El presidente ruso, Vladimir Putin y Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, Patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia
El presidente ruso, Vladimir Putin y Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, Patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia

El presidente ruso, Vladimir Putin, propuso en enero un conjunto de enmiendas a la Constitución durante su discurso ante la Asamblea Federal, entre las que destacó la limitación de dos periodos para los mandatos presidenciales.

Dos meses después —el lunes 2 de marzo—, agregó que se incluya la fe en Dios y la definición del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

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“La Federación Rusa, unida por una historia de mil años, preservando la memoria de los antepasados que nos transmitieron los ideales y la fe en Dios”, dice la enmienda propuesta por Putin, según leyó el 2 de marzo Vyacheslav Volodin, presidente de la Cámara Baja.

Y aunque se plantea incluir una mención a Dios, se subraya también que Rusia es un Estado laico, que no se adhiere públicamente a ninguna religión.

Si bien la mayoría de los rusos se identifican como cristianos ortodoxos, y tienen a Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, mejor conocido como el Patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia como su líder religioso, ello tiene más que ver con la identidad cultural que con la creencia religiosa, según expertos.

De hecho, el primero en proponer la mención de Dios en la Carta Magna fue Kiril y de ahí lo retoma el presidente ruso.

Sin embargo, esta propuesta puede parecer controvertida para algunos ciudadanos rusos porque en aquel país hay ateos y practicantes de religiones como la budista y el Islam que tienen otra visión y entendimiento de Dios.

Aunado a ello, hace unos meses la Iglesia ortodoxa rusa rompió las relaciones con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla –que dirige Bartolomé I– después de que éste otorgara la independencia “provisional” a la Iglesia ortodoxa ucraniana.

Un asunto hasta hoy no resuelto.

(Vease…Iglesia ortodoxa rusa rompe con Patriarcado de Constantinopla/ Fred Alvarez. en LSR, 18/10/2018)

El Kremlin, a su vez, ya prometió que aclarará esta cláusula particular antes de la votación sobre las enmiendas .

Aprovechando que la mayoría de la población rusa es partidaria de los valores tradicionales, Putin aprovecha para añadir a la Carta Magna una definición sobre el matrimonio como “la unión entre un hombre y una mujer”.

Ello no es nuevo. En todo su mandato Putin ha preservado las relaciones heterosexuales como la base del matrimonio en Rusia; en 2013 fue aprobada la ley que introdujo una responsabilidad penal por la propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales. En ella se castiga la difusión a menores de 18 años de cualquier material que visibilice relaciones “no tradicionales”, lo que ha llevado un aumento de los ataques a la comunidad LGTBI.

La votación pública sobre las enmiendas constitucionales tendrá lugar el 22 de abril, pero primero tendrá que ser aprobada por el Tribunal Constitucional.

Los críticos acusan que los cambios en la Constitución son un medio para que Putin mantenga el poder, cuyo cuarto mandato como presidente termina en 2024.

Por lo pronto hay protestas.

¿Y qué dice el Vaticano?

El Papa Francisco ha sido prudente. Recientemente se reunió en privado en el Vaticano con Hilarión, el ministro de exteriores del Patriarcado ortodoxo de Moscú.

Tras la reunión a puerta cerrada, Francisco mandó saludos a Kirill, y dijo que desea reunirse con. él.

https://www.romereports.com/2020/02/13/papa-deseo-encontrar-pronto-al-patriarca-de-moscu/

El Papa y el Patriarca de Moscú sólo se han reunido una vez. Fue hace 4 años, en territorio “neutral”, en La Habana, Cuba, el 12 de febrero de 2016. El encuentro fue considerado histórico.

El Papa quiere impulsar las relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa: No es fácil desde que que Killl rompió relaciones con el Patriarca ecuménico de Constantinopla, amigo de Francisco.

Los ortodoxos rusos y los católicos tienen varias similitudes

Ambas tienen la misma raíz en Jesucristo; tienen la misma fe en el Evangelio, veneran a la Virgen, reciben los sacramentos, celebran la Eucaristía, creen en la Santísima Trinidad y tienen ritos similares como la liturgia de las horas, celebran a los mismos santos, entre otros.

Pero ambos han permanecido separados casi mil años.

El cisma que causó la separación se remonta al siglo IX cuando el emperador Miguel III depuso y exilió a Ignacio, el entonces patriarca de Constantinopla, y lo reemplazó por un hombre llamado Focio. Su nombramiento fue considerado como una falta grave porque fue ordenado por un patriarca excomulgado y ocupó una sede que había sido usurpada.

El reconocimiento de la legitimidad de Focio como patriarca generó una tensión entre el Papa Nicolás I y el clero de Constantinopla.

Cuando el Pontífice pidió reponer a Ignacio y amenazar a Focio con la excomunión si no dejaba el puesto. Este último llegó a negar la autoridad del papa y así se inició el proceso de lo que sería luego el cisma de Oriente que ocurrió en julio del año1054.

En esa fecha se intercambiaron excomuniones el Papa León IX y el patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario.

Años después, en el siglo XX, en 1965, las excomuniones fueron levantadas por Paulo VI y el Patriarca Atenágoras I, empero ortodoxos y católicos no han encontrado todavía la unidad plena.

Hay que decir, que no es el problema de las excomuniones el que mantiene separadas a las Iglesias.

Las relaciones entre católicos y ortodoxos han ido mejorando desde el Concilio Vaticano II a través de visitas mutuas, actos de entendimiento y el diálogo teológico.

(Aquí los detalles… “Histórico encuentro entre dos líderes religiosos en Cuba”/ Fred Álvarez, 11/02/2016)

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