos con el mismo nombre y escribió más de 20 libros.

Fue nombrado obispo auxiliar en la Arquidiócesis de Seattle en 1986 y luego nombrado obispo de Pittsburgh en 1988. Ocupó este cargo hasta que fue nombrado en mayo de 2006 para dirigir la Arquidiócesis de Washington.

Fue nombrado cardenal por el Papa Benedicto XVI el 20 de noviembre de 2010.
En octubre de 2018 el Papa Francisco le aceptó la renuncia como arzobispo de Washington; estuvo en el ojo del huracán debido a críticas durante los últimos meses, tras la publicación del informe del Gran Jurado de Pennsylvania que reúne los testimonios sobre abusos contra menores en los últimos 70 años. (Se trata de un documento de 884 páginas escrito por 23 miembros de un gran jurado, que durante 18 meses examinó medio millón de páginas de documentos…

El informe del Gran Jurado imputó a Wuerl no haber actuado correctamente, en particular en el caso del padre George Zirwas, acusado en varias ocasiones de abusos y molestias entre 1988 y 1995.

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