Cardenal Carlos Aguiar Retes, misa del Domingo de la Santísima Trinidad, Arquidiócesis de Tlalnepantla
Cardenal Carlos Aguiar Retes, misa del Domingo de la Santísima Trinidad, Arquidiócesis de Tlalnepantla. Foto:SIAME

Solo si expresamos nuestro interés en el otro volveremos a reconstruir el tejido social, ante ideologías que no buscan el bien común, afirmó el cardenal Carlos Aguiar Retes.

Durante su homilía en la misa del Domingo de la Santísima Trinidad, el Arzobispo Primado de México alertó que actualmente la familia está en crisis, por lo que es necesario que la Iglesia Católica replantee sus maneras de evangelizar.

Ante los fieles congregados en la Arquidiócesis de Tlalnepantla, el purpurado destacó que se requiere anunciar el Evangelio, porque se viven contextos socioculturales que “están siendo conducidos por ideologías que buscan más la aplicación de las mismas que el bien del ser humano”, como lo señaló el Papa Francisco.

Puntualizó que los católicos están llamados a buscar siempre el bien del prójimo y “no simplemente aplicar lo que conceptualmente entendemos por una ideología. Nuestra conducta, guiada por el Espíritu de Dios, debe ser expresión del amor, por eso la importancia de aprender a elegir entre el bien y el mal, a discernir con la ayuda del Espíritu”.

De actuar así, “vamos a ir recuperando a la familia para que vuelva a ser sólida, digna, en donde se exprese el amor de Dios. Y si recuperamos a la sociedad a través de nuestro testimonio, expresando nuestro interés por el otro, independientemente de su conducta y de lo que piense, volveremos a reconstruir y a fortalecer nuestro tejido”, agregó.

Aguiar Retes destacó que “estamos llamados a la libertad, no a la esclavitud. Pero la libertad la tenemos que entender. No es hacer lo que yo quiera, sino que es la capacidad de discernir entre el bien y el mal para asumir el bien. Esa es la auténtica libertad, lo otro es libertinaje que nos hace esclavos. De ahí la importancia de dejarse conducir por el Espíritu de Dios, porque entonces caminaremos en y hacia la libertad”.

También defendió el matrimonio y la “creación de seres sexuales para la fecundidad… el esposo y la esposa que se corresponden en el amor y tienen a sus hijos, a esos hijos los amarán siempre, independientemente de si les corresponden o no a ese amor, y tendrán siempre paciencia para esperar los momentos indicados. El matrimonio es la cuna del amor…”