Sigifredo Noriega Barceló, Alfonso Miranda Guardiola y Carlos Garfias Merlos Foto:SIAME
Sigifredo Noriega Barceló, Alfonso Miranda Guardiola y Carlos Garfias Merlos Foto:SIAME

Exhortan a “evitar la mentira, el fraude, la coacción, la simulación, la violencia y el engaño”

Los obispos mexicanos dijeron que les “preocupa que en las intervenciones que han tenido los candidatos en las campañas, han prevalecido las descalificaciones; se esperarían en cambio propuestas concretas de acuerdo al cargo al que aspiran en orden a aportar soluciones, con un sentido de corresponsabilidad, a problemas reales como la impunidad, la corrupción, la pobreza y la desigualdad social, la inseguridad y la violencia”.

En conferencia de prensa, como parte de su 105 Asamblea Plenaria, los prelados llamaron a los aspirantes a la presidencia de la República, legislaturas, gubernaturas y presidencias municipales a conocer la realidad de la población y escuchar sus necesidades para construir “propuestas de paz y justicia con visión de largo plazo”.

Exhortaron a todos los candidatos a “evitar la mentira, el fraude, la coacción, la simulación, la violencia y el engaño a los pobres con dádivas pasajeras”. Asimismo, dijeron que impulsarán “con imparcialidad la participación ciudadana durante este proceso electoral. Invitamos a los partidos políticos, a los candidatos independientes y toda la ciudadanía a sumar esfuerzos para que prevalezca la propuesta y el compromiso por la transparencia, la legalidad, la honradez, la equidad, el dialogo, y la verdad”.

Tanto el arzobispo Carlos Garfias Merlos, como Sigifredo Noriega, obispo de Zacatecas, y el secretario general de la CEM, Alfonso Miranda, expresaron que los candidatos deben escuchar “todas las voces, especialmente las de aquellos y aquellas que sufren violencia e injusticia. Proponemos un diálogo abierto y propositivo entre los candidatos y la sociedad para lograr una agenda que se convierta en proyecto de gobierno”.

Preocupa lentitud y olvido de víctimas de sismos

Los obispos externaron su preocupación “por la lentitud en las tareas de rehabilitación de las personas y comunidades, la reconstrucción de los daños materiales y el momentáneo olvido que percibimos en la atención a las poblaciones afectadas (por los sismos del año pasado), particularmente las más pobres”.

Como pastores, aseguraron, “seguiremos acompañando y convocando a nuestras Iglesias particulares para atender a las víctimas con lo que contribuya a la dignificación y reconstrucción de su persona y de su entorno. Hacemos un llamado a las autoridades, a los medios de comunicación y a la sociedad en general para que no dejen en el olvido estas necesidades apremiantes de nuestro pueblo”.

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