Cardenal Carlos Aguiar Retes durante la misa dominical en la Basílica de Guadalupe
Cardenal Carlos Aguiar Retes durante la misa dominical en la Basílica de Guadalupe. Foto: SIAME

El cardenal Carlos Aguiar Retes oró en la Basílica de Guadalupe por México, para que en esta campaña electoral “tengamos esa tranquilidad y paz para elegir a nuestros próximos gobernantes” y en su homilía exhortó a los católicos a no despreciar las instituciones, las leyes y la normatividad, que son indispensables para que cualquier sociedad tenga paz.

El purpurado advirtió que “una sociedad sin instituciones se vuelve anárquica y sin normas se vuelve un caos. Gracias a las instituciones, la persona en lo individual puede resolver muchos de sus problemas…  si no tenemos normatividad incluso en el interior de nuestras propias familias hay un desorden que mal acostumbra a sus miembros, pero éstas instituciones normas y leyes deben tener la memoria siempre y la conciencia presente, que es para servir al ser humano en sus necesidades. El centro debe estar siempre puesto en la dignidad y en el auxilio que debemos dar a toda persona humana”.

Aguiar se preguntó ¿qué nos hace falta en nuestra sociedad?, y respondió: “la escucha de reclamos por la no buena atención en nuestras grandes instituciones; necesitamos que el personal que atiende en las instituciones, que atiende la conducta de los ciudadanos para que se atengan a la normatividad de nuestro país, tenga claro que estas leyes y normatividades están hechas para servirnos, para ayudarnos”.

Aguiar Retes consideró que “se requiere la formación de todo personal que atiende una institución; las mismas instituciones eclesiásticas debemos asumir que estamos para servir, y así las instituciones públicas y también las privadas”.

Para tener la libertad atender por encima de la misma normatividad, dijo, es necesaria una sabiduría muy importante, ésa es la gran riqueza de un pueblo y de una sociedad. “Cuando sus miembros crecen en su desarrollo humano espiritual y van desarrollando también su sensibilidad sobre las necesidades del prójimo, ésta es la cultura cristiana… por eso no debemos despreciar las instituciones, debemos fomentar entre el personal de ellas una atención digna y respetuosa, una atención eficaz que resuelva la situación para la cual está constituida dicha institución. Si caminamos como sociedad en esta conciencia, lograremos un país en paz y en una gran tranquilidad social y recuperaremos ciertamente lo que tanto señalan que nos hace falta: el respeto al Estado de derecho y una cultura de la importancia de las leyes y de la normatividad en nuestra patria”.

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