Foto:Willtron

El Papa Francisco dedicará meditación a refugiados y migrantes.

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar..!

Antonio Machado, en voz de Serrat

La Semana Santa es la conmemoración anual católica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Es un periodo de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas; sobre todo la católica.

Las fechas varían cada año ya que se calculan con base en el calendario lunar. De esta forma, el Domingo de Resurrección o de Pascua Florida (primero de abril) corresponde al domingo posterior a la primera luna llena después del inicio de la primavera en el hemisferio norte. Ese domingo es la referencia por la que se fijan las fechas de la Cuaresma y del Carnaval; la primera dura 40 días (sin contar los domingos); comenzó el Miércoles de Ceniza y terminará el jueves 29 de marzo.

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y finaliza el Sábado Santo, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares del mundo el viernes anterior (el último de la cuaresma); es el caso de la ciudad de Guanajuato, donde comienza el Viernes de Dolores, cuando se conmemora el dolor que sufrió la Virgen María por la muerte de su hijo.

En Guanajuato, la remembranza se realiza a través de altares levantados en honor a la Virgen de los Dolores, en los que la gente regala agua o nieve que simbolizan las lágrimas de María, y cuyo montaje se ha convertido en toda una tradición que llena de colores y aromas florales el centro de la ciudad.

I) Domingo de Ramos o de palmas (25 de marzo de 2018)

Se conmemora el día en que Jesús entró triunfal a Jerusalén y fue aclamado por la multitud, días antes de su Pasión, Muerte y Resurrección, según narran los cuatro evangelios. En muchos lugares los fieles católicos acostumbran comprar palmas tejidas afuera de los templos y entran al servicio religioso esperando que los sacerdotes las bendigan.

En Roma empieza con la misa de bendición ofrecida por el Papa Francisco en Plaza San Pedro, a las 9:30 horas y, como es tradición, al terminar, el líder religioso regala un mensaje especial a los jóvenes del mundo: el Angelus.

II) El Jueves Santo (29 de marzo de 2018) marca el comienzo del Triduo Pascual. Es uno de los periodos más importantes del calendario litúrgico católico y, como ya dijimos, es el fin de la Cuaresma.

Ese día, muchas personas acostumbran hacer la visita a los siete templos en remembranza de los lugares a los que tuvo que ir Jesús para ser juzgado; en los templos católicos se hacen enormes altares decorados con fruta, flores, banderas, y muchas velas.

En Roma, el Papa ofrecerá un servicio religioso matutino (9:30 horas) denominado “Misa del Crisma”. El significado es la unión de la Iglesia Católica como un único cuerpo y sentir alrededor del mundo.

Por la tarde se lleva a cabo la Misa de la Cena del Señor (in Coena Domini), en que se recuerda la última cena de Jesús con sus discípulos. En ella, según la doctrina católica, Jesús instauró los sacramentos, el sacerdocio y el mandamiento del amor. Al final de la misa se concreta el rito del Lavado de los Pies.

Ese día, y por quinto año consecutivo, el Papa celebrará en la cárcel Regina Coeli de Roma, cerca del popular barrio del Trastevere. Ahí tendrá un encuentro con los detenidos enfermos que de la enfermería de la prisión. Algunos presos de la Sección VIII también podrán saludar al Papa y hablar con él.

III) Viernes Santo (30 de marzo de 2018). Este día se recuerda la muerte de Jesús. No se celebran misas hasta la Vigilia Pascual. Sin embargo, en la Basílica de San Pedro y en las principales iglesias de Roma cantan muchísimos coros durante todo el día.

Al caer la noche del viernes se lleva a cabo uno de las procesiones más solemnes y hermosas del mundo: el famoso Via Crucis guiado por el Papa, en el que se reconstruye y conmemora el camino doloroso de Jesús hasta su crucifixión.

Este año Francisco invitó a 15 jóvenes estudiantes de secundaria y universidad a colaborar en la creación de las meditaciones utilizadas para el Via Crucis que se realiza en el Coliseo Romano y terminará en las Colinas del Palatino.

Esta vez los temas a meditar por el Papa serán dedicados a los refugiados y emigrantes, y a todos los que sufren las consecuencias de la violencia, la crisis económica y la falta de empleo.

IV) El Sábado Santo o de Gloria (como se le denomina también a la fecha desde la reforma litúrgica de 1955) es el nombre que se le da al sábado de la semana del primer plenilunio de primavera; además es el tercer día del Triduo Pascual, que concluye con las segundas vísperas del Domingo de Resurrección. Con él culmina para los cristianos la Semana Santa.

No se hacen misas, ni se encienden velas o se entonan cantos. Este silencio viene a simbolizar la espera atenta del anuncio de la resurrección de Jesús. En la medianoche se celebra la Misa de Vigilia, en la cual se bendicen los elementos naturales y se elevan hermosos cánticos de alegría.

V) Domingo de Resurrección o de Pascua Florida. Es la fiesta más importante para todos los cristianos, en la que se conmemora, de acuerdo con los evangelios canónicos, la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado.

En Roma se lleva a cabo la misa más concurrida del mundo: el Papa se asoma en su balcón, que da a la Plaza San Pedro, y ofrece el servicio que termina con el famoso Urbi et Orbi, el mensaje “para la ciudad y para el mundo”, en el que el Papa ofrece redención y bendiciones a todos los presentes.

Sigue un periodo de cincuenta días llamado Tiempo Pascual, que termina con el Domingo de Pentecostés.

Las celebraciones en México

Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, con énfasis en las procesiones y las representaciones de la Pasión. En México hay muchas celebraciones; por ejemplo, son muy concurridas las procesiones en Taxco, Guerrero y las de San Luis Potosí, así como las de Sinaloa (norte del país) e Iztapalapa, esta última en la Ciudad de México.

San Miguel Zapotitlán y Mochicahui (cercanos a Los Mochis, Sinaloa) son el punto de encuentro que en Semana Santa recibe a miles de “judíos” o “fariseos”, como se les llama en la región a los “yoremes” (indígenas), representados por los habitantes de los alrededores. Muchos niños, hombres y mujeres conservan esta tradición y lo consideran una manda o promesa con la que pagan algún favor recibido e que están por recibir. Hay algunos que son “judíos” toda la vida. Es algo sagrado.

Algunos “yoris” (mestizos o blancos) participan de esta fiesta por convicción y porque sienten que la tradición también es suya, es decir, se identifican con la cultura “yoreme”; sin embargo, hay otros que lo hacen sólo por diversión.

El Sábado Santo es de Gloria. La aglomeración de “judíos” se vuelve mayor, hay cohetes y festejo popular, hasta que estos personajes, vestidos con los trajes “yoremes” y algunas representaciones de personajes de la vida nacional, aguardan para entrar por fin al templo tradicional que hay en la región. Ahí son bendecidos, antes quemaban su máscara en símbolo de redención y arrepentimiento por haber entregado a Jesús para ser crucificado.

Hoy día las máscaras ya no son quemadas, puesto que están elaboradas con pieles de animales en extinción, así que se conservan para los años posteriores. Es impresionante el sonido de los tambores y de la danza de los pascolas que buscan atraer las bendiciones divinas.

El Señor de la Cuevita

Quizás la celebración (sobre todo la procesión) más grande del mundo sea la de Iztapalapa, Distrito Federal, en el Santuario del Señor de la Cuevita, al pie del monte del Cerro de la Estrella o Huizachtepetl.

Una leyenda trasmitida entre los pobladores de Iztapalapa nos remonta a mayo de 1723, cuando unos peregrinos procedentes del municipio de Etla, Oaxaca, traían una Santa Efigie en posición sedente, de tamaño natural, a la Ciudad de México para restaurarla. Justo al pasar por el pueblo de Iztapalapa, una fuerte tormenta los obligó a detener su camino y se resguardaron en una cueva. Al amanecer, cuando ya estaba todo listo para continuar su viaje, intentaron cargar nuevamente la imagen, pero por más intentos que hicieron, aun con el auxilio de los vecinos, no lo pudieron hacer.

Fue tanta la expectación y la fe que despertó este suceso, que lo creyeron una señal del Santo Cristo para quedarse en ese lugar y, fieles a sus deseos, lo complacieron. Años después, en 1736, se fundó la cofradía del Santo Sepulcro en la cueva llamada de Jerusalén, donde había sucedido el milagro, ahora llamada Santuario del Señor de la Cuevita.

En 1833, el Señor de la Cuevita hizo el milagro de curar a la población del cólera morbus; desde entonces y a manera de agradecimiento, el pueblo prometió realizar una procesión al templo. Fue hasta 10 años después cuando dieron cumplimiento a su promesa; a partir de ese momento y hasta el día de hoy la han realizado a lo largo de 169 años ininterrumpidos, de acuerdo con los mismos pobladores.

Vale la pena asistir a una de las celebraciones de este periodo. Algunos críticos afirman que la Semanas Santa es aborrecida, ya que “propicia despliegues de teatralidad insulsa, cara al alma mexicana y a sus conflictos esenciales”, por lo que prefieren las semanas laicas. Muy respetable su opinión, pero no la compartimos; además debemos decirles que todas las semanas en México son laicas, así los establece el artículo 41 de nuestra Constitución.

La Pascua judía

La Pascua hebrea (Pésaj) es la primera luna llena de primavera; comienza el día de Nisán (esta vez será el atardecer del 30 de marzo, con el primer Plenilunio después de la Primavera) y se celebra durante siete días (ocho en la diáspora), de los cuales el primero y el último son de reposo, y en los que está prohibido el trabajo cotidiano. Se festeja la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto obrada por Dios a través de Moisés.

El Pésaj se conmemora con una comida festiva y la narración de la historia registrada en el libro bíblico del Éxodo. Durante estas fechas está prohibida la ingestión de alimentos derivados de cereales fermentados. En su lugar se acostumbra a comer el “matzá” (pan sin levadura) y alimentos kosher. En la víspera del Pésaj, llamada noche de Séder, las familias se reúnen alrededor de la misma mesa y es costumbre invitar a cenar a otras personas que no tienen familia.

Los israelitas se alimentaron del matzá durante la travesía por el desierto. Este alimento simboliza la humildad, dado a que los judíos debieron partir sin poder leudar el pan. También se toma una copa de vino, como forma de alegrar al corazón.

La Pascua cristiana

El Primer Concilio de Nicea (año 325) estableció la fecha de la Pascua cristiana como el primer domingo después de la luna llena, tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte.

No es casual que la Pascua judía coincida con la Semana Santa cristiana, ya que la Última Cena celebrada por Jesús, antes de ser crucificado, fue precisamente la cena de Pascua, como judío que era.

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