Foto:Arquidiócesis de Monterrey

Rogelio Cabrera en la instrucción pastoral sobre la Participación Política de los Seguidores de Jesucristo.

El criterio decisivo al momento de votar debe ser siempre el bien común y no el particular, debemos motivarnos como comunidad a ir a votar y, si hemos sido elegidos para participar como funcionarios de casilla, aceptar la responsabilidad y capacitarse para ello, se afirma en la instrucción pastoral sobre la Participación Política de los Seguidores de Jesucristo, promulgada por Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, en la cual se ofrece una guía de acción en tres momentos: antes, durante y después de las elecciones.

Muchas veces se ha pensado que los cristianos no deben mezclar sus compromisos cívico-sociales con el desarrollo de su vida espiritual, pero esto es algo totalmente lejano de la realidad, ya que como miembros de una sociedad debemos poner especial atención en todos los asuntos que vayan encaminados a la búsqueda del bien común, y es una obligación moral incentivarlos y cumplirlos como es debido, se establece en el documento.

Además, se puntualiza, es necesario estar al tanto de la evolución que van teniendo las campañas y conocer las propuestas de los candidatos, analizar su perfil, ver los resultados que hayan tenido como servidores públicos, conocer y analizar sus equipos de trabajo, preguntarse por su honestidad y capacidad profesional, entre otros.

Es bueno también comentar con familiares y amigos lo que pensamos de las próximas elecciones, ya que esto puede ayudar a formar rectamente la conciencia y tomar una decisión informada. Por situaciones históricas, se ha visto la participación en la vida política como algo sucio, falso, en donde predomina la demagogia y la palabrería carente de sentido. Sin embargo, desde sus orígenes, la política, en su sentido amplio, ha sido una actividad que nos distingue positivamente a todos los seres humanos, pues, aunque en uno de sus significados representa la búsqueda del poder político, también nos provoca a buscar el bien común, puede leerse en la pastoral.

El arzobispo de Monterrey explica que votar no es la única forma de participar en política, pues cada vez que hacemos algo por el bien común también participamos en ella, pero el voto representa una de sus manifestaciones más importantes, porque de nuestra decisión dependerá en buena medida el futuro de nuestra sociedad, por lo gobernantes que escogeremos.

“Es por esto que, al presentar mi instrucción pastoral… quiero invitar también a la comunidad en general para que nos preparemos adecuadamente a la próxima jornada electoral que viviremos el domingo primero de julio, en donde elegiremos al Presidente de la República y a los miembros de las Cámaras de Diputados y Senadores, a nivel federal; y a nivel local a los alcaldes y regidores de los municipios, así como a los diputados del Congreso del estado, afirma el prelado.

Además, puntualiza el arzobispo, la jornada electoral no será el único momento de participación política, ya que esta deberá extenderse de forma permanente, positiva, crítica, liberadora y atenta al desempeño de quienes resulten electos.

“Esta instrucción la realizo como pastor de esta arquidiócesis, respetando las leyes en la materia, sin tomar partido por candidato alguno, sin el ánimo de influir en las decisiones de los fieles y sólo con la intención de recordar esta seria obligación que tenemos todos los seguidores de Jesucristo”, aclara Cabrera López.

El arzobispo de Monterrey establece que “esta instrucción la he dividido en tres partes: antes de las elecciones, durante la jornada electoral y después de las elecciones. En ella hago mención del Magisterio de la Iglesia, del Papa Francisco, de mis hermanos obispos de México y de los señores cardenales que me han antecedido en esta sede episcopal”.

En el Concilio Ecuménico Vaticano II, los padres conciliares establecieron que: “Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno… El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta sobre todo a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”.

La historia de Rogelio Cabrera López

El 3 de octubre de 2012, el papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Monterrey; era arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Tiene 67 años de edad, nació el 24 de enero de 1951 en Santa Catarina, Guanajuato. De 1961 a 1969 estudió Humanidades, Filosofía y parte de Teología en el Seminario de Querétaro; terminó su formación teológica en Roma y obtuvo la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana. Posteriormente se licenció en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico, en Roma (1979-1981).

Fue ordenado sacerdote en la parroquia de Santa Catarina, Guanajuato, el 17 de noviembre de 1978, elegido obispo de Tacámbaro el 30 de abril de 1996 y recibió la ordenación episcopal el 30 de mayo de 1996. El 16 de julio de ese año fue transferido a la Diócesis de Tapachula, Chiapas. El 11 de septiembre de 2004, Juan Pablo II lo nombró en la sede episcopal de Tuxtla Gutiérrez.

Dos años después (el 25 de noviembre de 2006), como consecuencia de la creación de la Provincia Eclesiástica de Chiapas, con elevación de Tuxtla Gutiérrez al nivel de sede metropolitana, se convirtió en su primer arzobispo.

En 2009 fue elegido vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; el segundo de abordo de Aguiar Retes. Habla inglés, italiano y francés. Entre otros cargos han sido:

  • Prefecto de Estudios del Seminario Mayor de Querétaro (1980-1984)
  • Asistente diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1981-1992)
  • Párroco de Nuestra Señora de la Paz, Querétaro (1984-1990)
  • Decano del Santo Niño de la Salud, Querétaro (1985-1987).
  • Coordinador diocesano del Plan de Pastoral (1989-1996).
  • Miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis de Querétaro (1989-1996), cercano a Mario de Gasperin
  • Párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (1990-1996)
  • Vicario episcopal de pastoral y maestro del seminario (1992-1996)
  • Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica (1997-2000)

De 2004 a 2006 fue representante de la Región Pastoral Pacífico Sur, vocal de las comisiones de Pastoral Bíblica y de Pastoral Social de la CEM.

Representante de la Provincia Eclesiástica de Chiapas y segundo vocal del Consejo de Presidencia de la CEM 2007-2009.

Video sobre la instrucción pastoral para las elecciones

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