La Conferencia del Episcopado Mexicano tiene como trabajo prioritario prevenir y atender los abusos sexuales de clérigos, porque de no hacerlo se pierde la credibilidad de los fieles y se pone en riesgo la subsistencia de la Iglesia, afirmó el secretario general de la CEM, Alfonso Miranda Guardiola.

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Por eso, en la 106 Asamblea Plenaria de la CEM, que se inicia este lunes, se evaluará la propuesta de crear la Comisión Nacional de Protección de Menores, que tiene como objetivo la capacitación en las diócesis para aplicar los protocolos de prevención de abusos sexuales por parte de clérigos a niños.

En entrevista, el obispo Miranda Guardiola expuso que “la responsabilidad como Iglesia católica es mayúscula, porque actualmente entre los fieles existe poca paciencia a este tema. Hemos perdido el respeto de buena parte de la sociedad y nos urge recuperarlo, ya no con palabras, sino con acciones, el respeto a la sociedad y la confianza de nuestros propios fieles”.

Los delitos de abuso sexual a menores en Estados Unidos, Chile, Australia e Irlanda, dijo, “no le pega sólo al país donde se efectúo, sino a toda la Iglesia. Se socava la fe y despierta molestia entre los no católicos, quienes exigen justicia y muestran su malestar”.

En la actualidad, el trabajo de concretar las Guías Líneas y Protocolos de prevención de abusos de menores han estado a cargo de la Secretaría General y del equipo jurídico de la CEM, y se ha capacitado a 25 diócesis.

La comisión que se propone, comentó, es especializada y se busca que dependa de un obispo o que se mantenga como actualmente operan los trabajos desde la Secretaría General, y “se pueda estar cerca de las diócesis asesorándolas y capacitándolas, y en el caso donde desgraciadamente se presenten delitos actuar con toda la rigurosidad de la ley”.

Con los protocolos de la CEM, explicó, se pretende “llegar a una atención integral a las víctimas, jurídica, espiritual, psicológica y todo lo que sea necesario”.

Miranda Guardiola aclaró que los protocolos jurídicos que se elaboraron fueron de acuerdo con la ley de la Ciudad de México, pero las diócesis de cada estado deben redactarlos con base en el Código Penal de la entidad.

El Episcopado, señaló, trabaja en este tema en coordinación con el Centro de Estudios para la Prevención del Abuso Sexual de Menores (Ceprome) de la Universidad Pontificia y empiezan a formarse los equipos jurídicos en cada diócesis.

Los trabajos en prevención de abusos a menores por parte de la CEM; enfatizó, “son una prioridad y una exigencia humana social cristiana que tenemos que atender, sino todo lo demás se viene abajo”.

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