Una vez aprobada el Papa decidirá si aprueba esta medida
Una vez aprobada el Papa decidirá si aprueba esta medida

Después de tres semanas de deliberaciones, el Sínodo de la Amazonia culminó el sábado 26 de octubre con un documento final en el que se propone la ordenación de hombres casados para hacer frente a la falta de sacerdotes en zonas donde los fieles no pueden recibir la eucaristía y reabrió el debate sobre el diaconado femenino.

Sin embargo, esa decisión histórica deberá ser aprobada por el Papa en los próximos meses. A él le tocará decidir cómo implementar estos cambios pastorales que dividieron durante la asamblea a reformistas y conservadores y acapararon la atención mediática mundial.

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Fueron tres semanas de debates que concluyeron con las votaciones de los 120 párrafos del documento final, que fueron aprobados por la mayoría calificada de la asamblea.
“El sínodo se celebró en un ambiente fraternal y orante”, donde 181 padres conjuntamente con expertos y relatores sacaron las conclusiones finales.

Además, “fuera del aula sinodal hubo una presencia notable de personas venidas del mundo amazónico que organizaron actos de apoyo en diferentes actividades, procesiones, como la de apertura con cantos y danzas acompañando al Santo Padre desde la tumba de Pedro”.

El párrafo más discutido fue el 111 que quedó como sigue:

“Muchas de las comunidades eclesiales del territorio amazónico tienen enormes dificultades para acceder a la eucaristía. En ocasiones pasan no sólo meses, sino incluso varios años antes de que un sacerdote pueda regresar a una comunidad para celebrar la eucaristía, ofrecer el sacramento de la reconciliación o ungir a los enfermos de la comunidad.

Apreciamos el celibato como un don de Dios (Sacerdotalis caelibatus) en la medida que este don permite al discípulo misionero, ordenado al presbiterado, dedicarse plenamente al servicio del Pueblo Santo de Dios. Estimula la caridad pastoral y rezamos para que haya muchas vocaciones que vivan el sacerdocio célibe. Sabemos que esta disciplina no es exigida por la naturaleza misma del sacerdocio… aunque tiene muchas razones de conveniencia con el mismo (PO 16). En su encíclica sobre el celibato sacerdotal San Pablo VI mantuvo esta ley y expuso motivaciones teológicas, espirituales y pastorales que la sustentan. En 1992, la exhortación postsinodal de san Juan Pablo II sobre la formación sacerdotal confirmó esta tradición en la Iglesia latina (PDV 29). Considerando que la legítima diversidad no daña la comunión y la unidad de la Iglesia, sino que la manifiesta y sirve (LG 13; OE 6) lo que da testimonio de la pluralidad de ritos y disciplinas existentes (por lo que) proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema.

Fue aprobado con 128 votos y 41 en contra. Se requerían 120 para ser aprobado.

En tanto el diaconado permanente para las mujeres quedó como sigue:

“103. En las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer. Por esta razón el tema estuvo también muy presente en el Sínodo. Ya en 2016, el Papa Francisco había creado una Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres que, como Comisión, llegó a un resultado parcial sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy. Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados”.

Este punto también superó por poco la mayoría de dos tercios al obtener 137 votos a favor y 30 en contra.

El documento final es un texto de 30 páginas y 120 puntos, está dividido en una introducción, cuatro capítulos y una breve conclusión. Los capítulos corresponden a la conversión pastoral, cultural, ecológica y sinodal

Aquí el El documento final…

Un día después el papa Francisco cerró el sínodo con un servicio religioso en la Basílica de San Pedro donde aprovechó parta hacer un fuerte llamado a “saber escuchar el grito de los pobres”, que definió como “el grito de esperanza de la Iglesia” y volvió a denunciar “la opresión y explotación” que “desfiguró” el rostro de esa zona vital, simbólica y bajo amenaza del planeta.

En este sínodo —dijo el Papa ante la presencia de más de 150 obispos de los nueve países que forman la Amazonia, cardenales y altos prelados de la curia romana, expertos, invitados, indígenas y auditores— hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores”.

“Recemos para pedir la gracia de saber escuchar el grito de los pobres: es el grito de esperanza de la Iglesia. Haciendo nuestro su grito, también nuestra oración atravesará las nubes”, exhortó.

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