Era de esperarse; habrá procesión pero sin fieles.

La Alcaldía de Iztapalapa en la Ciudad de México anunció este martes 17 de marzo la suspensión de la procesión y representación de la Pasión de Cristo en el Cerro de la Estrella, a fin de  evitar la concentración de personas debido a la contingencia por la crisis del coronavirus.

La representación se realizará de manera simbólica en un lugar cerrado, pero sin acceso al público.

La Alcaldesa, en Ixtapalala, Clara Brugada, argumentó que la medida es para preservar la salud de los habitantes y a que también decidieron atender las recomendaciones de autoridades de Salud para evitar la concentración de persona; es la primera vez desde 1843 que será suspendida la procesión popular; más bien si habrá procesión pero sin fieles.

Han sido 177 representaciones de la Pasión de Cristo ininterrumpidas.

El Señor de la Cuevita

Semana Santa es para los cristianos la conmemoración anual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret; comienza formalmente el Domingo de Ramos o de palmas y finaliza con el Sábado Santo y con el domingo de Pascua Florida o de Resurrección.

La procesión  más grande del mundo quizá sea la de Iztapalapa en el Santuario del Señor de la Cuevita, al pie del monte del Cerro de la Estrella o Huizachtepetl.

Hay una leyenda trasmitida entre los pobladores del lugar en el  transcurso  de los años, la cual nos remonta  al mes de mayo de 1723,  cuando unos peregrinos procedentes del municipio de Etla, Oaxaca, traían una Santa Efigie en posición sedente, de tamaño natural, a la Ciudad de México con el fin de restaurarla.

Y justo al pasar por el pueblo de Iztapalapa, una fuerte tormenta los obligó a detener su camino teniendo que resguardarse en una cueva del lugar.

Un día después, el amanecer cuando ya estaba todo listo para continuar su viaje, procedieron a cargar nuevamente  la imagen, pero por más intentos que hicieron, aun con el auxilio de los vecinos, no la pudieron embarcar.

Fue tanta la expectación y la fe que despertó  este suceso, que lo creyeron como una señal del cielo para que la figura quedara en el lugar y fieles a sus deseos lo complacieron.

Años después, en 1736, se fundó la cofradía del Santo Sepulcro en la cueva llamada de Jerusalem, donde había sucedido el milagro, ahora llamada Santuario del Señor de la Cuevita.

Milagro

En los años 30 del siglo pasado, la gente de Iztapalapa empezó a caer muerta víctima de la deshidratación que le provocaban vómitos y diarreas severas; Iztapalapa presentó una epidemia grave de cólera morbus, y en 1933 los pobladores pidieron al Señor de la Cuevita que hiciera el milagro de curar a la población; desde entonces  y a manera de agradecimiento, el pueblo prometió realizar una procesión al templo; sin embargo, no fue sino diez años después -en 1943- que dieron cumplimiento a su promesa, participando personas de los diferentes barrios del lugar.

Y a partir de ese momento y hasta el año pasado la había ininterrumpidamente, de acuerdo a los mismos pobladores; ¡han sido 177 procesiones ininterrumpidas!

Hoy hay tristeza en Iztapalapa, aún así habrá procesión; participarán más de 500 actores y alrededor de 3 mil nazarenos y Romanos.

Pero los dos millones de fieles y visitantes que acuden año. con años tendrán que verla por TV.

En Roma será igual.

La Prefectura de la Casa Pontifica emitió un comunicado explicando que  “debido a la actual emergencia sanitaria, todas las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa se llevarán a cabo sin la presencia física de fieles”.

Se trata de una decisión sin precedentes en la historia de la Iglesia universal.

En una escueta nota, se dice que “hasta el domingo 12 de abril de 2020 las audiencias generales del Santo Padre y la recitación de la oración mariana del angelus de los días domingo, serán transmitidas solo vía “streaming” a través del sitio oficial de Vatican News”.

Las celebraciones que el Papa presidirá a puerta cerrada son la del Domingo de Ramos el 5 de abril; la de Jueves Santo el día 9; Viernes Santo el 10 y el posterior Vía Crucis en el Coliseo Romano; la del Sábado Santo de Vigilia Pascual, y el Domingo de Resurrección con la tradicional bendición ‘Urbi et Orbi’. (a Roma y al Mundo).

Esperemos que sea excepcional.

Dijo una voz popular:

¿Quién me presta una escalera

para subir al madero

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?.”

A. Machado

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