Adolfo Nicolás, General de la Sociedad Jesuita. Durante una visita informal a Vilna en agosto de 2008. conferencia de prensa. Foto: Hannes Heinsar CC3 https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:AdolfoNicolas.jpg
Adolfo Nicolás, General de la Sociedad Jesuita. Durante una visita informal a Vilna en agosto de 2008. conferencia de prensa. Foto: Hannes Heinsar CC3 https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:AdolfoNicolas.jpg

En la mañana de este miércoles 20 de mayo de 2020, murió en Tokio, Japón, el Padre Adolfo Nicolás Pachón (1936-2020), jesuita español, quién fuera el trigésimo Superior General de la Compañía de Jesús; el séptimo general español de la Compañía en toda su historia, tras el propio San Ignacio (1441-1556), Diego Laínez (1558-1565), San Francisco de Borja (1565-1572), Tirso González (1687-1705), Luis Martín (1892-1906) y Pedro Arrupe y Gondra (1965-1983).

Nicolás Pachón gobernó la congregación de 2008 a 2016, sustituyó en el cargo al holandés Peter-Hans Kolvenbach (1928 2016).

El Superior General, el venezolano Arturo Sosa, los describe muy dice en una carta,  dice que el padre Nico -como le decían de cariño-, había nacido en Palencia en 1936, entró en el noviciado de los jesuitas de Aranjuez en 1953. Con 24 años fue destinado a Japón. Desde ese momento hasta su elección como Superior General, en 2008, trabajó en Asia, sobre todo en Japón y Filipinas, desempeñando distintos cargos, entre ellos el de Provincial de Japón durante la década de los 90, o el de moderador de los Provinciales Jesuitas de Asia Oriental y Oceanía.

Durante diez años vivió en Filipinas, ejerciendo como director del Instituto de Pastoral de Extremo Oriente (EAPI) y como Presidente de la Conferencia de Provinciales de Asia Oriental y Oceanía.

El padre Sosa  invita a orar “por su felicidad eterna junto al Señor, a quien tan bien sirvió, pedimos poder continuar nosotros igualmente sirviendo a la misión como lo hizo él, con bondad, con generosidad y con alegría.”

Sólo agregaría que el padre Nico fue  gran misionero, un hombre comprometido no sólo con el ecumenismo sino con el diálogo interreligioso e intercultural.  Un hombre sencillo, alegre e inteligencia, supo retirarse a tiempo.

Fue la tercera renuncia en la historia de la compañía, el primer “papa negro” en renunciar fue Arrupe en 1983; el segundo fue Peter-Hans Kolvenbach en febrero de 2008, aduciendo su avanzada edad  y la larga duración de su gobierno, que duró casi 25 años, y el tercero el padre Nicolás.

Al dejar el cargo, el sacerdote jesuita regresó a Asia, primero a Filipinas y después a Japón, donde residió hasta su muerte.

El padre Nicolás fue cercano al papa Francisco, eran frecuentes sus encuentros privados, la última vez que se vieron fue el 22 de noviembre del año pasado durante el viaje apostólico del Papa a Tailandia y Japón.

En una entrevista que le hizo su hermano Lucas Lopez SJ reconoció los encuentros con el papa Francisco…

-¿Se encuentra a menudo con el Papa Francisco?

-No, tanto él como yo evitamos una frecuencia que sea demasiado visible. Yo, en cuanto puedo, trato asuntos con él a través de otras fuentes. Es un hombre muy abierto a todos los canales, oficiales y no oficiales; procuro usar diferentes canales para no hacerme demasiado visible y que empiece una especulación sobre la relación del papa con la Compañía, que no nos haría bien a ninguno.

-Tenemos un voto de obediencia y queremos saber que nos pide el papa Francisco ¿sabemos qué nos pide?-, le pregunta

Esa fue la primera preocupación que tenía yo como General. El papa Benedicto XVI nos dijo claramente qué esperaba de la Compañía: intensidad en el estudio, profundidad en el pensamiento y espiritualidad. He podido confirmar con el papa Francisco que quiere lo mismo de la Compañía. Además de las prioridades que él tiene: contacto con la gente, servicio a los pobres, etc. Pero creo que nuestra función ahora en la iglesia es procurar que haya profundidad, que no nos vayamos por lo que nos vamos todos: por lo periodístico, por lo inmediato, sino estudiar las cosas a fondo y tratar de responder a lo que la Iglesia necesita ahora.

Quizá la primera carta de felicitación que recibió Jorge Mario Bergoglio por su nombramiento como papa, fue de su ex jefe  el padre Nicolás Pachón SJ.

Ese día el superior pasó a ser subordinado. Los jesuita profesan los tres votos normativos de la vida religiosa -obediencia, pobreza y castidad- y, además, un cuarto voto de obediencia al Papa.

¿Qué decía aquella misiva de marzo 2013?

“En nombre de la Compañía de Jesús doy gracias a Dios por la elección del nuevo Papa, Cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J., que abre para la Iglesia una etapa llena de esperanza.

Todos los jesuitas acompañamos con la oración a este hermano nuestro y le agradecemos su generosidad para aceptar la responsabilidad de guiar la Iglesia en un momento crucial.”

“Es rasgo distintivo de nuestra Compañía ser un grupo de compañeros (…) unido con el Romano Pontífice con un vínculo especial de amor y servicio” (NC 2, n. 2). Por ello, compartimos la alegría de toda la Iglesia al tiempo que deseamos renovar nuestra disponibilidad para ser enviados a la viña del Señor, conforme al espíritu de nuestro voto especial de obediencia, que tan particularmente nos une con el Santo Padre (CG 35, D.1, 17).

  1. Adolfo Nicolás S.J, Superior General, firmado.

De inmediato el Papa le respondió no con una misiva sino con una llamada telefónica que quedará para la historia… (Papa Francisco Jesuita, americano, culto y humilde / FRED ÁLVAREZ)

Días después el martes 19 de marzo, día de San José, dio inicio formal del pontificado, Francisco lo invito a concelebrar juntos….

Descanse en paz.

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