Misa a puerta cerrada en la Basílica de Guadalupe el 22 de marzo de 2020. Foto: Desde la Fe
Misa a puerta cerrada en la Basílica de Guadalupe el 22 de marzo de 2020. Foto: Desde la Fe

En la Basílica de Guadalupe este domingo se realizó, por primera vez, una misa a puerta cerrada con el fin de evitar contagio por el coronavirus Covid-19 entre los fieles, la cual fue presidida por el Cardenal Carlos Aguiar Retes.

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Ahí también se oró por los infectados, los médicos y las enfermeras que los atienden y se llamó a la solidaridad del pueblo mexicano para hacer frente a la pandemia.

Ante la presencia de sólo 10 religiosos y un reducido número de integrantes del coro del templo Mariano, el Cardenal Aguiar Retes en su homilía reconoció: “Podremos descubrir que el estilo de vida de la sociedad, globalmente hablando, está más orientado en atender el cuerpo y dar satisfacción a sus tendencias, que desarrollar el espíritu que da vida al cuerpo.

“Y en esa inercia pierde importancia y sentido lo que hacen los demás, la persona del otro no me interesa. Estamos así transitando a un individualismo subjetivista que convierte al otro en un objeto, me interesa el otro solamente si lo necesito para lograr mis objetivos”.

Cuestionó: “Entonces ¿qué quiere comunicarnos Dios mediante los acontecimientos de la pandemia? Debemos preocuparnos por alimentar no solo el cuerpo y atenderlo, sino también por alimentar el espíritu, además de cuidar y respetar el planeta”.

Llamó a los fieles a generar una sociedad fraterna y justa, que procure la paz y el bienestar, porque “hemos perdido el horizonte del destino para el cual fuimos creados. Nos preocupamos solamente del presente inmediato sin tener en cuenta el futuro. Estamos ciegos al no reconocer nuestra vocación a la trascendencia, nuestro destino a la vida eterna”.

Orientó a cómo debemos actuar e intervenir en esta pandemia: “Solidariamente, mirando el bien no solo personal, sino también de la sociedad en sus distintas expresiones: barrio, colonia, ciudad, país, mundo”.

Antes de concluir la celebración, el cardenal realizó una oración antecedida por un breve silencio ante la imagen de la Guadalupana: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, escucha nuestras oraciones, atiende nuestras súplicas, acompáñanos, protégenos, cuídanos. Bajo tu amparo nos quedamos Señora y Madre Nuestra, te lo pedimos, por tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén”

La misa fue transmitida por diversas televisoras, el sitio web de la Basílica y diversas plataformas de redes sociales.

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