Foto:Jeffrey Bruno

El Papa Francisco denunció el abandono y la incomprensión que suele vivir el mundo juvenil, lamentó los niveles enormes de desocupación en menores de 30 años e instó a las nuevas generaciones a expresarse sin complejos, sin miedo a equivocarse, porque “cada uno tiene derecho a ser escuchado”, esto como parte del encuentro pre sinodal en el Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae, en las afueras de Roma.

El evento, inaugurado por el Santo Padre, tuvo como discurso introductorio las palabras del secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Lorenzo Baldisseri, quien recordó que en el encuentro participan a distancia miles de jóvenes a través de las redes sociales, al unísono de los presentes, pertenecientes a distintas confesiones religiosas.

Francisco subrayó que la trata de personas es un “problema grave” y que “si un joven tiene esta costumbre, es un criminal. Quien hace esto es un criminal. Esto no es hacer el amor, esto es torturar a una mujer”.

El Papa contestó las inquietudes de los jóvenes sobre este tema y acerca del discernimiento vocacional, la educación, el sacerdocio y la vida consagrada. “¡Sean valientes, digan todo lo que tengan en la boca y si se equivocan no importa, alguien los va a corregir!”, les dijo y agregó: “¡Sean jóvenes profetas!, pero cuidado, nunca serán profetas si no retoman los sueños de los viejos o, es más, si no hacen soñar a los viejos”.

Cercanía con la iglesia

La reunión de jóvenes terminará el 24 de marzo. Se elaborará un documento pre sinodal que se le entregará al Papa al final de la misa del Domingo de Ramos, la cual da inicio a los ritos de la Semana Santa.

En la reunión de este lunes hubo jóvenes católicos, de otras confesiones cristianas y de diferentes religiones, así como muchachos que han vivido situaciones delicadas como la cárcel, la farmacodependencia, la prostitución y la explotación laboral.

“Hablen con coraje, dejen la vergüenza de lado: lo que siento, lo digo. Han sido invitados como representantes de jóvenes del mundo porque su aporte es indispensable”, subrayó Francisco, que hoy cumple cinco años del inicio de pontificado, el 19 de marzo de 2013, fiesta de San José.

El Obispo de Roma hizo a un lado varias veces el texto de su discurso y animó a los jóvenes, “que no son el premio Nobel a la prudencia”, a hablar en estos días con “franqueza y libertad”.

El papa escuchó testimonios y contestó preguntas, lamentó las altas tasas de desocupación juvenil que hay en muchos países como Italia y en el resto de Europa, que hacen que muchos jóvenes terminen en las drogas, el alcohol o incluso suicidándose. “Es un pecado social, la sociedad es responsable de esto”, denunció.

La primera pregunta se la planteó una mujer nigeriana víctima de la trata de explotación sexual. Francisco mostró su horror por esta realidad, por esta “esclavitud de hoy” y contó cómo en una visita a una casa de acogida de mujeres que habían sido liberadas, ellas le narraron cómo eran sometidas a torturas, amenazas y violencia si intentaban resistirse. Muchas provienen de África o de Europa del Este y son engañadas con una falsa oferta de empleo, dijo.

Francisco mostró su repudio al hecho de que muchos de los que explotan a estas mujeres o acuden como “clientes” son bautizados. “Creo que aquí en Italia, 90 por ciento de los ‘clientes’ son bautizados, son católicos. Pienso en el asco que deben sentir estas mujeres cuando estos hombres les hacen hacer cualquier cosa”.

El Papa fue muy claro y aseguró que la esclavitud sexual “es un crimen, un delito contra la humanidad, y nace de una mentalidad enferma”.

Volatilidad y redes sociales

“Las redes sociales parecerían ofrecernos este espacio de conexión con los demás; la red hace que los jóvenes se sientan parte de un único grupo, pero el problema que internet implica es su misma virtualidad; deja a los jóvenes en el aire y, por ello, extremadamente volátiles”, advirtió Francisco.

El Papa citó una frase del poeta argentino Francisco Luis Bernárdez: (porque después de todo he comprendido) “por lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado”. Cuando vemos flores bellas en los árboles, no debemos olvidar que podemos gozar esta visión gracias a las raíces, dijo el Santo Padre.

Creo que una vía fuerte para salvarnos es el diálogo, el diálogo de los jóvenes con los ancianos, una interacción entre viejos y jóvenes, rebasando incluso, provisionalmente, a los adultos, afirmó Francisco.

Agregó que jóvenes y ancianos deben hablarse y hacerlo cada vez más a menudo: “¡Esto es muy urgente! Deben ser tanto los viejos como los jóvenes los que tomen la iniciativa”.

Alas de profeta

Varios medios de comunicación publicaron hoy un adelanto del libro-entrevista del Papa Francisco Dios es joven, una conversación con Thomas Leoncini (Piemme, pp. 132, ed. Mondadori), que será publicado mañana en todo el mundo en vista de la Jornada Mundial de la Juventud del 25 de marzo; ahí el Santo Padre dice que los jóvenes tienen algo del profeta:

“Debe (la juventud) estar consciente de que tiene las alas de un profeta, la actitud de un profeta, la capacidad de profetizar, de decir pero también de hacer. Un profeta del presente tiene capacidad, sí, de condena, pero también de perspectiva. Los jóvenes tienen ambas cualidades. Saben condenar, aunque no expresen bien su condena muchas veces. Y tienen la capacidad de escrutar el futuro y ver más adelante. Pero los adultos a menudo son crueles y toda esta fuerza de los jóvenes la dejan sola. Los adultos a menudo arrancan a los jóvenes, extirpan sus raíces, y, en lugar de ayudarlos a ser profetas por el bien de la sociedad, los vuelven huérfanos y descartados. Los jóvenes de hoy están creyendo en una sociedad desarraigada…”

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