El juzgado 55 lo sentenció a 63 años de cárcel después de una década de haber sido denunciado.

El exsacerdote Carlos López Valdez, quien fuera párroco del templo de San Agustín de las Cuevas, en Tlalpan, se convirtió en el religioso con la mayor condena por el delito de violación, el cual cometió en perjuicio de Jesús Romero Colín durante cinco años, desde que éste era un niño de 11 años de edad.

López Valdez fue condenado a 63 años de prisión por el juzgado 55 en materia penal de la Ciudad de México el pasado 8 de marzo, una década después de haberse presentado la denuncia en su contra.

En conferencia de prensa, David Peña, abogado de la víctima, subrayó que esta sentencia es un “parteaguas” en los casos de pederastia clerical que se han denunciado en el país. Explicó que al sacerdote sólo se le aplicarán 40 de los 63 años de la sentencia debido a que ésta es la pena máxima que se cumple en la Ciudad de México

Respecto a la sentencia, Jesús Romero dijo que “tenía la esperanza, pero no quería hacerme ilusiones justamente por estos 10 años de historia. En un inicio no lo podía creer, pero después me cayó el veinte de sopetón”.

La pena, dijo, “es una cuestión simbólica y representativa, para que vean que hay esperanza de que si te aferras a la verdad se puede llegar a la justicia. Quisiera invitarlos a que denuncien y se unan, a que no permitan que estos delitos queden en la impunidad”.

López Valdez, de 72 años de edad, ha estado preso por los últimos 19 meses y ya fue notificado de la sentencia en su contra.

Los abogados de Jesús Romero dijeron que este jueves apelarán la sentencia por la reparación del daño, la cual establece un monto de 75 mil pesos, para que la jueza la revise y tome en cuenta todos los agravios; de ser así, se dificultaría que Carlos López accediera al beneficio de la prisión domiciliaria por su edad.

Un largo y complicado proceso

El proceso para llegar a esta sentencia ha sido complicado. La parte denunciante se enfrentó a obstáculos y objeciones de las autoridades, así como a la de protección de la Iglesia para evitar que Carlos López fuera detenido.

El abogado David Peña resumió el juicio en tres etapas:

Primera. Los delitos que cometió Carlos López contra Jesús, de 1994 a 1999. A pesar de las trabas institucionales, se obtuvo una sentencia.

Segunda. La recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitida en mayo de 2015, en la que se documentan las violaciones y con la cual se reactiva la denuncia presentada en 2007.

Desde ese año y hasta 2014, los entonces obispos auxiliares Jonás Guerrero y Marcelino Hernández, y eventualmente el cardenal Norberto Rivera, “mantuvieron un esquema de protección al sacerdote”.

David Peña dijo que “hemos ganado dos batallas de tres… pero no se han dado disculpas públicas ni los procesos contra los 12 servidores responsables”.

Tercera. La responsabilidad legal frente a la Iglesia católica, “porque los obispos Marcelino Hernández, ahora de Colima, y Jonás Guerrero, de Culiacán, tuvieron conocimiento y permitieron que de 2007 a 2014 el sacerdote siguiera actuando”.

En 2015, la parte afectada se reunió con el cardenal Rivera Carrera y se vislumbró una reparación de daños, pero se le exigió primero justicia. “Ahora, del cardenal Carlos Aguiar esperamos que haya un cambio de actitud y un acercamiento”.

Jesús Colín quien actualmente tiene 34 años, fue abusado por el entonces sacerdote Carlos López de los 11 a los 16 años de edad.

En un comunicado, la Arquidiócesis Primada de México manifestó su disposición para colaborar con las autoridades en la procuración de justicia referente a este caso. “Estos comportamientos terribles nos producen dolor y vergüenza y nos confirman en el compromiso de hacer todo lo necesario para sanar estas situaciones de raíz”, se afirma en el documento.

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