padre Marcial Maciel
padre Marcial Maciel

Los Legionarios de Cristo tardaron 23 años en retractarse de los “juicios negativos” que hicieron en contra de los ex integrantes de la congregación que denunciaron los abusos sexuales de su fundador, Marcial Maciel.

Por ello pidieron perdón por su “ceguera y omisión” a José Barba, Saúl Barrales, Alejandro Espinosa, Arturo Jurado, José Antonio y Fernando Pérez Olvera, Juan José Vaca y Félix Alarcón.

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En su documento “Conversión y reparación”, resultado de su Capítulo General que se celebra en Roma desde el pasado 20 de enero, los legionarios señalan que a “lo largo de las décadas algunos de nuestros hermanos mayores advirtieron para que nuestra Congregación corrigiera el rumbo en lo referente a abusos sexuales, de poder y de conciencia que se iban dando por parte del padre Marcial Maciel y de otros legionarios”.

Entre ellos mencionan a Federico Domínguez con un informe de 1954 y el padre Luis Ferreira con el suyo de 1956. También Juan José Vaca con su carta de 1976 y Juan Manuel Fernández Amenábar que en 1995 dijo que perdonaba, pero también pedía justicia, de éste último quien fue rector de la Universidad Anáhuac se conoció la denuncia por el entonces sacerdote Alberto Athié a quien le confesó haber sido abusado por Maciel.

“Hoy reconocemos como profética su denuncia en favor de la verdad y la justicia (cf. Mt 5, 6). Pedimos perdón por nuestra ceguera y omisión, que llegó a dañar su buen nombre, y les agradecemos el bien que hicieron no solamente a nosotros sino a la misma Iglesia católica, ya que su valentía ayudó también a otras personas a denunciar abusos sexuales perpetrados por sacerdotes indignos, superando la vergüenza que ello implica. Reconocemos que nuestros esfuerzos de reparación hasta ahora han alcanzado solamente a una parte de las personas que presentaron denuncias”.

En relación con los abusos sexuales de menores y personas vulnerables, el Capítulo General elaboró otro documento, “Proteger y sanar”, y explica que contiene principios, protocolos de acción y normas que se añaden a los estándares de ambientes seguros, universalmente vinculantes.

Entre las medidas importantes están:

  1. Investigar cada denuncia de abuso colaborando con la justicia civil y eclesiástica
  2. Solicitar que las instancias canónicas competentes levanten la prescripción cuando sea necesario para poder juzgar un delito de abusos de menores del pasado
  3. Establecer estructuras y procedimientos para facilitar la reparación y los caminos terapéuticos de todos los afectados
  4. Dar a conocer nombres de los sacerdotes legionarios condenados por abuso de menores en sede judicial, a menos que la ley civil aplicable lo prohíba
  5. Prohibir que sacerdotes condenados por abuso de menores ejerzan ministerio público alguno
  6. Excluir que sacerdotes condenados por abusos residan en casas de formación
  7. Investigar canónicamente posibles negligencias graves o encubrimientos de abusos. Una condena en tal materia implicará la privación de oficios, del derecho de participar en un capítulo general o una asamblea territorial y de la posibilidad de ejercer ciertos ministerios pastorales
  8. Seguir capacitando a los miembros de la Congregación para prevenir abusos y atender a víctimas de abusos sexuales.
  9. Purificar nuestra memoria narrando las luces y sombras de la historia de la Congregación en los escritos y los cursos que impartimos a nuestros miembros.

El director general, el padre John Connor, afirmó que “Conversión y reparación” y “Proteger y sanar” son documentos que recogen el fruto de sus reflexiones, decisiones y compromisos de cara a los abusos de menores por parte de miembros de la Congregación y la atención a las víctimas.

Con su publicación, “los legionarios asumen el compromiso de “afrontar con determinación los abusos en nuestra historia como parte de nuestra misión y signo de la autenticidad de nuestra vocación”, señaló.

Bajo la guía de estos dos documentos la congregación continuará con determinación la investigación y el esclarecimiento de responsabilidades de cada uno de los casos de abuso del pasado recogidos en el Informe 1941-2019 y denunciarán o informarán a las autoridades de cualquier caso que pueda surgir, con el fin de salir al encuentro de las víctimas y restaurar la justicia.

En “Proteger y sanar” se afirma mantendrán una política de comunicación y transparencia para la publicación de los nombres de los condenados por abuso sexual.

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“Gracias a esta política, estoy trabajando con los superiores provinciales para preparar dar a conocer estos casos según los criterios que ha marcado el Capítulo general”, afirmó el padre John Connor.

También pedirán a las autoridades eclesiásticas que los culpables de abuso sean expulsados del sacerdocio ministerial y que se levante la prescripción de los casos en la justicia canónica.

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