Virginia Raggi, alcaldesa de Roma y el Cardenal Carlos Aguiar Retes.

“Estar aquí, visitar la iglesia, ha sido muy importante porque nos recuerda nuestras raíces comunes. He encontrado una participación importante en México que contiene esperanza”, afirmó Virginia Raggi, alcaldesa de Roma desde el 22 de junio de 2017, quien también destacó su asombro de ver en el mexicano una devoción ilimitada “que ni en Roma existe”.

La charla fue breve en un pequeño salón interno de la Basílica de Guadalupe, después de la misa del mediodía a la que llegó de incógnita y luego de que fue recibida por el Arzobispo Primado, Carlos Aguiar Retes.

Raggi vino a México para participar en la conferencia Women4Climate (Mujeres por el clima), que opera dentro de los mecanismos de cooperación C40 (una red comprometida con el cambio climático), junto con alcaldes y alcaldesas de todo el mundo, en temas de medio ambiente, inclusión, innovación y empoderamiento de la mujer. El acto tendrá lugar en el Museo Interactivo de Economía este lunes 26 de febrero, y la funcionaria romana hablará sobre la importancia del agua.

Raggi caminó entre la multitud de feligreses que visita a la Virgen de Guadalupe cada fin de semana. Abogada de 39 años, la alcaldesa vestía un sencillo traje negro sobre una camiseta blanca. Es la funcionaria pública que tiene el nexo más importante con el Papa Francisco, con quien ya lleva cinco reuniones.

Pese a la brevedad de la charla, Raggi alcanzó a hablar de cómo llegó a Roma a romper el paradigma de tener sólo hombres en la jerarquía política. Contestó con frases cortas y una dicción más clara que la de su traductor.

—¿Qué significa para usted la Virgen de Guadalupe?

— Es un símbolo muy importante con un significado religioso que transmite un mensaje de esperanza, aunque el futuro no parezca fácil de afrontar.

—¿La Virgen de Guadalupe es bien acogida en Roma?

—Sí, tal vez no hay un gran sentimiento alrededor de esta Virgen, como otras que hay en Italia, pero hay un sentimiento, no como el que he visto hoy y eso ha sido verdaderamente bello.

—¿De qué magnitud es el desafío de ser primera alcaldesa en un lugar como Roma, que ha sido dominado por hombres?

—¿Cuánto tiempo necesitas? —bromea y sus acompañantes ríen.

El tema es extenso y entonces me queda claro que debo elegir las preguntas…

—Es un reto bajo distintos puntos de vista. Uno de ellos es el que tú mencionas, porque justamente has recordado que soy una mujer en una ciudad que ha sido gobernada por hombres. El mismo panorama político nacional siempre ha sido gobernado por hombres.

—¿Cuáles son las maneras que una alcaldesa tiene de resolver los conflictos?

—Primero, buscamos prevenir el conflicto, metemos al centro de nuestras elecciones políticas a la persona y la construcción del espíritu de comunidad, este sentimiento de comunidad que en Roma hace falta desde hace tanto tiempo. Después hablamos de los retos climáticos, de temas como la gestión y la reducción virtuosa de la basura para que no impacte en la salud de las personas.

Hablamos también de las políticas sociales para que sostengan y acojan a una población en la que aumentan el número de pobres, de ancianos y de personas discapacitadas. Por eso buscamos reconstruir este tejido que ya no existe, así como meter al centro políticas de educación para niños y jóvenes, a fin de que crezca un sentimiento más positivo y de colaboración en lo que respecta a la comunidad ciudadana. Actúan ellos mismos en las políticas de la ciudad.

— Usted visitó la exposición de Caravaggio en México, ¿qué opina sobre su obra? Es un pintor barroco bastante crítico de la Iglesia…

—Es un gran maestro en el uso de la luz y la construcción teatral. Sus pinturas parecen una foto, captura el momento de la acción. Verdaderamente revolucionó la pintura.

—¿Y qué dice del contenido de las obras de Caravaggio?

Su traductor interrumpe la entrevista. Imposible continuar. Virginia Raggi se despide con un apretón de manos y una mirada firme y suave a la vez. La acompañamos al elevador y sonríe, amable, mientras se cierran las puertas.

Antes de su la México, Virginia Raggi se reunió en Roma con la hija y el esposo de Asia Bibi, la cristina condenada a muerte en Paquistán. “Me he reunido con la hija y el esposo de asia Bibi, pakistaní condenada a muerte por blasfemia, encarcelada desde 2009 y una de las víctimas de Boko Haram. A esta mujer va el apoyo de Roma. Todos juntos echaremos abajo el muro de la indiferencia y el silencio”, escribió la funcionaria en Twitter.

Ho incontrato la figlia e il marito di Asia Bibi, pakistana condannata a morte per blasfemia in carcere dal 2009, e una donna nigeriana vittima di Boko Haram. A queste donne coraggiose va il supporto di @Roma. Tutti insieme squarciamo il muro dell’indifferenza e del silenzio.