¿Quién fue ese hombre?

Según la tradición nació en Huesca, España a finales del año 225, fue ordenado diácono en Roma y encargado de administrar los bienes de la Iglesia y cuidar de los pobres.

Durante la persecución ordenada por el emperador Valeriano, el 10 de agosto del año 258 -un día como el de hoy-, cuatro días después del martirio del papa Sixto II y de cuatro diáconos romanos que lo acompañaban, Lorenzo fue encarcelado.

Y cuando se le pidió a Lorenzo que entregara los bienes de la Iglesia y “él reunió a todos los pobres de Roma a los que asistía y los presentó a las autoridades romanas, ya que ellos eran la verdadera riqueza de la Iglesia, y les dijo: “Ahí están los tesoros de la Iglesia; siempre aumentan, no disminuyen nunca”.

Obviamente esa esa reacción enfureció aún más al emperador Valeriano, quien por cierto fue el emperador romano más violento de las persecuciones cristianas en el tercer siglo.

Y lo condenó a muerte y lo quemó en una hoguera encima de una parrilla”.

Sin embargo, el tiro les salió por la culata; el martirio de San Lorenzo significó un crecimiento del número de bautizados y un golpe muy fuerte para los enemigos del catolicismo..

Gracias a ese testimonio muchos paganos abrazaron el cristianismo.

La devoción a este gran santo se expandió por todo el mundo y muchos pueblos y ciudades hoy llevan su nombre. En Roma, la Basílica de San Lorenzo es considerada la quinta en importancia.

Por ultimo hay una leyenda sin comprobar.

La leyenda dice que entre los tesoros de la Iglesia confiados a Lorenzo se encontraba el Santo Grial; es decir, la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena, y que consiguió enviarlo a Huesca, junto a una carta y un inventario, donde fue escondido y olvidado durante siglos.

Según la Vida y martirio de san Lorenzo, texto apócrifo del siglo XVII supuestamente basado en la obra del monje Donato (siglo VI), el papa Sixto II le entregó el Santo Cáliz junto a otras reliquias, para que las pusiera a salvo….

¡Ah! y por último, En los meses de julio y agosto tiene lugar en el hemisferio norte la llamada “lágrimas de San Lorenzo”, que toman el nombre porque alcanzan su mayor actividad en torno al 10 de agosto, que es la fecha en la que se celebra a este santo.

Estas “lágrimas” son también conocidas como “las perseidas” y son una lluvia de meteoritos provocada por el polvo que deja la cola del cometa Swtif-Tuttle que cada año atraviesa la Tierra en esa fecha y dejan a su paso impresionantes trazas de luz.

Sus lágrimas, reza la leyenda, son las estrellas que en las próximas noches caerán del cielo.

La tradición griega tiene una explicación quizás más romántica. La lluvia de estrellas recibe el nombre de Perseidas en honor la constelación de Perseo, el lugar desde el cual parecen provenir los meteoros, lo que se conoce como radiante.

*La Basílica de San Lorenzo Extramuros o Casa de Dámaso es una basílica en Roma fue construida por el papa Sixto III entre los años 432-440.1 Es una de las cinco basílicas patriarcales y una de las iglesias que se deben de visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo. Se sitúa detrás del llamado Cementerio del Verano.

La basílica acoge la tumba de san Lorenzo

La Basílica de San Lorenzo Mayor en Milán es una de las iglesias más antiguas de esta ciudad y de toda Italia. El edificio se construyó y modificó en varias ocasiones, aunque ha conservado la planta tardo-imperial de cuando se levantó entre los años 390 y 410.

Junto con las columnas situadas en el exterior del templo, la Basílica de San Lorenzo es considerada uno de los mayores complejos de época romana tardo-imperial de Milán.

Las dieciséis columnas, de más de 7 metros de altura en mármol de Musso-Olgiasca, se levantaron como un pórtico de acceso a la iglesia, aunque tras alguna de las reformas posteriores las dejaron exentas.

Debido a un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial en el año 1943, y a las vibraciones causadas por la circulación de vehículos, sobre todo del tranvía, fue necesario emprender, tras la guerra, un complejo proceso de restauración de las columnas.

Al acceder a la iglesia, lo primero que impresiona al visitante es la inmensa cúpula que cubre la nave central del templo.

Sin embargo, poco queda del edificio original paleocristiano. Sólo la capilla de San Aquilino y la capilla de San Hipólito. San Aquilino se convirtió en protector de los porteadores por haber sido, según la tradición, entre los que encontraron el cadáver de San Lorenzo y lo transportaron a su sepultura.

El primer documento que hace referencia a San Aquilino es de 1465 cuando se aprobó la confraternidad dedicada a él. En 1581 fue proclamado copatrón de Milán junto con San Carlos Borromeo.

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