El domingo 2 de junio, luego de reunirse en privado con el Patriarca Daniel III, líder de la Iglesia Ortodoxa Rumana, el Papa Francisco encontró al Sínodo permanente de dicha iglesia en el Palacio del Patriarcado a quienes destacó la “necesidad de ayudarnos para no rendirnos a las seducciones de una ‘cultura del odio’ e individualista que, tal vez no sea tan ideológica como en los tiempos de la persecución ateísta” pero que es sin embargo “más persuasiva e igual de materialista”.

Benedicto XVI, “La savia de las raíces que me ayudan a seguir adelante”: Papa Francisco

El acto dio fin a su viaje apostólico internacional número 30, y el quinto de 2019. La visita tuvo una fuerte carga ecuménica ya que la mayoría de la población, 87%, es cristiana ortodoxa, frente a 7.4% de católicos.

Francisco asistió a la nueva catedral ortodoxa que, repleta de fieles, lo acogió con cantos y emoción. Pudimos ver el rezo del Padrenuestro… “Los lazos de fe que nos unen se remontan a los Apóstoles, testigos del Resucitado, en particular al vínculo que unía a Pedro y Andrés, que según la tradición trajeron la fe a estas tierras”, recordó el Papa Francisco.

Bergoglio recordó a los cristianos perseguidos actuales y en la historia de Rumania, e hizo referencia a los siete obispos greco-católicos mártires. “¡Cuántos mártires y confesores de la fe! Muchos, de confesiones distintas y en tiempos recientes, han estado en prisión uno al lado del otro apoyándose mutuamente. Su ejemplo está hoy ante nosotros y ante las nuevas generaciones que no han conocido aquellas dramáticas condiciones”, explicó.

Francisco recordó la visita de San Juan Pablo II a Bucarest en 1999: “hace 20 años, el encuentro entre nuestros predecesores fue un regalo pascual, un evento que contribuyó no solo al resurgir de las relaciones entre ortodoxos y católicos en Rumania, sino también al diálogo entre católicos y ortodoxos en general”.

Destacó que aquella visita de Juan Pablo II fue la primera vez que un obispo de Roma visitó un país de mayoría ortodoxa ocasión que “allanó el camino para otros eventos similares”.

Francisco señaló la importancia de “caminar juntos con la fuerza de la memoria”. Pero explicó que “no la memoria de los males sufridos e infligidos, de juicios y prejuicios, que nos encierran en un círculo vicioso y conducen a actitudes estériles, sino la memoria de las raíces: los primeros siglos en los que el Evangelio, anunciado con parresia y espíritu de profecía, encontró e iluminó a nuevos pueblos y culturas; los primeros siglos de los mártires, los Padres y confesores de la fe, de la santidad vivida y testimoniada cotidianamente por tantas personas sencillas que comparten el mismo Cielo”.

Asimismo, el Pontífice alentó a la Iglesia Ortodoxa de Rumanía a “caminar juntos a la escucha del Señor” y puso como ejemplo el pasaje evangélico de San Lucas cuando Jesús “caminaba con los discípulos hacia Emaús. Ellos discutían de lo que había sucedido, de sus inquietudes, dudas e interrogantes. El Señor los escuchó pacientemente y con toda franqueza conversó con ellos ayudándolos a entender y discernir lo que había sucedido”.

Antes de su partida a Roma ocurrió uno los momentos más importantes del viaje apostólico: la beatificación ante 70 mil fieles de siete obispos mártires asesinados durante la dictadura comunista de la década de 1950. Los 7 beatificados son Iuliu Hossu, Vasile Aftenie, Ioan Bălan, Valeriu Traian Frenţiu, Ioan Suciu, Tit Liviu Chinezu y Alexandru Rusu.

Daniel III

Es el sexto y actual Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rumana, tiene 67 años, fue elegido el 12 de septiembre de 2007 –y entronizado el 30 de septiembre– como arzobispo de Bucarest y Metropolita de Muntenia y Dobrudgea. Anteriormente, Daniel Ilie Ciobotea fue Metropolita de Moldavia y Bucovina.

En aquel tiempo Benedicto XVI felicitó a Daniel, con motivo de su elección como Patriarca de Rumania.

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