Quizá sin tener la película completa, el Papa Francisco nombró en enero de 2015 a Juan de la Cruz Barros Madrid, quien hasta ese momento se desempeñaba como ordinario militar (es decir que daba asistencia espiritual para fieles en las fuerzas armadas) para Chile, como nuevo obispo de Osorno.

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Fue nombrado obispo auxiliar de Valparaíso el 12 de abril de 1995 por el hoy santo Juan Pablo II y recibió la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Antes de ser obispo fue sacerdote durante 30 años.

El 21 de noviembre de 2000 fue nombrado obispo de Iquique y el 9 de octubre de 2004, ordinario militar para Chile.

Años después, el 21 de marzo de 2015, De la Cruz Barros asumió el cargo de obispo de Osorno, ciudad que está a 850 kilómetros de Santiago. Junto a fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas de la diócesis, 13 obispos y el nuncio apostólico en Chile, Ivo Scapolo, dio inicio la eucaristía de inauguración del ministerio episcopal de Juan Barros Madrid, pasadas las 11:00 horas, en el templo catedral San Mateo Apóstol.

Afuera del templo una multitud vestida de negro lo recibió al grito de “¡Barros, fuera!”. El obispo traía en su investidura un pecado: su vinculación cercanísima con el sacerdote pederasta Fernando Karadima Fariña.

En abril de 2010 se había dado a conocer en la televisión local y en The New York Times un reportaje del caso Karadima en que James Hamilton, Juan Carlos Cruz, Fernando Battle y Juan Murillo denunciaron detalladamente los abusos a los que fueron sometidos por el párroco de El Bosque en la década de los 90.

Las víctimas subrayaron que no tenían intención de obtener indemnizaciones económicas, que sólo buscan establecer la verdad y que el sacerdote fuera removido del cargo. ¡Sus testimonios impactaron fuertemente en la opinión pública!

La historia es conocida. La Congregación para la Doctrina de la Fe comenzó una investigación y meses después concluyó mediante un decreto dado a conocer el 16 de enero de 2011 que:

  1. Sobre la base de las pruebas adquiridas, el reverendo Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos mencionados en precedencia y, en modo particular, del delito de abuso de menor en contra de más víctimas, del delito contra el sexto precepto del Decálogo cometido con violencia y de abuso de ministerio a norma del canon 1389 del CIC. (empero)
  2. En consideración de la edad y del estado de salud del reverendo Fernando Karadima Fariña, se considera oportuno imponer al inculpado retirarse a una vida de oración y de penitencia, también en reparación de las víctimas de sus abusos.
  3. Se impone también, de acuerdo al canon 1336 1, 3, la pena expiatoria de prohibición perpetua del ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de toda categoría de personas.

El sacerdote no cumplió ninguna pena en la justicia civil chilena porque sus delitos habían prescrito y nadie fue acusado de encubrimiento. Las víctimas quedaron inconformes. Por eso cuando el Papa Francisco nombró a Barros las críticas fueron muy duras. Pero todo se le perdonó, incluso tres días antes de su toma de posesión, el pleno del episcopado chileno expresó su respaldo al nombramiento.

En un comunicado dado a conocer el 18 de marzo de 2015, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile avaló esta decisión. En el texto, los prelados chilenos expresaron su “adhesión, en espíritu de fe y obediencia al Papa Francisco, quien ha nominado a monseñor Barros como obispo de la diócesis de Osorno”.

Empezaron las críticas de grupos como la Congregación de los Sagrados Corazones en Chile, que afirmó en una carta que el nombramiento de Barros no contaba “con el respaldo de la mayoría de los obispos” y que “el Papa no tuvo todos los antecedentes sobre la mesa” al momento de confirmarlo.

El vocero de la Conferencia Episcopal de Chile, Jaime Coiro, en entrevista con CNN Chile afirmó que Francisco tenía “los antecedentes necesarios para tomar la decisión”. Ya la Nunciatura Apostólica local había dicho en un comunicado el 14 de marzo que renovaba su “confianza y apoyo a S.E. Mons. Juan Barros Madrid”.

Sobre el nombramiento, el cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, dijo a los medios que “el Santo Padre ha elegido a un pastor para la Iglesia de Osorno y nosotros, como católicos, estamos muy en comunión con el Santo Padre”.

La carta de Barros

Juan Barros hizo pública una carta dirigida a los fieles y religiosos de Osorno en que aseguraba que jamás tuvo conocimiento de los abusos sexuales cometidos por Fernando Karadima, hechos que condenó públicamente.

“En este tiempo se han difundido una serie de opiniones en relación a mi persona. Jamás tuve conocimiento de alguna denuncia respecto del sacerdote Karadima siendo secretario del cardenal Juan Francisco Fresno, y jamás tuve conocimiento ni imaginé nunca de aquellos graves abusos que este sacerdote cometía con sus víctimas. No he aprobado ni participado en esos hechos”, aseguró entonces.

Recordó que “hubo una investigación exhaustiva por instancias civiles y eclesiásticas para discernir las responsabilidades y sanciones” del caso, en la que no resultó involucrado.

La historia cambió años después, claro que tuvieron que pasar muchas cosas. Lo hemos documentado en Contextos.

Durante la visita papal a Chile en enero pasado, las víctimas armaron un gran alboroto, aun más después de las declaraciones del Obispo de Roma, quien calificó como calumnias las acusaciones contra el obispo Barros.

Entonces Francisco se reunió con víctimas, pero se excluyó a Murillo, Cruz y Hamilton, abusados por Karadima. La culpa fue de quienes organizaron la agenda, entre ellos el nuncio. El Papa tuvo en todo momento a Juan Barros a su lado e hizo una declaración desafortunada: “El día que me traigan una prueba del obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra, toda es calumnia, ¿está claro?”

¡Las reacciones de las víctimas fueron durísimas!
El mismo día de este respaldo de Francisco a Barros, Juan Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz y James Hamilton expusieron su postura: “¡Lo que ha hecho el Papa hoy es ofensivo y doloroso!”

El Santo Padre corrigió y ofreció disculpas. El 30 de enero de 2018, a pocos días de su regreso a Roma, dispuso que Charles J. Scicluna, arzobispo de Malta y presidente del Colegio para el Examen de los Recursos (en materia de delicta graviora) en la Sesión Ordinaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, viajara a Estados Unidos y a Chile para escuchar a las víctimas de Karadima que aseguraban tener pruebas de presunto encubrimiento de abusos por parte del obispo de Osorno.

Las pruebas llegaron semanas después. Los enviados hicieron un excelente trabajo y no sólo por haber escuchado “serena y empáticamente los 64 testimonios que recogieron… Los envié a escuchar desde el corazón y con humildad”, afirmó Francisco.

El Papa dijo que después de leer los más de 2 mil 300 folios del informe, “todos los testimonios recogidos en ellos hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza”.

En una carta, Jorge Mario Bergoglio pidió a los obispos chilenos establecer medidas que ayuden a “restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia”.

Se equivocó

“En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas”, expresó Francisco.

Después llamó a cuentas a todos los obispos de Chile; y el 18 de mayo los 34 le presentaron su renuncia. En una carta prometió a los católicos chilenos no ignorar nunca más los casos de abuso y advirtió que para la renovación de la jerarquía eclesial no eran suficientes las renuncias, sino que debía haber medidas más allá de la contención.

Antes y después se reunió con las víctimas chilenas, luego tomó la primera decisión: aceptar la renuncia de Barros Madrid y de dos obispos más por motivos de edad.

Al frente de la diócesis de Osorno, El Vaticano nombró como administrador apostólico et ad nutum Sanctae Sedis (y bajo la dirección de la Santa Sede) a Jorge Enrique Concha Cayuqueo, obispo auxiliar de Santiago. Se dijo que Barros tomaba un año sabático. No es así… el comunicado oficial de la Santa Sede es contundente: son renuncias y nombramientos de administradores apostólicos por sede vacante et ad nutum Sanctae Sede.

Barros se limitó a decir el día que fue cesado: “Les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr”.

Éste es el comunicado del ex obispo Juan Barros:

Lunes 11 de junio del 2018

Hoy se ha comunicado oficialmente que el Santo Padre ha aceptado mi renuncia al gobierno pastoral de la Diócesis de Osorno. Como es de conocimiento público, en ocasiones anteriores ya había puesto en sus manos esta misión encomendada.

Nuevamente expreso mi gratitud al Papa Francisco por su viva y paternal preocupación para el bien de todos. Con espíritu de fe veo en sus decisiones los caminos de Dios, su Divina Providencia nos va conduciendo para nuestro mayor bien.

A la Diócesis de Osorno le deseo lo mejor en su peregrinación hacia la plenitud cristiana. He rezado mucho por esto y traté de colaborar en ello estos años que fui destinado a este servicio pastoral.

Agradezco a todos quienes con fe me recibieron, me acompañaron generosamente, trabajaron con amor por su Iglesia. Agradezco a muchas personas y comunidades que han rezado y también ofrecido sus dolores conmigo en este tiempo, en la esperanza de “que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman” (Romanos 8,28). A los más pobres y quienes más sufren les envío un especial abrazo, pidiéndoles que no dejen de orar por mí.

Les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr; el Padre misericordioso del cielo nos ayude a todos para mejorar, para amar en todo. Nuestras vidas están en las manos de Dios que conoce nuestras conciencias y las acciones de cada uno en este complejo tiempo que nos tocó vivir.

A mi querida familia y buenos amigos que me acompañan espiritualmente y estimulan, les encomiendo especialmente a la recompensa eterna de Dios. Sigamos confiando el presente y futuro a su infinito Amor.

Renuevo mi confianza en el amparo y guía de nuestra Santísima Madre la Virgen María, pidiéndole especialmente que algún día llegue a resplandecer toda la verdad.

+ Juan Barros Madrid

La caída de Barros ha cimbrado el catolicismo mundial. Hoy varios miembros de la jerarquía eclesiástica chilena están acusados de haber ignorado o encubierto los abusos del padre Karadima, además, el pleno del episcopado avaló el nombramiento de Barros en 2015. ¡Y qué decir del nuncio Ivo Scapolo?

¡Han quedado muy mal! Por eso causó alegría la primera respuesta de Juan Carlos Cruz cuando escribió el 11 de junio pasado:

Juan Carlos Cruz Ch.
@jccruzchelle
Empieza un nuevo día en la Iglesia católica de Chile! Se van tres obispos corruptos y seguirán más. Emocionante por tantos que han luchado para ver este día. La banda de obispos delincuentes @episcopado_cl se empieza a desintegrar hoy!

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