El Papa Francisco aceptó este lunes 14 de octubre la renuncia del comandante Domenico Giani, denominado por todos como el Ángel de la Guarda del Papa, jefe de la Gendarmería Vaticana y responsable de la seguridad del Pontífice desde 2006.

¿Por qué? ¿qué pasó?

Tal como confirmó Matteo Bruni, director de la Sala de Prensa, el Papa Francisco se molestó muchísimo cuando el 2 de octubre pasado, desde la Gendarmería, se filtró a la revista L’Espresso un documento interno con fotos de cinco funcionarios de la Secretaría de Estado, que fueron suspendidos en forma preventiva por estar supuestamente involucrados en operaciones financieras inmobiliarias bajo la lupa de la justicia penal del Vaticano.

Firmado por Giani, el documento interno y estrictamente confidencial advertía que estas personas iban solamente a poder ingresar al Vaticano “para ir a la Dirección de Salud e Higiene para los servicios relativos o con autorización de la magistratura vaticana”.

Se trata de una “ilícita difusión de un documento de uso interno de las fuerzas de seguridad de la Santa Sede, cuya gravedad es comparable a un pecado mortal, porque daña la dignidad de las personas y del principio de la presunción de inocencia”, dijo a la agencia ANSA, Matteo Bruni, quien reveló que por voluntad del Papa se comenzó a investigar esta filtración.

El facsímil del documento filtrado, que enseguida tuvo gran repercusión en medios locales e internacionales, dejó en el banquillo de los acusados y expuestas a un linchamiento mediático a esas personas aun sin haber sido procesadas, violentando la presunción de inocencia.

En efecto, en este espacio comentamos que los cinco funcionarios fueron suspendidos y sus fotos publicadas, entre ellos monseñor Mauro Carlino, que supervisa la documentación en la Secretaría de Estado, junto con el laico Tomasso Di Ruzza, director de la Autoridad de Inteligencia Financiera del Vaticano.

Los cinco implicados están siendo investigados por ser sospechosos de haber participado en operaciones financieras millonarias irregulares, entre ellas compraventas de inmuebles en el extranjero, particularmente en Londres. El caso está en manos de la justicia vaticana que investiga si hubo fraude en operaciones inmobiliarias con dinero de la Santa Sede.

La información de la revista tuvo como fuente un memorando interno fechado el 2 de octubre.

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Giani otrora soldado fiel del Vaticano, cometió un error al permitir filtrar un documento confidencial, luego que sus agentes catearon dos oficinas del Vaticano, la Secretaría de Estado y la Unidad de Inteligencia Financiera, como parte de una investigación sobre presuntas irregularidades financieras que tienen que ver con un acuerdo de bienes raíces realizado en Londres donde se perdió dinero.

Los cateos y las suspensiones relacionados son inusuales en el Vaticano y obviamente se desataron una serie de especulaciones; el caso incluso implicó a cardenales de alto rango.

Hay que decir que no se sabe aún quien o quienes filtraron el documento, y aunque el comandante no tenga ninguna responsabilidad personal “ha presentado su dimisión al Santo Padre por amor a la Iglesia y fidelidad al sucesor de Pedro”, reza el comunicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Agrega el comunicado que “el Santo Padre, al recibir la dimisión, ha conversado largamente con Domenico Giani y expresado su aprecio (…) por su gesto, expresión de libertad y sensibilidad institucional, que (le) honra (…) y el trabajo que ha realizado con humildad y discreción al servicio del Ministerio Petrino y de la Santa Sede”.

El Papa Francisco, subraya el texto, recordó también los 20 años de fidelidad y lealtad incuestionables de Domenico Giani y subrayó cómo, dando un testimonio excepcional en muchas partes del mundo, el comandante Giani supo construir y garantizar en torno al Pontífice una atmósfera constante de tranquilidad y seguridad”.

En su despedida, Francisco le dio también las gracias por la extrema competencia demostrada en el desempeño de sus muchas y delicadas tareas, también a escala internacional, y por el indiscutible profesionalismo que ha aportado a la Gendarmería Vaticana.

Muy lamentable…

Dice la reportera Elisabetta Piqué, de La Nación, que “su salida tiene que ver con una guerra interna en los sacros palacios y con el enfrentamiento que evidentemente se dio entre la Secretaría de Estado y el IOR, que en vez de aceptar sin chistar un pedido de dinero que le llegó desde este dicasterio, lo rechazó y le avisó al Papa de sus sospechas de irregularidades por la compra millonaria de un inmueble en Londres”.

¿Quién es Domenico Giani?

Tiene 57 años, casado y padre de dos hijos, fue oficial de la Policía Financiera y de los servicios secretos italianos con años de trayectoria.

Es licenciado en Pedagogía, entró en el entonces llamado Cuerpo de Vigilancia del Estado de la Ciudad del Vaticano en 1990. Siete años más tarde, reemplazó a Camillo Cibin como Inspector General del Cuerpo, así como responsable de la Dirección de los Servicios de Seguridad y Protección Civil.

La última vez que se lo vio al lado del Papa Francisco fue el domingo durante la misa de canonización de cinco nuevos santos en la Plaza de San Pedro. Después, se reunió con “sus” gendarmes para un saludo de despedida y, tal como le dijo a La Nación, reiteró que no tenía nada que ver con la maldita filtración que le costó el puesto.

Giani estuvo a cargo de investigaciones como las del escándalo Vatileaks por filtraciones de papeles reservados durante el pontificado de Benedicto XVI, que llevaron al arresto de su mayordomo, Paolo Gabriele. También tuvo un rol crucial en el Vatileaks II que hubo con Francisco, que llevó al arresto del monseñor español Lucio Ángel Vallejo Balda, tras ser condenado por divulgación ilícita de noticias.

Obviamente hay grillas. Según el Corriere della Sera en los últimos meses había tenido fricciones con su segundo de abordo, Gianlua Gauzzi Broccoletti, nombrado por el Papa Francisco el pasado 15 de diciembre de 2018 como director adjunto de la Dirección de Seguridad y Servicios de Protección Civil de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. Entonces Gauzzi empezó a tener poder, y seguramente será el sustituto.

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¿Qué es la Gendarmería Vaticana?

Nació en 1816 por voluntad de Pio VII, después del Congreso de Viena, con el nombre de Cuerpo de los Carabineros Pontificios. Con el regreso de Pio VII desde su exilio en Gaeta, tomó el nombre de Gendarmería Pontificia, cuerpo compuesto hoy por unos 150 gendarmes, el cual se adhiere desde el 2008 a la Interpol.

Los dirige un comandante quien es el principal responsable de la seguridad personal del Papa; su cargo es de inspector general de la gendarmería vaticana y es también responsable del cuerpo de bomberos del país más pequeño del mundo.

Actualmente la plantilla efectiva del cuerpo de Gendarmería está compuesto de 130 hombres que se encargan de trabajos de prevención y seguridad las 24 horas, los siete días a la semana.
Decía Giani que ellos no son ángeles de la guarda, como algunos los conocen. “No, porque los ángeles son una realidad celeste. Nosotros, los gendarmes, operamos aquí en la tierra con la ayuda de nuestro protector, San Miguel Arcángel”.

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