Un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede fechado el sábado 6 de octubre, adelantó que el papa Francisco ordenó poner en marcha una investigación profunda sobre el caso del arzobispo emérito de Washington Theodore McCarrick, cuyo caso de abuso sexual fue el pretexto del ataque lanzado por el ex nuncio de EU ayudado por medios ultraconservadores estadounidenses.

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Francisco, “consciente y preocupado» por el extravío que la «publicación de las acusaciones sobre la conducta” de McCarrick “está provocando en la conciencia de los fieles”, dispuso que se haga un examen de toda la documentación sobre el caso.

La nota, publicada después del medio día del sábado 6 de octubre, recuerda el caso: “En septiembre de 2017, la arquidiócesis de Nueva York señaló a la Santa Sede que un hombre acusaba al entonces cardenal McCarrick de haber abusado de él en los años setenta. El Santo Padre dispuso al respecto una investigación previa profunda, que llevó a cabo la Arquidiócesis de Nueva York y, al final de la misma, la relativa documentación fue transmitida a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Mientras tanto —informa el comunicado—, puesto que durante la investigación surgieron graves indicios, el Santo Padre aceptó la renuncia del arzobispo de McCarrick del colegio cardenalicio, ordenándole la prohibición del ejercicio del ministerio público y la obligación de conducir una vida de oración y penitencia”.

Al margen de recordar que la Santa Sede abrió un proceso canónico en su contra, cuya conclusión informarб en su momento, el comunicado aseguró que ahondarб su investigación. “En referencia a otras acusaciones contra el eclesiástico, el Santo Padre ha dispuesto integrar las informaciones recolectadas a través de la investigación previa con un ulterior y meticuloso estudio de la entera documentación presente en los archivos de los dicasterios y oficinas de la Santa Sede relativos al entonces cardenal McCarrick, con el objetivo de comprobar todos los hechos relevantes, situándolos en su contexto histórico y evaluándolos con objetividad”, indicó.

El G-9, el grupo de cardenales consultores del Papa, había anunciado en septiembre que se estaba preparando una respuesta “aclaratoria” a las acusaciones.

El comunicado que fue difundido no menciona al exnuncio Viganò, sino sus denuncias.

“La Santa Sede es consciente que tras el examen de los hechos y las circunstancias podrían emerger decisiones que no serían coherentes con el enfoque de hoy a estas cuestiones”, admitió el comunicado. Esta frase aludió, sin mencionarla, a la cultura del silencio y el encubrimiento que reinó durante décadas en el Vaticano.

“El Santo Padre Francisco renueva su urgente invitación a unir fuerzas para combatir la grave plaga de los abusos adentro y afuera de la Iglesia y para prevenir que tales crímenes sean ulteriormente perpetrados a daño de los más inocentes y los más vulnerables de la sociedad”, agregó.

El comunicado -difundido mientras más de 200 obispos de todo el mundo se encuentran reunidos en un sínodo dedicado a los jóvenes-, recordó, asimismo, que el Papa convocó a una reunión a los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del mundo, que tendrá lugar en febrero próximo en el Vaticano.

Comunicado de la Santa Sede

Después de la publicación de las acusaciones sobre la conducta del arzobispo Theodore Edgar McCarrick, el Santo Padre Francisco, consciente y preocupado por la confusión que están causando en la conciencia de los fieles, ha dispuesto que se comunique lo siguiente:

En septiembre de 2017, la archidiócesis de Nueva York informó a la Santa Sede de que un hombre acusaba al entonces cardenal McCarrick de haber abusado de él en los años Setenta. El Santo Padre dispuso  una investigación preliminar exhaustiva, que fue realizada por la archidiócesis de Nueva York y al final de la cual se envió la documentación relativa a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Mientras tanto,  ya que durante la investigación surgieron pruebas graves, el Santo Padre aceptó la dimisión del arzobispo McCarrick del Colegio de Cardenales, ordenándole la prohibición del ejercicio del ministerio público y la obligación de llevar una vida de oración y de la penitencia.

La Santa Sede no dejará, a su debido tiempo, de dar a conocer las conclusiones del caso que involucra al arzobispo McCarrick. También en referencia a otras acusaciones formuladas contra el eclesiástico, el Santo Padre ha dispuesto que se integre la información recopilada durante la investigación previa con un detallado estudio de toda la documentación presente en los archivos de los Dicasterios y  Oficinas de la Santa Sede en relación con el entonces cardenal McCarrick, para verificar todos los hechos relevantes, ubicarlos en su contexto histórico y evaluarlos objetivamente.

La Santa Sede es consciente de que del examen de los hechos y circunstancias podrían surgir decisiones que no serían coherentes con el enfoque actual de estos temas. Sin embargo, como dijo el Papa Francisco, “seguiremos el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar “(Filadelfia, 27 de septiembre de 2015). Tanto los abusos como su cobertura ya no pueden ser tolerados y un tratamiento diferente para los obispos que los han cometido o encubierto representa de hecho una forma de clericalismo que jamás será aceptable.

El Santo Padre Francisco renueva la urgente invitación de aunar fuerzas para combatir la grave plaga de los abusos dentro y fuera de la Iglesia y para evitar que vuelvan a perpetrarse crímenes como esos crímenes contra los más inocentes y vulnerables de la sociedad. El Papa, como se ha anunciado, ha convocado  a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo para el próximo mes de febrero, mientras siguen resonando las palabras de su reciente Carta al Pueblo de Dios “La única manera que tenemos para responder a este mal que viene cobrando tantas vidas es vivirlo como una tarea que nos involucra y compete a todos como Pueblo de Dios. Esta conciencia de sentirnos parte de un pueblo y de una historia común hará posible que reconozcamos nuestros pecados y errores del pasado con una apertura penitencial capaz de dejarse renovar desde dentro. (20 de agosto de 2018).

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