El Papa Francisco tomó muy en serio el trabajo realizado por el Gran Jurado de Pensilvania “400th Statewide Investigating Grand Jury Interim Redacted Report”.

Se trata de un documento de 884 páginas escrito por 23 miembros de un gran jurado, que durante 18 meses examinó medio millón de páginas de documentos.

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La tarde del jueves 16 de agosto de 2018 el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, comentó, por instrucciones directas del Papa Francisco, el informe sobre los abusos sexuales contra menores en seis diócesis de Pennsylvania.

Ante el informe divulgado, comentó el vocero del Vaticano, dos son las palabras que pueden expresar lo que se siente frente a estos horribles crímenes: vergüenza y dolor.

“Los abusos descritos en el informe son criminales y moralmente reprobables. Estos hechos han traicionado la confianza y han robado a las víctimas su dignidad y su fe.

“La Iglesia (Católica) debe aprender de las duras lecciones de su pasado y debería asumir responsabilidad tanto por parte de los abusadores como por parte de aquellos que permitieron que se produjera”, dijo.

Por un ambiente seguro

La mayor parte del informe se refiere a abusos cometidos antes del año 2000. No habiendo encontrado apenas casos después de 2002, las conclusiones del Grand Jury son coherentes con estudios precedentes, que muestran cómo las reformas hechas por la Iglesia Católica en Estados Unidos han reducido drásticamente la incidencia de los abusos cometidos por el clero.

“La Santa Sede empuja a estar en constante reforma y vigilancia en todos los niveles de la Iglesia Católica para garantizar la protección de los menores y de los adultos vulnerables. Subraya también la necesidad de obedecer la legislación civil, incluida la obligación de denunciar los casos de abusos a menores.

“El Santo Padre comprende bien cuánto pueden sacudir la fe y el ánimo de los creyentes estos crímenes, y reitera el llamado a hacer todos los esfuerzos posibles para crear un ambiente seguro para los menores y adultos vulnerables en la Iglesia y en toda la sociedad.

“Las víctimas deben saber que el Papa Francisco está de su parte. Aquellos que han sufrido son su prioridad, y la Iglesia quiere escucharlos para erradicar este trágico horror que destruye la vida de los inocentes”, aseguró Burke.

¡Bien por el papa Francisco! La política de cero tolerancia no tiene marcha atrás.

Los hechos ocurrieron hace muchos años, varios Papas guardaron silencio y con ello fomentaron el encubrimiento. Hay que limpiar la casa.

Comparto el texto elaborado para la web La Silla Rota, antes de la reacción de la Santa Sede…

La Iglesia católica en el banquillo de los acusados, de nuevo

Por Fred Álvarez

En lo que es considerada una de las investigaciones más exhaustivas sobre abuso sexual en la Iglesia Católica de EU, un gran jurado de la Corte Suprema Pensilvania informó el martes 14 de agosto que existe evidencia creíble contra 301 sacerdotes, con nombre y apellidos, que durante las últimas siete décadas dejaron más de mil víctimas menores de edad.

El fiscal general del Estado de Pensilvania, Josh Shapiro difundió el informe del Jurado donde detalla las denuncias hechas en las diócesis de Allentown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Pittsburgh y Scranton, sobre las evidencias de abusos sexuales y encubrimientos sistemáticos durante los últimos 70 años; desde 1947 hasta 2017.

El informe de 884 páginas fue escrito por 23 miembros de un gran jurado, que durante 18 meses examinó medio millón de páginas de documentos. El FBI ayudó con la investigación.

Aquí el documento en inglés.

El documento denuncia los esfuerzos de las autoridades eclesiásticas por ignorar, ocultar o encubrir las acusaciones, ya sea para proteger a los sacerdotes acusados o para evitar el escándalo en la Iglesia Católica de EU.

El jurado explica en el documento que la mayor parte de las víctimas fueron hombres, aunque también hay mujeres, y entre ellos adolescentes y muchos preadolescentes. “Algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía. A algunos les hicieron masturbar a sus agresores, o fueron manoseados por ellos. Algunos fueron violados oralmente, algunos vaginalmente, algunos analmente”, denuncia el texto.

Shapiro narró en conferencia de prensa algunos detalles de los abusadores, como que le entregaban cruces de oro a los niños abusados para distinguirlos de los otros. También el abogado contó el caso de una niña que fue violada por un sacerdote y que quedó embarazada.

Otro cura ató a una de sus víctimas con cuerda dentro un confesionario en “una posición de oración”, y el menor se negó a mantener relaciones sexuales, el enojado sacerdote empleó un crucifijo de 18 centímetros para agredirlo sexualmente.

Otra víctima contó cómo un religioso usó una cruz de metal para golpearlo.
En la rectoría de una parroquia, cuatro curas hicieron que un chico se desnudase y posara como Jesucristo en la cruz mientras le tomaban fotos, apuntó el reporte.

¡Para un filme hollywoodense!

La red de protección entre la jerarquía católica queda manifestada en una serie de historias que describe el documento.

El jurado reprochó que todos los casos fueron dejados de lado por los líderes de la Iglesia norteamericana “quienes prefirieron proteger a los abusadores y a la institución”.

“El encubrimiento fue sofisticado. Y todo el tiempo, sorprendentemente, el liderazgo de la iglesia mantuvo registros del abuso y encubrimiento. Estos documentos, de los archivos secretos de la propia diócesis, forman la columna vertebral de esta investigación”, asegura el fiscal Shapiro.

El informe acusa al cardenal Donald Wuerl, ex obispo de Pittsburgh que ahora lidera la arquidiócesis de Washington, de ocultar los casos. Sin embargo, este ha respondido con una nota en la que explica que siempre ha “actuado con diligencia, preocupado por las víctimas y para prevenir futuros actos de abuso”. El fiscal afirmó que “Para muchas víctimas este informe del gran jurado hace justicia”.

La publicación de la fiscalía sale a la luz semanas después de que Theodore McCarrick, un ex arzobispo de Washington de 88 años, renunciara al cargo de cardenal después de que se le acusara de abusar sexualmente de niños y adultos desde el inicio de su vida religiosa, hace medio siglo atrás.

Como consecuencia del encubrimiento de líderes religiosos en Pensilvania casi todos los expedientes prescribieron y no serán juzgados, incluso “muchos de los sacerdotes de los que hablamos ya están muertos”.

Lástima. Sin embargo, el jurado hace algunas recomendaciones al estado dePensilvania y reivindica el propio “derecho histórico y estatuario de informar al público” sobre las propias investigaciones.

“Durante nuestras deliberaciones –concluye el gran jurado– una de las víctimas que había atestiguado ante nosotros trató de suicidarse. Desde su cama de hospital nos pidió una cosa: que termináramos el trabajo y le dijéramos al mundo lo que sucede verdaderamente. Sentimos una deuda para con esta mujer, y para con todas las demás víctimas que se han expuesto dándonos su historia. Esperemos que este informe sea una buena respuesta por todo lo que debemos”.

Hace un mes el jurado de la Corte Suprema de Pensilvania determinó que el reporte debe ser compartido pero con algunos cambios en su redacción. La decisión fue tomada luego de que al menos diez medios de comunicación, entre ellos The Washington Post, demandarán su liberación.

Con este informe se revive la crisis que muchos en la Iglesia católica pensaron y esperaron había terminado hace 16 años, luego de que el escándalo saliera a la luz en Boston, Massachusetts, asunto que conocimos gracias al periodismo de investigación.

Recordemos que The Boston Globe publicó una investigación donde aparecían sacerdotes pederastas en los últimos 30 años. Ese reportaje destapó una olla de casos silenciados e ignorados no solo en Boston, sino en todo Estados Unidos, y tuvieron no sólo un alto costo económico sino de credibilidad.
The Boston Globe dio voz a las víctimas y el Óscar amplificó esa voz y realmente pegó duro en la Santa Sede.

Hace unos meses, el 20 de diciembre de 2017, falleció a la edad de 86 años de edad el Cardenal Bernard Law, quien fuera arzobispo de Boston, entre los años 1984 y 2002, cuando renunció por el escándalo surgido cuando salió a la luz que tenía conocimiento fehaciente de que 250 sacerdotes en su arquidiócesis eran abusadores sexuales y no los removía del ministerio, ni los denunciaba a las autoridades civiles.

Pero los recientes casos de abuso sexual que tuvieron lugar desde Chile hasta Australia, han reabierto cuestionamientos profundos sobre la responsabilidad, además de plantearse si jerarcas de la Iglesia todavía siguen encubriendo crímenes en los más altos niveles.

Es un asunto vergonzoso, como otros casos que hemos documentado…

Algunas reacciones

La Conferencia del Episcopado Norteamericano publicó una nota firmada por su presidente, cardenal Daniel Di Nardo, y por el presidente de la Comisión para la Protección de Menores, monseñor Timothy L. Doherty que señala que el informe del fiscal “demuestra nuevamente el dolor de los que han sido víctimas del crimen del abuso sexual por parte de miembros de nuestro clero y por parte de los que han encubierto a los abusadores facilitando de esta manera un mal que ha continuado durante años e incluso durante décadas.

“Estamos agradecidos por la valentía de las personas que ayudaron en las investigaciones compartiendo sus historias personales de abusos sufridos. Como obispos, sentimos vergüenza y disgusto por los pecados y las omisiones de nuestros sacerdotes y obispos católicos. Estamos profundamente entristecidos cada vez que nos enteramos del mal provocado por el abuso perpetrado por clérigos de cualquier nivel. La Comisión de la Conferencia Episcopal de EU para la Protección de los Menores y de los Jóvenes y la Oficina del Secretariado para la Protección de los Niños y de los Jóvenes seguirán ofreciendo recorridos de curación para aquellos que sufrieron abusos. Estamos comprometidos para trabajar con determinación para que tal abuso no pueda volver a suceder.

¿Y qué dice el papa Francisco?

Nada aún…

Ese día 14 de agosto emitió un tuit que dice…

Al margen
Comunicado completo
President of U.S. Bishops´ Conference and Committee Chairman Response to Pennsylvania Grand Jury Report
Official reactions to Penssylvania report on clerical sex abuse

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