Renuncian todos los obispos chilenos

Piden perdón por los errores y omisiones que tuvieron ante las víctimas, a quienes hacen un reconocimiento por su perseverancia y valentía, a pesar de enormes dificultades

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En una decisión sin precedentes en la Iglesia Católica, los 34 obispos de Chile pusieron su renuncia a disposición del Papa, luego de tres días de reuniones en El Vaticano, en las que analizaron las responsabilidades del clero por los casos de abuso sexual en aquel país.

“Queremos anunciar que todos los obispos, por escrito, hemos puesto nuestros cargos en las manos del Santo Padre para que libremente decida con respecto a cada uno de nosotros”, señalaron en una declaración que hicieron en la Santa sede y que fue difundida por la Conferencia Episcopal Chilena (http://documentos.iglesia.cl/documento.php?id=4518).

El proceso de depuración en la Iglesia chilena no tiene un plazo fijo, pero Francisco advirtió en un documento que entregó a los prelados chilenos que en este caso la remoción de personas no es suficiente y hay que ir “más allá”.

En su declaración en Roma, los obispos chilenos pidieron perdón “por el dolor causado a las víctimas, al Papa, al Pueblo de Dios y al país por nuestros graves errores y omisiones”.

Hicieron un reconocimiento a las víctimas de pederastia “por su perseverancia y valentía, a pesar de las enormes dificultades personales, espirituales, sociales y familiares que han debido afrontar, tantas veces en medio de la incomprensión y los ataques de la propia comunidad eclesial”.

Puntualizaron que con la renuncia “queremos restablecer la justicia y contribuir a la reparación del daño causado, para reimpulsar la misión profética de la Iglesia en Chile, cuyo centro siempre debió estar en Cristo.

“Queremos que el rostro del Señor vuelva a resplandecer en nuestra Iglesia y a ello nos comprometemos. Con humildad y esperanza les pedimos a todos que nos ayuden a recorrer este camino”, señalaron.

El caso Karadima

En enero pasado, el Papa realizó una visita pastoral a Chile, donde enfrentó protestas de víctimas por los casos de abuso sexual del que es acusado el expárroco Fernando Karadima.

Desde 2015 señalaron a Juan Barros, obispo de Osorno, de encubrir al religioso, acusaciones que el prelado siempre rechazó. Aunque durante su visita Francisco apoyó a Barros y consideró que era sujeto de calumnias, las protestas obligaron al Vaticano a abrir un proceso de investigación.

Hace unas semanas, el Sumo Pontífice se reunió con Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, víctimas de Karadima, para pedirles perdón luego de leer las conclusiones a las que llegó la comisión encabezada por Charles J. Scicluna, arzobispo de Malta, quien investigó a fondo cada caso en el país sudamericano.

En marzo el arzobispo entregó sus conclusiones a Francisco y el pasado 12 de abril, en una carta, el Papa reconoció que incurrió en “graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación en Chile, especialmente por falta de información veraz y equilibrada”.

Las reuniones con los obispos de Chile se efectuaron del martes al jueves en El Vaticano.

1 COMENTARIO

  1. Las responsabilidades son personales, es decir de cada unos de los que han cometidos, los ilícitos mencionados, no la iglesia católica chilena en sus conjuntos. Ni muchos menos la iglesia católica universal.

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