En medio de un fuerte dispositivo de seguridad —más de mil policías— en Roma y el Vaticano, la tarde del jueves 4 de julio el Papa Francisco recibió por tercera vez en audiencia al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin.

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El primer encuentro entre ambos jefes de Estado fue el del 25 de noviembre de 2013 y el segundo el 10 de junio de 2015.

El director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, informó sobre el encuentro a los periodistas y se refirió al comunicado emitido por dicha oficina.

El texto indica que “ambas partes expresaron su satisfacción por el desarrollo de las relaciones bilaterales, reforzadas posteriormente con la firma, con fecha de hoy, de un memorando de entendimiento sobre la colaboración entre el Hospital Bambino Gesù y los hospitales pediátricos de la Federación Rusa”.

Después se trataron algunas cuestiones “relevantes para la vida de la Iglesia Católica en Rusia”.

También conversaron sobre “la cuestión ecológica y algunos temas de actualidad internacional, con especial referencia a Siria, Ucrania y Venezuela”.

Durante el diálogo privado en la sala de la biblioteca, que duró una hora, no se propuso ninguna invitación a Rusia ni se habló de una posible visita del Papa a ese país.

Intercambio de regalos

Francisco obsequió al presidente Putin una medalla conmemorativa del Vaticano hecha en ocasión del centenario del final de la I Guerra Mundial. Además, regaló dos de sus exhortaciones apostólicas: la Gaudate et exultate y la Christus vivit, así como su último mensaje para la Jornada de la Paz y el documento sobre la Fraternidad Humana firmado en Abu Dhabi y que el Papa destacó por hablar “del diálogo con el islam”.

También obsequió un grabado de 1774 de la plaza de San Pedro y destacó a Putin que era para que “no olvidara Roma”.

Por su parte, el presidente ruso regaló al líder religioso una película sobre la vida de Miguel Ángel junto a un libro con imágenes de la cinta dirigida por un cineasta de su país.

También, un icono grande con la representación de los santos Pedro y Pablo y le explicó que los católicos celebran esta solemnidad el 29 de junio, mientras que los ortodoxos lo festejan el 12 de julio.

Después del encuentro con el Papa, Vladimir Putin se reunió con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y con el secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, monseñor Paul Richard Gallagher.

La Santa Sede y Rusia restablecieron relaciones diplomáticas en 20019.

Las visitas de Putin

La de este martes constituye la sexta visita del presidente Putin a la Ciudad del Vaticano y la tercera audiencia con el Papa Francisco:

La primera visita fue el 5 de junio del año 2000, con el papa Juan Palo II. Aquel encuentro contó con la presencia de los cardenales Angelo Sodano, secretario de Estado; Jean-Louis Tauran, secretario para las Relaciones con los Estados, y con Igor Ivanov, ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa.

Durante las conversaciones se revisó el papel de la Santa Sede y de Rusia en el proceso de integración entre Oriente y Occidente, en el que, en opinión del presidente Putin, la misión de la Santa Sede es particularmente importante. Se prestó especial atención a los problemas del desarme y a la situación internacional”.

La segunda reunión fue el 5 de noviembre de 2013. El Santo Padre quiso que en la sala de reuniones fuera colocado el sagrado icono de la Virgen de Kazán, que mostró al presidente Putin. En el cordial encuentro de 30 minutos, ambos recordaron el primer encuentro: “Si bien han transcurrido algunos años me parece que fue ayer”, dijo Putin.

Durante las conversaciones se trataron temas de interés mutuo y, en especial, la situación de los católicos en Rusia y sus estructuras eclesiásticas.

Ambas partes manifestaron su deseo de un desarrollo positivo en el diálogo entre la Santa Sede y el Patriarcado de Moscú. Entre los temas internacionales que se trataron se produjo un intercambio de opiniones sobre el conflicto en Tierra Santa y sobre la cuestión iraquí.

El tercer encuentro ocurrió el 13 de marzo de 2007, el papa era Benedicto XVI. Ambos líderes examinaron la relación bilateral, también las relaciones entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, con especial atención a los problemas del extremismo y la intolerancia.

El 25 de noviembre de 2013 fue el cuarto encuentro y el primero con Francisco. “Durante las cordiales conversaciones se prestó especial atención a la búsqueda de la paz en Oriente Medio y a la grave situación en Siria. Se subrayó asimismo la urgente necesidad de poner fin a las violencias y de prestar la asistencia humanitaria necesaria a la población, así como de fomentar iniciativas concretas para una solución pacífica del conflicto, que privilegie la vía de la negociación e implique a los diversos componentes étnicos y religiosos, reconociendo su papel indispensable en la sociedad”, informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

E1segundo encuentro con Jorge Mario Bergoglio se dio el 10 de junio de 2015; aquella conversación privada, en la Biblioteca del Palacio Apostólico, duró aproximadamente 50 minutos, dedicados principalmente al conflicto en curso en Ucrania y a la situación en Oriente Medio. Se subrayó la urgencia de buscar la paz.

La visita de Parolin a Rusia

El 23 de agosto de 2017: el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, acudió a Rusia para reunirse con el presidente Putin.

En vísperas del viaje, el cardenal declaró a la agencia Tass que el encuentro con la jerarquía ortodoxa “atestigua la apertura que se ha establecido en los últimos años, hasta el encuentro del año pasado en La Habana” entre el Papa Francisco y el Patriarca Kirill.
El encuentro sirvió para “dar ojos nuevos para verse no prevalecientemente con el telón de fondo del pasado”, sino en la “comunión deseada y buscada”.

La visita se inauguró con una conversación con el Metropolita Hilarión, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, un encuentro que tuvo lugar en un clima “muy constructivo”, en el que, como explicó a Parolin al término del coloquio, también se abordaron “temas espinosos”, pero “siempre con la voluntad de construir y superar las dificultades que existen”.

Entre ellos, el tema de Ucrania que, “con la cuestión de la comunidad greco-católica pero en comunión con Roma, sigue siendo para la Iglesia rusa de rito ortodoxo un obstáculo para el desarrollo de las relaciones con la Iglesia católica”.

Uno de los momentos centrales de aquella visita fue después el encuentro con el Patriarca Kirill en el Monasterio de Danilovsky. Entre los principales temas que se abordaron figuraba aún el conflicto en Ucrania.

“La Iglesia no puede desempeñar otro papel que el de la paz cuando las personas están en conflicto entre sí”, dijo a este propósito el Patriarca Kirill, manifestando su aprecio por “el hecho de que esta vez, una vez más, hayamos encontrado comprensión mutua sobre el papel que nuestras iglesias deben desempeñar en la reconciliación de la población de Ucrania”.

Otro frente común mencionado durante el encuentro fue Oriente Medio. “La colaboración entre las Iglesias Ortodoxa y Católica en la asistencia humanitaria a las poblaciones que sufren por los conflictos en Oriente Medio puede ser un importante factor de unión”, declaraba el Patriarca de Moscú, añadiendo que la cooperación en el campo humanitario puede crear la base para proyectos conjuntos en la región.

Durante el encuentro se habló también del traslado temporal a Rusia de las reliquias de San Nicolás, ejemplo de ese “ecumenismo de santidad” que une, subrayaba el cardenal Parolin.

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